¿Adiós al efectivo? Menos billetes en la calle pero más inversiones en pesos, otro raro fenómeno nuevo de la economía de Milei

La recuperación de la demanda de dinero es uno de los ejes centrales de los cambios que viene implementando el equipo económico a la política monetaria con el fin de aumentar la liquidez “en la calle”. El objetivo es apuntalar la actividad económica desde el frente interno, contribuyendo a sostener el consumo. El riesgo es estimular, al mismo tiempo, la suba de precios. Sin embargo, ni lo uno ni lo otro parece estar pasando. Aunque aumenta la liquidez, el circulante se mantiene en mínimos: es decir, no va a consumo ni tampoco presiona los precios. ¿Dónde van entonces los pesos que emite el Banco Central?  

La consultora 1816 encontró la respuesta: un fenómeno de “dualidad monetaria” que desafía los manuales tradicionales. Argentina no deja nunca de ser Argentina. Desde que empezó el año, el Banco Central (BCRA) logró una performance compradora de divisas con pocos antecedentes históricos, acumulando USD 7.340 millones. Sin embargo, esta inyección masiva de pesos no se traduce en una mayor cantidad de billetes circulando en los bolsillos de la gente, sino en un incremento de la demanda de activos financieros en moneda local.

El dato que más sorprende a los analistas es la caída pronunciada en la demanda de efectivo. Si bien es habitual que en el primer cuatrimestre del año disminuya la necesidad de circulante, este año el descenso ha sido del 15,8% en términos reales respecto de diciembre, superando el promedio histórico del 12,8% registrado entre 2007 y 2025. Esta escasez de "pesos físicos" obligó al Gobierno a esterilizar prácticamente toda la expansión monetaria derivada de la compra de dólares, utilizando para ello licitaciones del Tesoro y operaciones de pases (REPOs).

El cambio estructural: del papel al bit

¿Por qué los argentinos parecen querer menos billetes pero más activos en pesos? El informe de 1816 señala un cambio estructural que se ha acelerado en los últimos años: el reemplazo del dinero físico por el digital. Los números son elocuentes: el ratio de los agregados monetarios (M2 y M3) sobre el circulante es hoy sustancialmente superior al promedio de la última década.

En particular, el M3 privado —que incluye los depósitos a plazo fijo— ha mostrado un crecimiento importante, impulsado en gran medida por el auge de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) money market. Estos fondos, que permiten a los ahorristas remunerar sus saldos transaccionales invirtiendo en plazos fijos, están ganando terreno como medio de pago habitual, lo que explica por qué la demanda total de activos en pesos sube mientras que el efectivo en la calle se desploma.

Ante esta dinámica, el informe menciona que el Gobierno cuenta con una “bala de plata” para reactivar la demanda de circulante y reducir la necesidad de esterilización: la impresión de billetes de mayor denominación. No obstante, esta medida es vista con cautela en los despachos oficiales, ya que facilitar las transacciones informales podría incentivar la evasión impositiva, complicando una recaudación tributaria que ya acumula nueve meses de caídas consecutivas en términos reales. @@FIGURE@@

En contraste, en el frente financiero, el optimismo parece consolidarse. El riesgo país quebró la barrera de los 514 puntos básicos, alcanzando su nivel mínimo desde mediados de febrero. Este clima positivo fue alimentado tanto por un "rally" generalizado en los mercados emergentes como por la reciente decisión de la agencia Fitch de elevar la calificación crediticia de la deuda argentina de CCC+ a B-.

Los bonos soberanos han reflejado esta mejora, con alzas en los Globales de hasta el 2,8% en una sola jornada. Por su parte, los títulos en pesos también han tenido un desempeño destacado. El nuevo bono Dual (TXMJ9) ha subido un 7,8% desde su licitación, consolidándose como una de las opciones favoritas de los bancos gracias a que asegura un margen atractivo sobre la tasa TAMAR hasta junio de 2029.