El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó un programa financiero para afrontar los vencimientos que tendrá la Argentina en 2027, aunque evitó fijar una fecha para volver a emitir deuda en los mercados internacionales. El plan tendrá apoyo de garantías internacionales del Banco Mundial y el BID, además del respaldo de Estados Unidos, según explicó el equipo económico.
El mensaje central del Palacio de Hacienda fue claro. El Gobierno no descarta una salida al mercado global, pero tampoco la toma como una meta inmediata. “Salir a los mercados es una opción, no un objetivo”, aseguró Caputo en conferencia de prensa.
El ministro definió la estrategia como un programa conservador, con “opcionalidades” y herramientas que, según dijo, se trabajan hace más de un año. En ese menú aparece la posibilidad de emitir deuda externa si las condiciones resultan favorables, aunque el Gobierno prefiere no apurar esa decisión.
La lectura oficial parte de una idea que Caputo buscó remarcar ante los inversores: a diferencia de otros momentos de la historia reciente, el paso del tiempo ahora juega a favor de la Argentina. El ministro sostuvo que los fundamentos del programa económico son sólidos y que esa mejora debería reflejarse en variables financieras, entre ellas el riesgo país.

Ese indicador cerró la semana pasada en 415 puntos básicos, un nuevo mínimo para la gestión de Javier Milei y el nivel más bajo desde 2018. Para el equipo económico, esa baja abre una discusión sobre el costo de financiamiento, pero no obliga al Tesoro a salir de inmediato a colocar deuda.
“La tasa a la que se financia el país hace mucha diferencia; no es lo mismo al 6% a 10 años que si lo hubiéramos hecho al 12,5% en esa época”, sostuvo Caputo, en respuesta a quienes plantean que el Gobierno debería aprovechar las ventanas que ya se abrieron con la caída del riesgo país.
La presentación buscó ordenar las expectativas frente a un calendario pesado. Según cálculos privados, el Tesoro enfrenta vencimientos por más de US$ 30.000 millones entre junio de 2026 y diciembre de 2027. Allí se incluyen pagos a bonistas privados, el Fondo Monetario Internacional, el Club de París y compromisos con el Banco Central.
El plan se apoya en garantías internacionales aseguradas con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, junto con la reestructuración de operaciones de pase pasivo con bancos internacionales.
Furiase precisó que el Tesoro deberá cubrir US$ 19.200 millones durante el tramo final de 2026. Para ese período, el equipo económico calcula recursos por US$ 22.900 millones, lo que dejaría un margen adicional de US$ 3.700 millones. La hoja de ruta incluye compras de divisas al Banco Central de la República Argentina (BCRA) por US$ 6.700 millones, refinanciación intrasector público de capital e intereses por US$ 800 millones y préstamos con garantía de organismos multilaterales por US$ 4.000 millones.
“Tenemos prestamos con garantías con organismos internacionales por US$ 4.000 millones. Dentro de poco vamos a tener los anuncios, esto implica la garantía del Banco Mundial por US$ 2.000 millones con una tasa de 6,3%. Después hay otro préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con una tasa de 7,75%. Y estamos negociando otro préstamo por US$ 1.000 millones”, sostuvo Furiase.
La ingeniería financiera para lo que queda de 2026 también prevé US$ 1.900 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros US$ 2.800 millones de organismos internacionales distintos del Fondo. En el mercado local, el Palacio de Hacienda proyecta captar US$ 6.000 millones, de los cuales US$ 4.000 millones ya ingresaron a través del Bonar 2027 y el Bonar 2028.
El siguiente paso será el Bonar 2029 (AO29). Furiase explicó que la primera licitación tendrá una particularidad frente a las operaciones previas, ya que no contará con un monto máximo predeterminado, aunque sí tendrá un cupo de hasta US$ 2.000 millones. A ese menú de recursos se agregan US$ 800 millones que el Gobierno espera conseguir por privatizaciones antes de fin de año.

La posibilidad de acudir al mercado internacional quedó dentro del programa, aunque sin un número asignado. “En emisiones internacionales pusimos un guion y no cero. Es una opción el mercado internacional en función de como evolucione el mercado nacional, internacional y las tasas”, destacó Furiase. Esa definición acompañó la línea que marcó Luis Caputo, quien insistió en que colocar deuda afuera representa una alternativa disponible, pero no una meta en sí misma.
El 2027 muestra necesidades por US$ 24.900 millones y fuentes por la misma cifra. La cobertura partiría del remanente de US$ 3.700 millones que dejaría el programa de 2026. También figuran compras de dólares al BCRA por US$ 4.900 millones, refinanciación intrasector público de capital e intereses por US$ 1.800 millones y desembolsos del FMI por US$ 1.700 millones.
La cuenta se completa con US$ 4.200 millones de organismos internacionales distintos del FMI, emisiones locales por US$ 5.000 millones, otras vías de financiamiento por US$ 2.000 millones, que corresponderían a un préstamo bilateral, y privatizaciones por US$ 1.500 millones. Con esa combinación, el Gobierno intenta mostrar que el calendario de 2027 tiene cobertura prevista sin depender de una emisión inmediata en el exterior.
Caputo, además, aclaró que el swap con Estados Unidos no forma parte de las alternativas incluidas en el programa financiero. “Las opcionalidades no incluye el swap con Estados Unidos. Nosotros siempre nos preparamos para lo más difícil. Nuestro trabajo es por definición prepararnos para cualquier escenario. Hace mucho tiempo que venimos trabajando en otras alternativas”, destacó el ministro. Sin embargo, ante un eventual escenario similar al de la elección legislativa de 2025, admitió que ese instrumento debería “charlarse nuevamente”.
*Noticia en desarrollo.