Los propios ejecutivos de Anthropic no pusieron una cifra sobre la mesa respecto de cuánto podría valer la compañía cuando debute en bolsa en octubre. Sus accionistas, en cambio, sí lo hicieron: proyectan una valoración de más de US$ 2 billones.
Según informó esta semana el Financial Times, los inversores de la empresa creadora de Claude esperan protagonizar la mayor oferta pública inicial de la historia, por encima del récord marcado por SpaceX. Al menos uno de ellos considera incluso que la valuación podría acercarse a los US$ 3 billones.
La compañía presentó de manera confidencial la documentación para avanzar con su salida a bolsa en junio. La novedad de esta semana no pasa por ese proceso, sino por la dimensión de las cifras que sus propios accionistas comenzaron a mencionar públicamente.
La discusión sobre si esa valoración está justificada probablemente se mantendrá hasta que se defina el precio de la oferta. Pero, una vez que Anthropic empiece a cotizar, el escenario cambiará por completo. Durante los últimos tres años, los principales laboratorios de inteligencia artificial fueron valuados a través de rondas privadas, negociadas con grupos reducidos de inversores y apenas algunas veces al año.
A partir de octubre, si se concreta el debut, será el mercado público el que determine todos los días cuánto vale la compañía.

Los números venden
La expectativa se sustenta en una curva de crecimiento de ingresos inédita para el negocio del software empresarial. La tasa de ingresos anualizada de Anthropic se ubicaba cerca de los US$ 1.000 millones a fines de 2024 y había escalado hasta aproximadamente US$ 9.000 millones al cierre de 2025. A partir de allí, la aceleración fue todavía más pronunciada:
- US$ 14.000 millones en febrero
- US$ 19.000 millones en marzo
- US$ 30.000 millones en abril
- US$ 47.000 millones en mayo
Según dijeron inversores al Financial Times, la compañía apunta ahora a cerrar diciembre con una tasa anualizada de entre US$ 100.000 millones y US$ 120.000 millones.
El mercado privado ya mostró confianza en esa trayectoria: a fines de mayo, Anthropic cerró una ronda de financiación por US$ 65.000 millones que llevó su valoración hasta los US$ 965.000 millones. Brad Gerstner, fundador de Altimeter, describió ese ritmo de expansión como el más acelerado registrado en la historia de la industria tecnológica.
Sin embargo, esas cifras requieren una aclaración importante. La tasa de ingresos anualizada toma el nivel de ventas de un período reciente —por ejemplo, el último mes— y lo proyecta sobre 12 meses para estimar cuánto facturaría la empresa si mantuviera ese ritmo.
Por lo tanto, funciona como un indicador de velocidad de crecimiento, no como un registro de ingresos efectivamente obtenidos. En otras palabras, Anthropic no facturó US$ 47.000 millones en un año: en mayo, sus ventas habían alcanzado un ritmo que, anualizado, equivalía a esa cifra.
¿Qué se puede comprar con US$ 2 billones?
Meta obtuvo ingresos por US$ 201.000 millones en 2025. Los accionistas de Anthropic buscan que los inversores públicos empiecen a ubicar a la compañía en una escala comparable, aunque no por sus resultados actuales, sino por la velocidad de su crecimiento y por el potencial que proyectan para los próximos años.
Una valoración de US$ 2 billones implicaría apostar por una versión futura de Anthropic en la que Claude esté profundamente integrado en los procesos de trabajo de las empresas, de manera similar a cómo Meta ocupa hoy un lugar central en los presupuestos publicitarios de miles de compañías. Ese escenario supondría, además, una mayor capacidad para fijar precios. Sin embargo, el negocio tal como funciona actualmente no alcanza por sí solo para justificar esa valuación.

La tesis más optimista se apoya en una cuenta relativamente sencilla. Según explicó un inversor al Financial Times, un crecimiento anual del 800% podría justificar un múltiplo de al menos 30 veces los ingresos. Si Anthropic alcanzara en diciembre una tasa anualizada de US$ 100.000 millones, ese cálculo llevaría su valoración por encima de los US$ 3 billones.
El problema es que esa estimación depende de una condición clave: que la empresa consiga mantener un ritmo de expansión extraordinariamente elevado. Y esa es, precisamente, una de las variables que una salida a bolsa no puede demostrar en un solo día, sino que el mercado deberá evaluar con el tiempo a partir de sus resultados.
El precedente de 2012
Una empresa de plataformas ya llegó al mercado público con un nivel de confianza similar, y es la misma con la que Anthropic recibe comparaciones constantes. Facebook salió a bolsa en mayo de 2012 a US$ 38 por acción, con una valoración de US$ 104.000 millones, en una de las ofertas públicas iniciales más esperadas de su época.
En septiembre, sus acciones cotizaban por debajo de los US$ 18. El negocio subyacente creció durante todo ese período; lo que se desplomó fue el optimismo general. Las acciones tardaron 15 meses en recuperar los US$ 38. Esa misma compañía ahora factura US$ 201.000 millones al año y llega a 3.580 millones de personas por día.
Las dos lecturas optimistas del mercado sobre Facebook resultaron equivocadas. El precio de salida fue demasiado alto para ese primer año y absurdamente bajo para la década siguiente. Una vieja frase de Benjamin Graham describe con mayor claridad lo que implica una salida a bolsa:
"A corto plazo, el mercado es una máquina de votación. A largo plazo, es una máquina de pesar", señaló Graham.
El primer precio de venta de una plataforma refleja el clima del momento. Solo el paso del tiempo permite medir el éxito real del negocio.
La vara contra la que se negocia todo lo demás
Lo que ocurra con los precios en octubre irá mucho más allá de Anthropic. Una vez público, el formulario S-1 convertirá tres años de debate en cifras auditadas: el margen bruto real de la venta de inteligencia, el costo efectivo de la infraestructura informática y los clientes que respaldan una tasa de ingresos anualizada de US$ 47.000 millones. Cada valoración de un laboratorio privado, al igual que cada empresa pública con participación en uno de ellos, quedará medida frente a esos datos, quiera o no.

Los debates ya comenzaron. The Wall Street Journal informó esta semana que las reuniones previas a la salida a bolsa de Anthropic se transformaron en un ejercicio para reforzar la confianza. Los inversores insisten en saber qué empresas liderarán el sector de la IA y cuál es la solidez financiera del modelo de negocio. Son preguntas que una empresa privada puede responder con una presentación. Una compañía que cotiza en bolsa debe hacerlo con informes trimestrales desde el primer día.
El folleto informativo deberá hacerse público al menos 15 días antes de la gira de presentación, por lo que esos datos saldrán a la luz en cuestión de semanas. A partir de ahí, dos cifras serán clave. La primera será la tasa de ingresos de diciembre frente a los US$ 100.000 millones a US$ 120.000 millones que proyectan sus inversores.
La segunda será la diferencia entre el rendimiento de la acción durante su primer año y el desempeño de la empresa. Si el precedente de Facebook sirve como referencia, demuestra que el precio de apertura despertará debate durante semanas, mientras que el negocio necesitará años para zanjar esa discusión.
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.