Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Hernán Lacunza
Money

Hernán Lacunza, entre el “5 sobre 10” a la reforma laboral y la advertencia por el dólar y el Indec

Juan Romero

Share

Entre elogios medidos y críticas filosas, Hernán Lacunza le pone “un 5” a la reforma laboral, advierte que “por sí sola no va a generar empleo”, ¿chicanea? que “es más fácil bajar la inflación de 20 a 3 que de 3 a 0” y califica el conflicto del Indec como “todo pérdida”.

16 Febrero de 2026 14.30

En un momento en que el Gobierno de Javier Milei celebra la media sanción de su reforma laboral como bandera modernizadora, Hernán Lacunza baja la espuma con una mezcla de respaldo técnico y bisturí crítico. Para el exministro de Economía de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, la iniciativa es necesaria y va “en el sentido correcto”, pero llega recortada y no alcanza, por sí sola, para poner a la Argentina a crear empleo de manera sostenida.

“La reforma laboral por sí sola no va a generar empleo, esto depende del crecimiento y de la inversión”, sintetizó el economista, en diálogo con radio Splendid. Desde su mirada, el texto aprobado por el Senado “ataca los costos laborales gratis y facilita la rescisión de contratos”, lo que constituye “un paso adelante” frente a una legislación que definió como “obsoleta”, pero dista de ser la versión ideal.

Un “8” que salió “5”: avances, concesiones y riesgos políticos

Durante la entrevista radial Lacunza puso nota a la ley con precisión casi de acta de directorio. El proyecto original era ambicioso, ambición 8 y salió 5; dejaste tres puntos en el camino. 5 es peor que 8, pero mejor que 0”, graficó, marcando la diferencia entre el diseño inicial de la Casa Rosada y el texto que logró pasar el filtro del Senado.

Entre las concesiones que más lo incomodan mencionó la caída de la baja del impuesto a las Ganancias. “Una concesión que hizo el gobierno y me parece dolorosa es la no baja de Ganancias, eso es una baja de impuestos y si vos tenés impuestos muy altos hay menos empleo”, advirtió, al atribuir el retroceso a la negociación con las provincias. Y apuntó al corazón del federalismo fiscal argentino:Tenemos que dejar de razonar así: somos federales para aumentar impuestos pero unitarios para bajarlos, como si las empresas y familias que se benefician de la baja no vivieran en las provincias. No tiene lógica”.​

El otro punto conflictivo, para el exministro, fue la inclusión de último minuto de una cláusula para reducir salarios en determinados casos de accidentes laborales. “Una cosa bastante polémica fue en el último minuto lo de los salarios más bajos por accidente de trabajo, eso no estuvo bueno ponerlo en el proyecto porque no se pudo debatir ni pensar ni medir los riesgos políticos y judiciales”, cuestionó.

Aun así, rescata el pragmatismo de no retirarse de la cancha con las manos vacías. “El proyecto original era más ambicioso y en la negociación política quedaron cosas en el camino, pero aun así tiene masa crítica suficiente para ser un avance, sostuvo, al remarcar que una reforma “5” siempre será preferible a seguir en el “0” de la inacción.​

Inflación más baja, economía “planchada” y alerta por el dólar

En su balance macro, Lacunza reconoce que la gestión de Milei desactivó los riesgos más extremos. “Se ve mejor; hace dos años era cuestión de vida o muerte, evitar la hiperinflación, el default. Eso no está hoy arriba de la mesa, producto de un programa que atacó de entrada las causas de esos desequilibrios, que era el agujero fiscal”, evaluó.

Los números acompañan parcialmente ese diagnóstico: “Se estabilizó y redujo la inflación, que era 200% anual y ahora es 30%, pero sigue siendo alta”, advirtió. Y puso el foco en el tramo más difícil de cualquier plan de estabilización: “Sin subestimar el trabajo realizado, a veces es más fácil bajar la inflación de 20 a 3% mensual que de 3 a 0 por ciento”. En otra entrevista lo sintetizó de forma similar: “Es más fácil bajar de 20 a 2 que de 2 a 0. A partir de acá, los contratos se vuelven pegajosos y la inflación inercial se hace mucho más persistente”.

Lacunza coincide con la hoja de ruta ortodoxa aplicada hasta ahora, pero marca matices sobre la velocidad y los instrumentos. “El Gobierno hizo lo que había que hacer: dejar de darle a la maquinita y ordenar las cuentas. Eso permitió bajar del 20% mensual a alrededor del 3%, pero después hacen falta otras herramientas”, señaló. A su juicio, la administración de Milei “está con la receta ortodoxa monetaria, pero antes bajó demasiado acelerado, porque se apeló al recurso de anclar el dólar”.

Ese ancla, advierte, ya muestra tensiones. Hace meses que la inflación se está acelerando. Que los precios vayan para arriba y el dólar para abajo es algo que no se puede sostener mucho tiempo”, lanzó, en un mensaje directo al esquema cambiario. Por eso, considera que es momento de avanzar en la normalización del mercado: “A veces se subestiman los costos de no liberar: mantener el medio cepo no es gratis. Mientras las empresas no puedan sacar libremente su dinero, tampoco lo van a traer. Creo que es un buen momento para terminar de normalizar el mercado de cambios”.

Economía “a dos velocidades” y un mercado de trabajo en pausa

El optimismo relativo por la estabilización convive, en el análisis de Lacunza, con una advertencia sobre la actividad real. La economía, describe, está “muy planchada, con sectores que les va bien como la energía o minería, y otros que están mal como la industria y la construcción”. Y el problema es que “a los que les va bien no son grandes generadores de empleo, los otros sí”.

De ahí su insistencia en que la reforma laboral, por sí sola, no alcanzará para cambiar el cuadro del empleo sin un rebote más amplio del PBI. “El empleo depende del crecimiento, y el crecimiento depende de la inversión y de las condiciones generales de la economía”, subrayó. Desde su perspectiva, la modernización de las normas “ayuda a que, cuando el crecimiento llegue, se traduzca en trabajo genuino y reduzca la informalidad”, pero no reemplaza la necesidad de más inversión y crédito.

En esa lógica, valora que el Gobierno haya decidido impulsar reformas estructurales en esta etapa del mandato y defiende la secuencia: “Los primeros dos años fueron para evitar una catástrofe de hiperinflación, que no era obvio que se pudiera evitar, y se evitó. El segundo paso fue consolidar la estabilización, y ahora viene la segunda mitad del mandato, con apoyo popular y también externo”. “Ahora es el momento de encarar reformas estructurales para ganar competitividad por las buenas: bajando costos, con reformas laborales, bajando impuestos y ganando eficiencia”, agregó.​

Indec, estadísticas y el costo de perder transparencia

Donde Lacunza se muestra más tajante es en la polémica por el Indec y la postergación del nuevo índice de inflación, que desencadenó la renuncia de Marco Lavagna. Para el exministro, el episodio “es todo pérdida”. “La estadística oficial es un bien público, no del Gobierno o de un funcionario. No se puede decidir por lo que le convenga a la comunicación del gobierno de turno”, sostuvo.

Su énfasis está en la calidad de la medición, no en el resultado coyuntural. “No importa si el índice da un poco más o un poco menos. Lo importante es cuál es el mejor termómetro. Como en medicina: no se discute si marca más o menos, sino si mide bien”, explicó. El riesgo, alerta, es volver a una zona gris conocida: “El mes que viene va a salir el índice de inflación del Indec y van a salir las mediciones privadas y va a haber dos números; entonces va a haber opacidad donde había transparencia que costó mucho reconstruir. Y van a empezar a salir las voces a decir que es todo lo mismo”.

2027 y el rol del PRO en la próxima etapa

En el tramo más político de sus intervenciones, Lacunza se encargó de marcar distancia sin romper puentes. Aclaró que el PRO “no integra el gobierno” y dejó planteada su expectativa para la próxima presidencial: “Me gustaría que tenga un candidato propio en 2027. Yo tengo vocación por lo público”.​

Entre la nota “5” a la reforma laboral, las alertas por el dólar y la defensa cerrada del Indec, el exministro se posiciona como una voz que valida la dirección general del programa de estabilización, pero advierte que la segunda mitad del mandato se jugará menos en el Excel fiscal y más en tres frentes que hoy están en tensión: empleo, credibilidad estadística y crecimiento que llegue, finalmente, a la calle.

10