La compañía de Mark Zuckerberg comprará seis gigavatios de GPU y evalúa tomar hasta 10% del fabricante de chips, en una movida multimillonaria que sacudió a Wall Street y volvió a encender la pulseada con Nvidia.
Peritos y abogados ya se topan con imágenes de siniestros armadas por algoritmos que superan los controles básicos. Entre reclamos inflados y videos truchos, aseguradoras y tribunales ajustan reglas y cadena de custodia: la clave pasa por probar el origen, no la apariencia.
La promesa de máquinas capaces de resolver cálculos imposibles todavía choca con límites técnicos y plazos extensos. Mientras los laboratorios avanzan, el impacto real para las compañías se perfila recién para la próxima década, con nichos puntuales como anticipo.
Con una apuesta fuerte por ampliar la fabricación de Apollo y acelerar su llegada a nuevos mercados, la compañía texana refuerza su ambición de liderar la carrera global por los androides de uso general.
Una jugada sin precedentes que multiplica alianzas, reparte riesgos y refuerza el dominio de sus chips en un mercado todavía incierto. Mientras algunos celebran la visión estratégica, otros advierten parecidos con el desplome de Lucent en la burbuja puntocom.
Con una comunidad de desarrollo que crece en cantidad y ambición, India encara un momento decisivo: o invierte en quienes sostienen la infraestructura digital o arriesga el futuro de su economía tecnológica. La sustentabilidad dejó de ser un lujo para convertirse en condición de liderazgo.
La china Agibot irrumpió en el CES con tres humanoides y un cuadrúpedo listos para tareas reales. Ya desplegó miles de unidades en fábricas, recepciones, eventos y operativos de vigilancia.
Con Warner Bros fuera de juego, el fundador de Oracle se reposiciona con una jugada estratégica: tomará el control de la app más popular entre los jóvenes, en un acuerdo respaldado por la Casa Blanca y ejecutado por un consorcio afín al poder republicano.
Las inversiones en tierras raras y tecnologías de exploración con inteligencia artificial convierten a la isla en un imán para figuras como Elon Musk, Jeff Bezos y Sam Altman. La tensión geopolítica escala con sanciones y amenazas desde Washington.
Mientras los algoritmos amplían su alcance en tareas repetitivas, crece el debate sobre cómo sostener el empleo sin frenar la innovación. Referentes del sector tecnológico alertan sobre el costo de reemplazar personas por máquinas sin una estrategia de reconversión clara.
Alphabet entra al club de los U$S 4 billones con su recomposición en IA, Apple reconoce la supremacía tecnológica de Google al elegir GEMINI para potenciar Siri. Ørsted lleva a los tribunales el freno de Trump a un proyecto eólico de U$S 5.000 millones, en una trilogía que muestra cómo Big Tech y la transición energética que también se juega en política.
La exbanquera de Goldman Sachs y funcionaria de dos gobiernos republicanos será el nexo con mandatarios e inversores internacionales, en un giro corporativo que alinea a la red social con los nuevos aires que soplan desde Washington.
Un estudio de IDTechEx detalla cuáles son las tecnologías que ya mueven miles de millones, cuáles están despegando y en qué áreas la automatización todavía enfrenta desafíos técnicos y comerciales.
Aprovecharon el pico de las acciones, se desprendieron de miles de millones y evitaron fuertes caídas. Entre movimientos planificados y apuestas personales, las ventas de papeles por parte de directivos y fundadores volvieron a marcar el pulso del negocio en un año agitado por la inteligencia artificial.
Desde memorias personales hasta investigaciones punzantes, estos títulos ofrecen pistas clave para entender los dilemas, avances y tensiones que marcaron el año en inteligencia artificial, negocios y poder tecnológico.
El cansancio no viene solo de mirar pantallas, sino de la exigencia constante de responder, alternar tareas y lidiar con herramientas que nos desgastan sin que lo notemos. Cambios simples pero profundos para recuperar foco y energía.
Mientras la inversión en inteligencia artificial se multiplica en hospitales y sistemas de atención, los resultados concretos siguen siendo escasos. Por qué la mayoría de los proyectos fracasan.
Mientras sus rivales dependen de chips que solo funcionan en sus propias nubes, Nvidia combina potencia bruta, flexibilidad y un ecosistema técnico que lleva casi dos décadas de ventaja.