Uno de los puntos centrales es evitar que las reservas acumuladas se diluyan durante la segunda mitad del año, cuando las condiciones podrían volverse menos favorables.
Un sólido dato laboral en Estados Unidos fortaleció al dólar, redujo las expectativas de recorte de tasas por parte de la Fed y presionó a la baja a los metales, con un posible efecto contable sobre los activos externos del Banco Central.
El entusiasmo financiero vuelve a mirar al país por el avance de Vaca Muerta, el ajuste fiscal y la baja de la inflación, aunque todavía exigen más divisas, estabilidad cambiaria y señales de gobernabilidad.
La dinámica se consolidó en las últimas ruedas. Solo este lunes, el BCRA compró US$ 136 millones, la mayor adquisición de mayo, y extendió a 84 jornadas consecutivas su saldo positivo en intervenciones cambiarias.
Las reservas “supernetas”, que excluyen aún más pasivos y compromisos del Banco Central que las netas, saltaron de -US$ 2.652 millones a apenas -US$ 48 millones desde finales de marzo.
Entre enero y marzo, la autoridad monetaria logró compras por US$ 4.385 millones en el mercado libre de cambios (MLC), lo que representa el segundo mejor inicio de año desde la salida de la Convertibilidad.
Tras el ajuste fiscal y la desaceleración de los precios, la agencia ve posibilidades de subir la nota si el BCRA suma dólares y vuelve el crédito voluntario; la fragilidad externa sigue siendo el talón de Aquiles.
La mejora en el acceso al mercado de deuda permite swapear pasivos de corto plazo por deuda de mayor plazo, reduciendo la presión financiera inmediata. De esta manera, la presión sobre el BCRA de tener que comprar dólares para pagar vencimientos irá reduciéndose.
El proceso de compra de divisas busca acompañar una mayor demanda de pesos en un escenario de menor incertidumbre, sin recurrir a mecanismos de esterilización agresivos.
El banco de inversión sorprendió con un informe en el que resalta avances fiscales, respaldo político de Estados Unidos y chances concretas de reapertura del crédito internacional. Sugiere priorizar títulos largos en dólares y mantiene cautela por riesgos cambiarios.
La operación fue por US$ 3.000 millones y se aseguró con bonos Bonares 2035 y 2038. La tasa pactada se ubica en torno al 7,4% anual y el nivel de demanda superó las expectativas del organismo, que optó por no ampliar el monto adjudicado.
La baja de retenciones ofrece a los productores un alivio directo en sus márgenes y suma un incentivo clave para acelerar la liquidación de granos, un movimiento que puede apuntalar los precios en un contexto marcado por la cautela inversora.
El Gobierno sostiene que la acumulación de reservas no debe analizarse como un fin en sí mismo, sino como una consecuencia del equilibrio macroeconómico.
El Gobierno apuesta a un paquete de medidas que busca estabilizar la economía y seducir inversiones, mientras la fragilidad externa y la puja por dólares imponen límites al entusiasmo.
Gran parte de este monto provino de préstamos externos y no de compras genuinas de divisas. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolsó US$ 2.000 millones sólo en agosto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) le brindó al país US$ 1.100 millones y hubo operaciones con bancos internacionales por US$ 1.000 millones.
En un nuevo artículo publicado en su blog personal, el exministro de Economía describe la economía argentina como "fuertemente endeudada en monedas extranjeras", por lo que entiende que las arcas del Estado se deben reforzar tanto las tenencias en moneda local como extranjera.