El Banco Central de la República Argentina (BCRA) flexibilizó las condiciones para el otorgamiento de créditos en dólares y amplió el universo de empresas que podrán acceder a este tipo de financiamiento, lo que despertó algunas dudas en el mercado.
A través de la Comunicación A8446, la autoridad monetaria autorizó a los bancos a prestar dólares a compañías que no generan ingresos propios en moneda extranjera, siempre que cuenten con una garantía otorgada por una empresa exportadora.
La medida representa un cambio relevante en el esquema vigente desde la crisis de 2001-2002, cuando se establecieron fuertes restricciones para evitar el denominado descalce de monedas, es decir, que empresas con ingresos en pesos asumieran deudas en dólares.
Hasta ahora, los préstamos en moneda extranjera estaban destinados principalmente a exportadores o empresas con ingresos genuinos en divisas. Con la nueva normativa, una compañía orientada al mercado interno también podrá financiarse en dólares si una firma exportadora respalda la operación y demuestra capacidad suficiente para generar los dólares necesarios ante un eventual incumplimiento.
En términos prácticos, la decisión abre nuevas posibilidades de financiamiento para empresas que hasta ahora encontraban limitaciones para acceder a créditos en moneda extranjera.
Los principales beneficiarios podrían ser grupos empresarios o holdings que combinan actividades exportadoras con negocios destinados al mercado doméstico. De esta forma, las compañías con ingresos por exportaciones podrán respaldar a otras unidades de negocio del mismo grupo que no generan divisas.

La flexibilización también responde a un objetivo más amplio: aumentar la intermediación financiera en dólares. Actualmente, los depósitos privados en moneda estadounidense rondan los US$ 40.000 millones, pero los bancos sólo prestan cerca del 55% de esos fondos. En comparación, la relación entre depósitos y créditos en pesos alcanza aproximadamente el 85%.
Desde el sector financiero venían reclamando cambios regulatorios para ampliar las posibilidades de colocación de esos recursos. La intención es canalizar parte de los dólares que hoy permanecen inmovilizados hacia proyectos de inversión, capital de trabajo y expansión empresarial.
La medida cobra relevancia en un contexto en el que el Gobierno busca impulsar el crédito y profundizar la remonetización de la economía. Además, los bancos sostienen que existe margen para seguir aumentando los depósitos en dólares, considerando que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero alrededor de US$ 330.000 millones, de los cuales unos US$ 250.000 millones estarían dentro del país.
Sin embargo, la decisión también despertó advertencias en el mercado. “La medida en sí no es peligrosa, pero ampliar el crédito en dólares a empresas que no generan divisas introduce cierto riesgo de descalce de moneda cuya clave está en si resulta manejable”, comentó Martín de la Fuente, analista en Buenos Aires Valores.
“Vale recordar que la restricción que hoy se flexibiliza tiene raíces en el Decreto 905/2002, norma heredada de la crisis del 2001 que justamente buscaba evitar ese tipo de descalce. La Comunicación A8446 no deroga ese decreto, sino que amplía el universo de tomadores dentro de su marco. Ante un shock cambiario, el impacto sería más severo y las ramificaciones sobre el sistema financiero, más amplias; y con reservas netas en torno a USD 3.000 millones, el poder de cobertura luce acotado para ese escenario”, añadió.
Según los especialistas de la City, va a ser clave monitorear cuánto del crecimiento de los depósitos en dólares responde a generación genuina de divisas y cuánto al multiplicador del crédito. Si la palanca sube considerablemente y el sistema se alimenta predominantemente de dólares del multiplicador, el nivel de reservas netas actual se vuelve claramente insuficiente.