La renovación de los préstamos REPO del Banco Central con un grupo de diez bancos internacionales marcó un nuevo avance en el fortalecimiento de la posición financiera de la Argentina.
Tras concretarse la operación, las reservas internacionales netas se ubican en torno a los US$ 10.000 millones, el nivel más elevado desde la asunción de Javier Milei y un dato que mejora la capacidad del país para afrontar sus compromisos externos durante los próximos años.
El acuerdo permitió refinanciar un paquete de préstamos por US$ 6.000 millones, cuyos vencimientos estaban previstos para 2026 y 2027. Con la extensión de los plazos hasta septiembre de 2028, el Banco Central despejó obligaciones de corto plazo y fortaleció su hoja de balance, una condición clave para consolidar la estabilidad financiera y continuar con el proceso de normalización macroeconómica.
“La operación se realizó con 10 bancos internacionales de primera línea, utilizando Bonares de la cartera del BCRA como garantía. Con esta renovación, la medición de reservas netas que descuenta todos los pasivos en dólares con vencimiento menor a un año sube hasta US$ 10.000 millones, el nivel más alto de toda la gestión Milei. Las reservas netas volverán a caer con el pago de cupones de Globales y Bonares de esta semana (aproximadamente US$ 4 .500 millones), pero se recuperarán cuando se concrete la operación de deuda garantizada por BID y Banco Mundial”, relataron desde Bull Market Brokers.
La mejora en las reservas netas representa un cambio significativo respecto de la situación heredada a fines de 2023, cuando el BCRA operaba con reservas netas fuertemente negativas. Desde entonces, el Gobierno combinó compras de divisas, desembolsos de organismos multilaterales y operaciones de financiamiento para recomponer el activo más importante de la autoridad monetaria.
Con un stock cercano a los US$ 10.000 millones, el Banco Central logra ubicarse en un nivel que no registraba durante la actual administración y gana margen para enfrentar los vencimientos externos previstos en los próximos años. De acuerdo con estimaciones del mercado, ese colchón de liquidez permite cubrir las necesidades financieras del país hasta 2027, reduciendo el riesgo de tensiones sobre el mercado cambiario.

La operación de refinanciación también envía una señal positiva hacia los mercados internacionales. La participación de diez bancos de primera línea refleja la continuidad del acceso del BCRA a este tipo de financiamiento, algo que durante años estuvo prácticamente vedado para la Argentina debido al elevado riesgo país y a la fragilidad de las reservas.
En paralelo, el Gobierno continúa buscando consolidar la acumulación de divisas mediante compras en el mercado de cambios y una política monetaria orientada a preservar el equilibrio fiscal y reducir la emisión monetaria. La combinación de estas medidas apunta a sostener el proceso de desinflación y fortalecer la credibilidad del programa económico.
“En lo que va de 2026, el Banco Central ya acumula compras netas por US$ 11.118 millones. Con estos números, el organismo conducido por la entidad oficial logró sobrepasar con holgura el piso de la meta anual de compras, establecida originalmente en US$ 10.000 millones. Los analistas ligan esta menor participación activa a la habitual caída estacional en el ingreso de dólares de los exportadores hacia el cierre del primer semestre”, indicaron desde Wise Capital.
La mejora en las reservas, que en bruto superaron los US$ 49.000 millones en la última rueda tras un salto de US$ 1.200 millones, llega además en un contexto de recuperación de los activos argentinos. Durante los últimos meses, los bonos soberanos registraron una importante suba, mientras que el riesgo país descendió hasta niveles que no se observaban desde comienzos de 2018. Ese escenario facilitó tanto el acceso al financiamiento como la refinanciación de pasivos.
Para los inversores, el fortalecimiento de las reservas netas representa una variable central porque disminuye la percepción de riesgo sobre la capacidad de pago del país. Cuanto mayor es el stock de divisas disponibles, menor es la probabilidad de enfrentar dificultades para cumplir con los compromisos externos o atravesar episodios de estrés cambiario.
Aun así, los analistas remarcan que el desafío de mediano plazo será sostener este nivel sin depender exclusivamente del financiamiento. La consolidación de un flujo genuino de ingreso de dólares, impulsado por exportaciones, inversiones y superávit externo, será determinante para que la mejora en las reservas resulte permanente.