Federico Elewaut, ceo del Citi: "Los inversores no piden magia, sólo menos inflación y más previsibildad"
Virginia Porcella Editora
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Dirige un banco desde hace 6 años en la Argentina pero no es economista ni graduado en finanzas sino ingeniero. Y piensa y responde como tal. Federico Elewaut, Ceo del Citi, es un ejecutivo de afecto a los procesos, a veces duros, sin resquicios para el pensamiento mágico. Igual, según dice, que lo que piden los inversores: cuestiones simples, como no gastar más de lo que se recauda, y sostenidas. “Previsibilidad, no magia”, dice. Tras un paso de apenas tres años por uno de los grupos industriales más grandes del país, Elewaut inició su carrera en el banco norteamericano que lo llevó a posiciones en Perú, sucursal que también dirigió, y Brasil.
Tu experiencia en Perú en dos etapas diferentes es bien interesante a la luz del actual del debate por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central
Cuando llegué a Perú recién estaba empezando, ya llevaba como 5 años del proceso más o menos de estabilización de la economía, pero fue un proceso con cuentas fiscales ordenadas, con gasto público ordenado. Perú no lo interrumpió, lo siguió; de hecho, es un proceso que ya lleva prácticamente 35 años de estabilidad. Algún presidente renovó el mandato del presidente del Banco Central cuando cambiaron de signo político y después fue una constante: cambian de signo político y sigue la misma tendencia porque el objetivo es mantener la inflación baja. Eso genera inversiones, crecimiento y es un círculo que se retroalimenta. La estabilidad macroeconómica cuesta al principio, lleva tiempo, pero cuando está asentada genera confianza, inversiones y empleo.
¿Te imaginás eso en la Argentina? Contamos ya 63 presidentes del Central en 90 de existencia
Yo soy optimista. Argentina en algún momento va a pasar. Así se forman los países estables, llevan años de estabilidad macroeconómica y del mismo rumbo. Vamos madurando. Yo viví en países, como Brasil, que ya eran estables macroeconómicamente. La gente termina aprendiendo y reconociendo que es sano para el largo plazo. Todos los países desarrollados tienen esa fórmula.
¿Qué dice del proceso de estabilidad que el riesgo país en el rango de 410 a 450 y que de ahí no baja?
Hoy el riesgo país está donde tiene que estar por nuestra historia. Tuvimos defaults y necesitás muchos años para demostrar que no vas a caer en lo mismo. Hay que tener paciencia, estas cosas demoran. Es como cuando salís de una enfermedad, te lleva tiempo la recuperación. No podemos pretender arreglar las cosas en unos meses o pocos años; esto va a llevar tiempo y confianza. Los inversores te van testeando, que en dificultades no cambies de rumbo. Argentina se recupera de una enfermedad de la que tenés que salir con dolor. Cuando tenés una enfermedad que necesita una operación o un tratamiento que es dolor, es ser insistente en seguir, no parar el tratamiento a mitad de camino.
El equilibrio entre dolor y paciencia es lo que genera un poco de preocupación en el mercado. Al punto que incluso en el mercado hay quienes recomiendan políticas más laxas de cara a las elecciones
El equilibrio no es tan fácil. Estamos en un proceso en el que necesitás mantener el orden macroeconómico y bajar la inflación. Lo que no puede pasar es que te quedes a medio camino.
No te gustaría tanto ver políticas expansivas, aunque fueran temporales.
A mí me gusta este proceso donde se ponen las cuentas en orden. Necesitamos más tiempo de consolidación. Podés hacer ese tipo de políticas expansivas cuando ya tenés la credibilidad de un proceso consistente de largo plazo. Todavía no llegamos a esa situación en Argentina.
¿Cuál dirías hoy que es la principal preocupación de los mercados hoy?
Exactamente lo que estamos hablando: que esto sea consistente en el tiempo y se consolide. Que no sea una cosa de unos años, sino el inicio de un proceso de largo plazo. El que invierte en Argentina mira los próximos 10 a 30 años. Necesita un camino que le asegure retornos y que la seguridad jurídica se mantenga. Los inversores no están buscando magia, buscan cosas simples: si gastás más de lo que ganás, en algún momento vas a tener problemas. Lo que necesitamos es menos inflación y más previsibilidad. De hecho, el récord de inversiones que tenemos yo en mi vida no lo he visto.
¿De qué lado te parás respecto al debate de salir o no al mercado?
El Gobierno ha estado consiguiendo financiamiento. El mercado de capitales internacional no es la única forma. El Gobierno se ha financiado más barato con acuerdos con el Banco Mundial, multilaterales y repos. Primero buscás lo más barato, después tratás de extender los plazos.
No te quita el sueño que acceder al mercado internacional ayude a bajar la tasa como muchos sostienen.
No me quita el sueño. Anunciaron un plan financiero y se viene cumpliendo perfectamente. Muchas de estas cosas son tiempo.
Dijiste que se necesita menos inflación y más previsibilidad. ¿Se necesita un tipo de cambio más alto?
No necesariamente. Cuando vos atraés inversiones tenés mucho ingreso de divisas y el tipo de cambio se empieza a apreciar; es natural. No estoy esperando una devaluación y no tengo una preocupación con el tipo de cambio. En la Argentina de antes, los saltos del tipo de cambio solucionaban las ineficiencias. Ahora no, el tipo de cambio no va a solucionar las ineficiencias. Las ineficiencias las tenemos que solucionar los empresarios.
¿Cuál es tu mirada respecto a que los bancos puedan volver a prestar en dólares?
Hoy hay un montón de préstamos en dólares a empresas que generan dólares. Como empresa tenés que financiarte en la moneda que generás para no tener descalces. Nosotros como banco prestamos al que nos puede pagar.
Es decir que aun con el cambio, cada banco tiene sus políticas. Un antecedente es lo que ocurre con los dólares del colchón. ¿El plan de inocencia fiscal puede reactivar la economía?
Todo lo que sea ingreso de dinero termina ayudando. Lo que pasa por los bancos termina prestándose y genera que se mueva el engranaje de la economía, mueve capital de trabajo, mueve las empresas, produce más ventas.
¿Sos optimista?
Soy optimista. Si no fuera optimista no podría estar en esta posición. Yo soy un constructor y para construir hay que ser medianamente optimista.