A pesar de la reciente baja de tasas en pesos y de un contexto que empieza a generar más dudas entre los inversores, la estrategia de carry trade continúa mostrando resultados positivos en Argentina.
El dólar se mantuvo relativamente estable e incluso en descenso durante el primer tramo de 2026. En el primer trimestre, el dólar mayorista bajó 4,3%, el oficial retrocedió 4,4% y los financieros, 3,1%. Este escenario de apreciación del peso fue clave para sostener la rentabilidad del carry trade, ya que permitió capturar tasas en moneda local sin sufrir pérdidas por tipo de cambio.
En ese contexto, los retornos de los instrumentos en pesos fueron contundentes. Según datos de GMA Capital, los bonos CER rindieron 14,4% en pesos en el primer trimestre (5,2% real) y hasta 18,1% medido en dólares CCL. A su vez, los bonos duales avanzaron 11% (14,6% en dólares), mientras que Lecaps y plazos fijos UVA ofrecieron retornos cercanos al 9,5% en moneda local y más de 13% en dólares.
Y tras las últimas medidas del Banco Central y la convalidación de menores tasas en la última licitación del Tesoro, algunos analistas advierten que el negocio ya no es tan evidente como meses atrás. Los rendimientos en pesos se redujeron y el tipo de cambio se encuentra en niveles relativamente bajos, lo que aumenta la probabilidad de una corrección al alza.
“En un contexto donde el tipo de cambio oficial se mueve a un ritmo controlado y las brechas se mantienen contenidas, el mercado empieza a internalizar un escenario de atraso cambiario creciente. Bajo esta lógica, el carry trade empieza a perder atractivo relativo”, comentó el analista financiero Ezequiel Agustín Vega.
Sin embargo, el carry trade no desaparece porque sigue existiendo la combinación de tasas reales positivas y relativa estabilidad cambiaria que lo sostiene. Mientras el dólar se mantenga contenido dentro del esquema de bandas, los inversores continúan viendo oportunidades en instrumentos en pesos.
Un factor clave es la dinámica de oferta de dólares. La liquidación del sector agroexportador y la intervención oficial contribuyen a mantener un flujo de divisas que limita presiones alcistas sobre el tipo de cambio.
“La verdad es que la campaña agrícola viene muy bien, flujo que se suma a la liquidación de divisas por emisiones de deuda corporativa de fines del año pasado. Con ese escenario, veo espacio para seguir posicionado en pesos, dependiendo del perfil inversor. Personalmente, me inclino por el carry, pero la aclaración es siempre válida para conservadores”, sostuvo Fernando Baer, economista en Quantum Finanzas.
Además, el apoyo externo también colabora con la estabilidad. “Hay un factor de confianza externa que pesa. El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, respaldó públicamente el programa argentino el día del dato de inflación de 3,4%. Y la segunda revisión del FMI, a la espera de un Staff Level Agreement, vendría con un desembolso de US$ 1.000 millones. Eso le da un ancla adicional al tipo de cambio”, señalaron desde Mills Capital.
Por estos motivos, los instrumentos financieros en pesos que permiten hacer carry trade continúan estando en la mira del mercado. “Recomendamos comenzar a incorporar bonos a tasa fija. En particular, nos gusta el Boncap T30A7, que ofrece un rendimiento de 28,5%. Para inversores con mayor apetito por riesgo, creemos que el Bonte 2030 es hoy uno de los pocos instrumentos con potencial para superar a los bonos hard dollar. En nuestro escenario optimista, esperamos que otorgue un retorno de 26% hasta fin de año”, resumieron los estrategas de Adcap Grupo Financiero.