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Macroeconomía
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Archivo Forbes Argentina

Fausto Spotorno: "Es el Presupuesto más realista en mucho tiempo pero el crecimiento y el superávit van a ser más bajos en 2027"

Virginia Porcella Editora

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El economista consideró razonable la proyección de inflación de 18% para el próximo año aunque advirtió sobre el escaso margen de maniobra del Gobierno para tomar medidas, como nuevas bajas de impuestos.

17 Septiembre de 2026 07.04

La tradicional discusión político-económica del último trimestre del año suele estar signada por el debate del proyecto Presupuesto del siguiente período el cual suele perder vigencia a los pocos meses de ser presentado y ya convertirse en "papel pintado" al momento de empezar a regir. Esa distorsión, completamente naturalizada en la Argentina, podría encontrar a partir de ahora un punto de inflexión. Es que, si bien la crítica generalizada al texto enviado el martes al Congreso se centra en el "optimismo" de las variables, lo cierto es que el consenso del mercado lo calificó de mucho más alineado a la realidad que en ocasiones anteriores. Es lo que opina Fausto Spotorno, quien aseguró en diálogo con Forbes que "es el presupuesto más realista en mucho tiempo".  El economista, socio de OJF Asociados y director de la escuela de negocios INECO, recordó que en general se subestimaba la inflación "lo cual dejaba espacio para administrar más libremente ciertos fondos"

Entonces en esta ocasión la proyección de inflación luce razonable…

Estamos entrando en un segundo semestre donde proyectamos que la inflación va a estar entre 1,5% y 2% fluctuando en ese valor. En el primer semestre el 2% era el piso, y ahora va a ser el techo. El Gobierno plantea que el año que viene se bajará un escalón más y nos pondremos alrededor del 1,5%. Por eso, pensar que el año que viene estará en un 1,4% promedio no es para nada descabellado. El año pasado sí se había presentado un presupuesto demasiado optimista que terminó subestimando la recaudación y los gastos, mientras que el actual parecería ser bastante realista. Aunque es cierto que la proyección de crecimiento parece un poquito optimista por cómo viene la cosa.

¿La pauta de 4% no se va a cumplir?

Ahora va a salir el PIB del segundo trimestre, pero en nuestra medición venimos creciendo muy poquito. Calculamos que este año vamos a terminar creciendo en el orden del 2% al 2,5%. Es optimista aunque tampoco es imposible. Nosotros proyectamos para el año que viene un 3% de crecimiento. En los pies del Gobierno, es lógico que la suba un poco. El punto es que  como nosotros estimamos que no se va alcanzar el crecimiento del Presupuesto, estimamos que el superávit primario será levemente más bajo. Como hay una baja de impuestos de 0,45% del PIB, por lo tanto se requiere que haya mayor crecimiento para mantener el superávit en 1,3% del PBI. 

En otras palabras, esto también significa que imaginar mayores bajas de impuestos no es sensato, a pesar del año electoral.

Es que la frazada es demasiado corta. Del lado fiscal, si bajás impuestos, tenés que bajar el gasto o subsidios para compensarlo, y lo que aumenta las tarifas. Lo que se relaja por un lado, se endurece por el otro. Lo mismo pasa con la política monetaria, ahora que todos miramos la tasa de interés y la mora. Si querés más crédito, tenés que bajar la tasa de interés, pero para eso tenés que inyectar dinero y se te puede escapar la inflación o la gente se va al dólar porque los depósitos pagan menos. En los dos planos, fiscal y monetario, el Gobierno está bastante atado de manos y por eso sale con estas medidas no convencionales.

Otra de las variables siempre polémicas es el dólar. ¿El dato del Presupuesto es señal de atraso cambiario?

Siempre es el tema más delicado del presupuesto. Si el Gobierno pusiera $2500, saldríamos todos a comprar dólares desde ahora. En este caso, asume casi un 20% (un 18%) de inflación para el año que viene, y lo que hace es tomar el dólar de ahora más la inflación y volcarlo al Presupuesto. Es una decisión para no meter ruido. Es cierto que hay reclamos por un dólar más alto, pero pensar que el Gobierno puede corregir el tipo de cambio real sin que se le escape la inflación no es realista. En cuanto sube el dólar, suben los precios y se pierde el efecto de la devaluación.

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