La inflación en Argentina volvió a mostrar señales de resistencia a una desaceleración más marcada, lo que despertó las dudas del mercado.
En febrero, el índice de precios al consumidor (IPC) registró un aumento de 2,9% mensual, el mismo nivel que en enero, mientras que la suba acumulada en los últimos doce meses trepó a 33,1%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El dato confirmó que el proceso de desinflación continúa siendo más lento de lo esperado. Si bien el ritmo de aumentos se ubica muy por debajo de los niveles registrados durante la crisis inflacionaria de 2023 y comienzos de 2024, los precios todavía muestran una dinámica relativamente estable en torno al 3% mensual.
Con el resultado de febrero, la inflación acumulada en el primer bimestre de 2026 alcanzó aproximadamente 5,9%, mientras que la variación interanual mostró una aceleración respecto al 32,4% que se había registrado en enero.
Entre los distintos componentes del índice, algunos sectores mostraron aumentos superiores al promedio general. El mayor incremento se observó en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró una suba cercana al 6,8%, impulsada principalmente por ajustes en tarifas y alquileres.
Otro de los rubros con fuerte incidencia fue alimentos y bebidas no alcohólicas, que avanzó alrededor de 3,3% durante el mes. Dentro de este segmento, la carne volvió a tener un rol central en la dinámica inflacionaria, con incrementos que superaron al promedio del índice.
También se observaron aumentos en algunos servicios vinculados al consumo cotidiano, mientras que otros componentes del índice mostraron variaciones más moderadas. Por ejemplo, los precios de la indumentaria se mantuvieron prácticamente sin cambios, lo que ayudó a contener parcialmente el resultado general del mes.
Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es la dinámica de la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales para medir la tendencia más persistente de los precios.
En febrero, esta medición se ubicó en torno a 3,1% mensual, por encima del índice general. Esto sugiere que, más allá de los movimientos puntuales de algunos rubros, el proceso inflacionario todavía mantiene cierta inercia en la economía.
Según distintos relevamientos privados, parte de esta persistencia se explica por el aumento de costos en sectores clave, como alimentos y servicios, y por la recomposición gradual de tarifas reguladas que se viene aplicando desde el año pasado.

De cara al futuro, las proyecciones del mercado indican que la inflación podría comenzar a bajar lentamente en los próximos meses, aunque el proceso sería más prolongado de lo previsto inicialmente.
"Nuestra estimación, aún sin conocer la resolución del conflicto bélico en Medio Oriente y el impacto final sobre los precios de la economía, es de un sendero decreciente de la inflación local. En nuestro escenario base, durante la segunda mitad de este año el índice de precios podría ceder hasta registrar variaciones por debajo del 2% mensual, pero aún no proyectamos que lo haga debajo del 1% mensual", comentó Claudio Caprarulo, director de Analytica.
El último relevamiento de expectativas del Banco Central señala que el consenso de analistas espera una inflación cercana al 26% para todo 2026, mientras que el retorno a niveles de un solo dígito anual podría demorarse varios años más.
Para el Gobierno, el principal desafío sigue siendo consolidar la desaceleración de los precios sin afectar la recuperación económica. El presidente Javier Milei planteó como objetivo que la inflación mensual pueda acercarse a cero hacia mediados de 2026, aunque las estimaciones privadas son más cautas respecto a la velocidad de ese proceso.
De acuerdo con Javier Okseniuk, director de LCG, la Argentina atraviesa desde hace años un escenario de “inflación crónica”. Si bien el economista considera adecuado el enfoque fiscal que el Gobierno adoptó para intentar desacelerar los precios, advirtió que el equilibrio de las cuentas públicas y el simple paso del tiempo podrían no alcanzar por sí solos para consolidar un proceso sostenido de desinflación.
"Nosotros no prevemos que la inflación se ubique por debajo del 1% mensual en julio o agosto. Lógicamente, no se puede descartar, pero nos parece muy optimista. La dinámica reciente muestra un piso inercial en la inflación (nadie quiere sacrificar márgenes en un contexto incierto) que puede costar un poco romper. Además, se suman futuros ajustes de tarifas y ahora lo de los incrementos en los combustibles. Por otro lado, siempre están latentes los riesgos cambiarios", advirtió el especialista.