La capacidad del Banco Central para seguir acumulando dólares empieza a consolidarse como uno de los principales respaldos del programa económico de Javier Milei. Después de varios meses en los que el mercado ponía el foco en la salida del cepo y en la evolución del tipo de cambio, ahora la atención comienza a desplazarse hacia otro indicador: la fortaleza del frente externo.
Un informe elaborado por Santander sostiene que esa dinámica continúa mejorando y destaca que la autoridad monetaria ya adquirió más de US$11.000 millones en el mercado de cambios durante el primer semestre de 2026, un desempeño que atribuye al fuerte ingreso de divisas provenientes del comercio exterior y a un escenario financiero que sigue favoreciendo la acumulación de reservas.
El dato no pasa inadvertido para los analistas porque refleja un cambio respecto de años anteriores, cuando la escasez de dólares obligaba al Banco Central a administrar cada ingreso de divisas. En esta oportunidad, la entidad considera que el principal motor de esa mejora sigue siendo el saldo comercial.
Solo durante mayo, Argentina registró un superávit de bienes de US$4.300 millones, el más elevado desde septiembre de 2025. Detrás de ese resultado aparece una combinación que hoy explica buena parte del alivio cambiario: una cosecha agrícola con elevados niveles de producción, exportaciones que crecieron a doble dígito y un nivel de importaciones que todavía permanece contenido. A eso se suma un aporte cada vez mayor de los sectores energético y minero, que continúan ganando peso dentro de la generación de divisas.
Sin embargo, el informe advierte que el panorama dista de ser completamente despejado. La economía continúa registrando importantes salidas de dólares por turismo, pagos de intereses de deuda, giro de utilidades y dividendos al exterior y compras de divisas del sector privado. En otro contexto, esos movimientos habrían presionado sobre las reservas. Esta vez, en cambio, fueron compensados por el mayor ingreso de dólares comerciales, el financiamiento externo y el desembolso correspondiente al programa acordado con el Fondo Monetario Internacional. Como resultado, las reservas brutas aumentaron US$3.700 millones durante mayo, el mayor incremento mensual del año.

La lectura de Santander es que esa tendencia todavía tiene margen para sostenerse. Aunque las liquidaciones del agro perderán intensidad una vez finalizada la temporada alta de exportaciones y aún restan pagos vinculados con dividendos de ejercicios anteriores, el banco considera que el acceso al financiamiento y la mejora de las condiciones financieras seguirán aportando divisas a la economía. De hecho, remarca que la reducción del riesgo país también favorece ese escenario.
Uno de los pocos factores que podría restarle impulso al ingreso de dólares es la corrección que registraron los precios internacionales de la energía tras disiparse parte de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Santander calcula que, si esos valores se mantienen, las exportaciones energéticas podrían generar hasta US$1.800 millones menos de lo previsto inicialmente. Sin embargo, considera que ese efecto será insuficiente para modificar el cuadro general, ya que espera que el mejor desempeño del agro y de la minería compense buena parte de esa diferencia.
Por ese motivo, la entidad mantiene prácticamente sin cambios su escenario para el sector externo argentino. Su proyección sigue contemplando un superávit comercial cercano a los US$22.000 millones en 2026, lo que marcaría un máximo para la serie reciente y permitiría que el Banco Central continúe fortaleciendo su posición de reservas aun en un contexto de mayor apertura del mercado cambiario.
Para los inversores, el mensaje de fondo trasciende el dato puntual de las compras del Banco Central. La señal que destaca Santander es que el programa económico empieza a encontrar un respaldo adicional en la generación genuina de divisas. Si esa dinámica logra sostenerse durante la segunda mitad del año, el frente externo podría convertirse en uno de los principales pilares de estabilidad para la economía argentina.