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Lucas Lainez, CEO de Puente
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Lucas Lainez, CEO de Puente
Diego Martínez/Forbes

Lucas Lainez, CEO de Puente: "Los precios del mercado están indicando continuidad de políticas"

Virginia Porcella Editora

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La baja del riesgo país marca un nuevo escenario financiero y el mercado parece alejarse del ruido político. Al mismo tiempo, cambia la manera de evaluar los activos argentinos: "Es sano medir un inversión por el rendimiento corriente, con una tasa del 7% anual, duplicás el capital en 10 años"

6 Julio de 2026 07.02

"Ni pánico ni euforia" y “matemáticamente hay cosas que no van a volver a suceder”, parecen ser dos grandes máximas de Lucas Lainez, el CEO de Puente, a la hora de ofrecer su análisis del mercado actual y la mejor manera de abordarlo. Para el experto, tanto los bonos como el equity “están en su mejor momento”, por lo cual a partir de ahora las inversiones deben empezar a evaluarse por su rendimiento corriente y no ya por recorridos extraordinarios que supieron ofrecer gracias a la normalización económica. Qué piensa sobre la decisión del Gobierno de no emitir en el mercado internacional.

El riesgo país amaga con perforar los 400 puntos básicos. ¿Hay que ser mercado o no?

Es una muy buena noticia el riesgo país en mínimos históricos, al menos en los últimos seis o 7 años y en el mejor momento de la gestión de este Gobierno. Eso es consecuencia del trabajo de los últimos 2 años y medio, cuando se pudo acomodar bien la macro, con el superávit fiscal y con el Gobierno ha logrado incorporar políticas y agenda económica que claramente está dando sus frutos. Por supuesto que los bonos hoy están en su mejor momento, algo parecido pasa con el equity; ahora, si el gobierno va a emitir o no, será una decisión propia de quienes tienen que tomar esa decisión.

Hay mucha expectativa en el mercado respecto de que se aproveche la ventana, porque con el mundo tan volátil, después por ahí es más complicado.

En 2016, Argentina volvió al mercado de capitales primero a través del soberano, seguido por provincias y pocos corporativos. En esta oportunidad se dio al revés: primero salieron las empresas; en 2024 las empresas colocaron cerca de US$ 12.000 millones y este año llevan algo cercano a US$ 10,000 millones, liderando la vuelta al mercado. Lo están siguiendo las provincias desde octubre del año pasado (Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Chubut) con emisiones cercanas a los 5,000 millones de dólares. El soberano no está saliendo al mercado internacional, pero está haciendo un trabajo muy importante en gestión de deuda local y con organismos multilaterales; esta gestión ha demostrado que se anticipa a los temas.

Que las empresas paguen una tasa por debajo de lo que pagaría el propio soberano es algo bastante atípico. ¿Eso le quita o suma presión al estado para salir?

Que es atípico, es cierto; normalmente es al revés, pero hablamos de compañías que históricamente han tenido acceso al mercado aún en momentos de mucho estrés macroeconómico. En la recomposición y compra de reservas que realiza el gobierno, parte de eso proviene de emisiones tanto de empresas como de gobiernos subsoberanos, por lo tanto, sí es importante.

¿Qué tanto ruido llega al mercado de la discusión económica sobre de la disparidad de sectores?  

Es un tema con muchas aristas. La Argentina viene de una economía muy cerrada donde ciertas industrias eran rentables, y con una economía abierta hay que desafiarse para seguir siéndolo. Ese pasar de economía cerrada a abierta no es menor y es parte de los desafíos de los empresarios para ser competitivos en esta nueva realidad. Vemos en las charlas con empresarios la mirada del mediano y largo plazo; aquellas historias donde uno encuentra valor fueron las que lograron ser competitivas pensando en el largo plazo y no tanto en el cortoplacismo de la tasa o si es peso o dólar. Se ha visto a grupos empresarios argentinos recomprando sus negocios y expandiéndose; es sano que el inversor empiece a mirar en ese sentido.

¿No hay una relativización de los riesgos que implica que gran parte de la economía esté muy complicada?

Pasar de una economía cerrada a una abierta genera esos desafíos. Aparecen estos vectores de crecimiento de la economía argentina: agro, minería, gas e industria del conocimiento. Estas industrias le aportan a la Argentina generación de dólares, reservas y exportaciones, algo fundamental para la construcción de un modelo de país. Por supuesto que hay otras industrias que no están en su mejor momento y generan mucho empleo; eso es un desafío para llevar adelante este proceso de adaptación.

El mercado parece ver estos cuatro vectores como procesos irreversibles. ¿Coincidís con esa mirada?

Sí, en gran parte sí, porque son procesos que llevan años. En la industria energética, Argentina pasó en 2022 de importar US$ 4,000 millones a ser exportador neto; este año seguramente sea exportador neto por 12.000 millones de dólares. Lo mismo sucede con la minería y la industria del conocimiento, que este año va a ser récord en exportaciones; el campo siempre fue competitivo. No es algo temporal, son realidades que vienen para quedarse.

Venimos de un escenario internacional similar al de 2022, pero con un resultado muy distinto. ¿Cómo ves el panorama internacional y su impacto local?

El contexto siempre va a jugar, pero lo más importante es cómo te encontrás como país. Cuando la volatilidad externa te encuentra en desorden macro, vas a sufrir más que si estás ordenado. Somos muy optimistas con Latinoamérica y Argentina en particular; el precio de los commodities y el hecho de que el conflicto internacional se apacigüe generará distensión en la tasa de interés americana y ayudará a las economías emergentes.

En este escenario con la macro ordenada, ¿qué tanto pesa la cuestión política y la sensación de que la campaña se adelantó muchísimo?

Es importante no perderse en esa discusión. El desarrollo de industrias y negocios se dio porque hubo constancia, método y claridad. Es importante que estas políticas continúen para dar previsibilidad al inversor. El empresario que toma decisiones todos los días lo tiene que hacer pensando en si su negocio tiene sentido en el mediano y largo plazo; después, si el dólar subió o la tasa fue más alta queda como una anécdota. Creo que la macro va a seguir ordenada y eso va a ayudar a manejar la volatilidad de años electorales.

El equipo económico dice que la elección del año que viene va a ser un paseo. ¿El mercado acompaña esa mirada o en los precios está incorporado algún reparo?

Cuando uno mira los precios de los activos, encuentra un riesgo país en mínimos históricos, títulos públicos en máximos de los últimos 6 o 7 años y acciones argentinas que recuperaron casi 200-300% en los últimos años. También hay operaciones de economía real con múltiplos muy razonables. Los precios te están indicando continuidad de políticas.

forbes money & cfo summit - abril 2024 - 4to panel - inversiones - lucas lainez - puente
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Desde la mirada del inversor, ¿ya tienen poco para ofrecer esos activos?

Matemáticamente hay cosas que no van a volver a suceder; si los bonos valían 30 y hoy valen casi a la par, ya no pueden duplicar su valor. Quien invierte en renta fija ahora tiene que pensar en el "carry" de cupones y tasa de rentabilidad que se irán acercando a lo que sucede en el resto del mundo. Es sano empezar a medir la inversión por el rendimiento corriente. Con una tasa del 7% anual, duplicás el capital en 10 años por la magia del interés compuesto. Intentamos ayudar a los inversores a cuidar ese capital; a veces es más sano eso que buscar oportunidades que dependen de la volatilidad.

Hablemos de papeles concretos. ¿Qué te gusta? 

Es difícil hablar de un papel concreto porque cada inversor tiene una situación patrimonial y aversión al riesgo distinta. Sobre acciones americanas, si uno fuera un inversor con un timing extremadamente malo y comprara justo antes de las grandes caídas (1987, 2000, 2008, 2020) pero mantuviera esas inversiones con método y visión de largo plazo, hoy tendría una rentabilidad cercana al 8.5% anual en dólares. No hay que dejarse llevar por el pánico ni por la euforia.

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