Copilot superó los 30.000.000 de usuarios pagos, mientras que Azure creció un 43%. A su vez, las previsiones para el próximo trimestre reforzaron la confianza de los inversores.
Las acciones cayeron un 9% tras una fuerte suba del gasto proyectado, mientras que los analistas recortaron los precios objetivo ante dudas sobre la rentabilidad futura.
Microsoft y Meta presentaron sus balances. Entre ambas invirtieron más de US$ 72.000 millones durante el último trimestre, principalmente para ampliar su infraestructura tecnológica. Sin embargo, sus acciones reaccionaron en direcciones opuestas. Con las tasas reales de Estados Unidos en máximos de más de una década, los inversores dejaron de premiar el gasto por sí mismo y comenzaron a exigir ingresos, contratos y rentabilidad que justifiquen la carrera por la inteligencia artificial.
En contextos de incertidumbre, los inversores buscan herramientas para limitar el impacto de una posible baja sin tener que desprenderse de sus posiciones.
Desesperado por recuperar su fortuna, Donald Trump pidió a sus seguidores políticos que se convirtieran en sus socios comerciales. Quienes más confiaban en él fueron los más perjudicados.
Las compañías presentan balances trimestrales, realizan conferencias con analistas, anuncian nuevos productos y enfrentan cambios permanentes en sus sectores. Monitorear toda esa información requiere tiempo y disciplina.
La inteligencia artificial impulsa oportunidades en chips, memoria y equipos, mientras Intel aún enfrenta pérdidas, dudas operativas y una recuperación sin resultados concluyentes.
Distintos bancos de inversión estiman que las grandes plataformas digitales podrían destinar cerca de US$ 1 billón en inversiones de capital hacia 2027, una cifra sin precedentes.
Después de una fuerte caída bursátil, Todd McKinnon recuperó su lugar entre las grandes fortunas tecnológicas gracias al renovado interés de los inversores por la ciberseguridad y el rol clave de Okta en el control de accesos para personas y agentes de inteligencia artificial.
El avance de los centros de datos trastoca el mapa de oportunidades en Wall Street y pone bajo la lupa a compañías clave para sostener la demanda tecnológica de los próximos años.
La mayor plataforma de intercambio de criptomonedas de Estados Unidos lanza nuevas funciones mientras compite con Robinhood y sus rivales internacionales con el fin de atraer a los inversores jóvenes.
Tras su salida a bolsa, SpaceX se convirtió en el activo más operado en varias fintech locales. El fenómeno no sólo disparó récords de volumen y usuarios en las plataformas, sino que también puso de relieve una nueva tendencia: millones de ahorristas que ahora pueden invertir en las compañías globales de mayor crecimiento.
La IA marcó el pulso de Wall Street: los chips de memoria impulsaron fuertes subas, mientras firmas de software y apuestas deportivas quedaron bajo presión.
Gracias a un debut bursátil récord, los fondos que apostaron por la compañía aeroespacial de Elon Musk acumulan participaciones valuadas en cientos de miles de millones. El caso cambió por completo el ranking histórico de retornos del capital de riesgo.
Mientras el mercado espera nuevas megasalidas a bolsa vinculadas a la inteligencia artificial, los antecedentes recientes muestran que no todas las compañías del sector logran convertir el entusiasmo inversor en ganancias sostenidas.
Aunque la empresa trasladó su sede a Texas, miles de empleados que aún viven y trabajan en California podrían pagar impuestos cuando sus acciones se conviertan en una fortuna líquida tras la oferta pública inicial.