El informe de Menlo Ventures muestra cómo hospitales, aseguradoras y laboratorios pasaron del experimento a la adopción masiva. Qué tecnologías eligen, cuánto gastan y por qué las startups les ganan terreno a los gigantes del software.
Cada semana, decenas de jubilados en Estados Unidos charlan por teléfono con asistentes virtuales diseñados para escucharlos, recordar sus historias y acompañarlos en la rutina. Las conversaciones, que van del karaoke al béisbol, no solo alivian el silencio: también ayudan a cuidar la salud mental.
Pandora integró inteligencia artificial conversacional para que su canal digital replique la experiencia emocional de las tiendas físicas. Con datos más limpios, respuestas más humanas y un modelo que aprende de cada interacción, logró que sus asistentes virtuales pasen de improvisación técnica a herramienta concreta de ventas.
Transformaron una desilusión personal en una herramienta que ya usan desde inmobiliarias hasta ejecutivos para mejorar retratos. La app retoca imágenes sin alterar los rasgos y abre un debate incómodo sobre lo que entendemos por "real".
Con un nuevo chip más barato y eficiente, y capacidad industrial para escalar, Intel apuesta a quedarse con la etapa más demandada —y rentable— del uso masivo de modelos como ChatGPT.
Las promesas de productividad conviven con advertencias por vulnerabilidades graves. Un informe reciente detectó fallas que podrían abrirle la puerta a ataques con robo de datos y control remoto de cuentas.
El salto bursátil se dio tras el anuncio de nuevas metas de crecimiento impulsadas por la demanda de servidores para inteligencia artificial. La compañía selló acuerdos con gigantes como Nvidia y OpenAI, y espera ingresos por US$ 20.000 millones en ese rubro el próximo año fiscal.
La nueva arquitectura Baby Dragon Hatchling, desarrollada por la startup Pathway, busca romper con el límite más grande de los modelos actuales: su incapacidad para aprender a medida que operan. Inspirado en principios de neurociencia, el sistema apunta a construir máquinas que razonen, se adapten y evolucionen con el tiempo, como lo hace una mente humana.
La herramienta permite conectar plataformas como Spotify y Zillow directamente en el chat, con funciones personalizadas según el servicio. La empresa que lidera Sam Altman busca diferenciarse en la carrera por la inteligencia artificial generativa.
El nuevo dispositivo, creado con proteínas bacterianas en lugar de silicio, consume apenas unos picojulios por impulso y responde a señales químicas como el sodio y la dopamina. También logró sincronizarse con células vivas.
Con clips hiperrealistas y personajes reconocibles, la nueva herramienta de inteligencia artificial cruza límites legales y culturales. Mientras las empresas mandan cartas documento, los usuarios juegan con fuego.
"La tecnología es solo la mitad del camino", plantea Alejandro Raffaele, director senior de ventas Enterprise para Latinoamérica en Red Hat, al ser consultado sobre la importancia de la cultura organizacional en el éxito de la adopción de IA. Cómo pasar de la fascinación por la IA a la eficiencia de costos y maximización del valor con esta tecnología.
Las respuestas generadas por inteligencia artificial ya no compiten con fuentes: las reemplazan. Sin contexto ni atribuciones claras, los modelos eligen qué decir, cómo decirlo y qué callar. En ese recorte silencioso, la verdad empieza a difuminarse.
La alianza apunta a integrar modelos avanzados dentro de sistemas capaces de automatizar procesos, analizar datos sensibles y cumplir estándares de seguridad, todo desde una única plataforma pensada para el uso corporativo.
Empresas y consulados empezaron a usar inteligencia artificial para analizar perfiles digitales y detectar inconsistencias. Ahora, esconder la huella online puede levantar sospechas o dejar afuera de una entrevista.
Apuesta por un modelo que decodifica perfiles humanos a partir de audios breves. Ya se usa en selección de personal y promete acelerar decisiones clave en consumo masivo, fintech y hasta en apps de citas.
La alianza apunta a construir la infraestructura necesaria para entrenar modelos cada vez más potentes y responder a una demanda que no para de crecer. El respaldo del fabricante de chips refuerza la apuesta por una inteligencia artificial que supere la capacidad humana.
Luego de cerrar una ronda de US$ 29 millones, Albert Gozzi, CEO de Aleph, habló con Forbes sobre el próximo salto de la compañía. Con una base de clientes global, la plataforma ya permite que equipos mínimos hagan el trabajo de cinco personas en minutos, sin perder precisión.