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El carry trade acumuló una pérdida cercana al 2,5% en dólares durante el mes, lo que además borró las ganancias obtenidas en los dos meses anteriores.

1 Julio de 2026 17.00

La aceleración del tipo de cambio oficial en junio terminó por borrar los rendimientos del carry trade y obligó a los inversores a replantear sus estrategias de cara al segundo semestre, en un escenario donde el Gobierno busca mantener el equilibrio entre estabilidad cambiaria, tasas de interés y acumulación de reservas.

Durante junio, el dólar oficial mayorista avanzó cerca de 4,9% y cerró en torno a los $1.477. Ese movimiento fue suficiente para que quienes permanecieron posicionados en instrumentos en pesos registraran pérdidas medidas en moneda estadounidense por primera vez desde septiembre de 2025, cuando la incertidumbre electoral había provocado una fuerte volatilidad.

Según estimaciones de GMA Capital, el carry trade acumuló una pérdida cercana al 2,5% en dólares durante el mes, lo que además borró las ganancias obtenidas en los dos meses anteriores. 

“El despertar del dólar oficial puso jaque al carry trade, la estrategia financiera más lucrativa del año. Con un avance acumulado del 4,9% en junio que llevó la cotización mayorista a $1.477, las inversiones en pesos sufrieron su primera pérdida mensual desde los comicios bonaerenses de 2025”, relataron desde Wise Capital.

Sin embargo, el movimiento del dólar todavía luce moderado cuando se lo observa en perspectiva. En todo 2026, el tipo de cambio oficial acumula un incremento de apenas 1,4%, muy por debajo de la inflación registrada hasta mayo, que alcanzó el 14,7%.

Además, diversas consultoras sostienen que el dólar continúa ubicándose aproximadamente un 18% por debajo del techo de la banda cambiaria, por lo que la reciente suba aparece más como una corrección que como un cambio de régimen.

El Gobierno tampoco permaneció inmóvil frente al movimiento del mercado. Aunque el Banco Central continuó comprando divisas, redujo significativamente el ritmo de adquisiciones. Mientras en mayo las compras promediaban US$ 139,5 millones diarios, durante junio descendieron hasta US$ 64,9 millones por jornada y, en la última semana del mes, ese promedio cayó incluso a US$ 48 millones diarios.

Al mismo tiempo, operadores detectaron una utilización más intensa de herramientas de intervención indirecta, como contratos de dólar futuro y bonos dollar linked, con el objetivo de moderar la volatilidad sin recurrir a una venta masiva de reservas.

El interés abierto en el mercado de futuros aumentó en 378.466 contratos durante la semana analizada y, en una sola rueda, el volumen negociado alcanzó los 3.042.838 contratos, un 84% más que el día previo y prácticamente el doble del promedio habitual.

BCRA
 

Las consultoras privadas coinciden en que el desafío para el equipo económico será cada vez más delicado. La necesidad de sostener cierta competitividad cambiaria, evitar un traslado acelerado a precios y, al mismo tiempo, preservar el atractivo de las inversiones en pesos obliga a administrar cuidadosamente la relación entre tipo de cambio, tasas de interés y reservas internacionales.

Otro elemento que explica la mayor presión cambiaria es el menor ingreso de divisas provenientes del sector agroexportador. A pesar de que la campaña agrícola sería considerablemente superior a la del año pasado, con una producción estimada en 149 millones de toneladas frente a los 119 millones del ciclo anterior y exportaciones cercanas a los US$ 40.000 millones, la liquidación de dólares viene mostrando un ritmo inferior al esperado.

En mayo ingresaron US$ 2.677 millones provenientes del complejo cerealero, por debajo de los US$ 3.054 millones registrados en igual mes de 2025 y también del promedio de US$ 3.531 millones observado entre 2020 y 2025. En el acumulado anual, las liquidaciones alcanzan US$ 10.300 millones, frente a los US$ 11.700 millones del mismo período del año pasado.

El contexto internacional tampoco juega a favor. Desde mediados de mayo, el petróleo retrocedió alrededor de 28,4%, la soja cayó 8%, el índice global del dólar avanzó 3,4% y el real brasileño se depreció 6,2% frente a la moneda estadounidense. Ese cambio de escenario externo redujo el flujo de dólares hacia economías emergentes y fortaleció la demanda de cobertura cambiaria.

De cara a la segunda mitad de 2026, el consenso del mercado es que el carry trade seguirá ofreciendo oportunidades, pero con un nivel de riesgo considerablemente mayor al observado durante los primeros meses del año.

La estabilidad del dólar ya no puede darse por descontada y los inversores probablemente combinarán posiciones en pesos con instrumentos de cobertura cambiaria para atravesar un período en el que la evolución del tipo de cambio volverá a ocupar un lugar central en las decisiones financieras.

“La clave está en distinguir entre normalización y shock. Para empatar la inflación acumulada, con una estimación de 2,1% para junio, el dólar debería ubicarse cerca de $1.709. Pero ese cálculo depende siempre del período de referencia y no anticipa necesariamente un ajuste inmediato”, mencionaron desde Mills Capital.

“El escenario base sigue siendo el de una corrección ordenada, sin crisis, mientras continúen los ingresos de divisas por energía, agro y financiamiento privado. Los principales factores a monitorear son una eventual aceleración de la inflación o una menor oferta de dólares, ya que ambos podrían modificar la dinámica cambiaria prevista”, añadieron.

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