La incertidumbre política suele ser uno de los principales factores que incrementan la volatilidad de los mercados. En Argentina, cada proceso electoral como el de 2027 despierta dudas entre los inversores, que buscan mecanismos para proteger el valor de sus carteras frente a posibles movimientos bruscos en las cotizaciones.
No se trata de un temor infundado. El mercado accionario argentino suele registrar fuertes oscilaciones en períodos muy cortos. Por ejemplo, las acciones de Grupo Financiero Galicia, una de las especies más negociadas de BYMA, llegaron a caer cerca de un 18% en apenas una semana durante febrero de 2024, mientras que YPF perdió alrededor de un 15% en pocos días durante marzo de 2023.
En un mercado con semejante volatilidad, muchos inversores buscan herramientas para limitar el impacto de una baja sin tener que desprenderse de sus posiciones.
Una de esas alternativas son las opciones financieras, instrumentos derivados que funcionan como una especie de "seguro" sobre las acciones. Se trata de contratos negociables en bolsa que permiten pactar una compra o una venta futura de un activo a un precio determinado, aunque el comprador del contrato tiene el derecho, pero no la obligación, de ejecutar esa operación.
Cómo funcionan las opciones
Existen dos tipos básicos de opciones.
Las opciones de compra (call) otorgan al comprador el derecho a adquirir una acción a un precio previamente fijado antes del vencimiento del contrato. A cambio paga una prima, mientras que quien vende esa opción asume la obligación de entregar las acciones si el comprador decide ejercer su derecho.
Las opciones de venta (put) funcionan de manera inversa. El comprador adquiere el derecho de vender sus acciones a un precio determinado, también pagando una prima, mientras que el vendedor queda obligado a comprarlas si la opción es ejercida.
Estos instrumentos permiten construir distintas estrategias para proteger una cartera frente a caídas o incluso generar ingresos adicionales cuando el mercado se mueve lateralmente.
Protective put: el seguro de la cartera
Cuando llegue el momento adecuado, una de las estrategias más utilizadas será el protective put.
Consiste en comprar una opción de venta sobre las acciones que ya integran la cartera. Si el precio cae por debajo del valor pactado, el inversor puede vender igualmente a ese precio, limitando sus pérdidas.
"Funciona igual que el seguro del auto: uno paga una prima por dormir tranquilo. La contra es el costo, que se encarece a medida que crece la incertidumbre", resumió el operador Germán Marin.

Por ejemplo, un inversor con acciones de GGAL compradas a $6.000 podría adquirir un put con strike de $5.700 pagando una prima de $180. Si la acción se desplomara hasta $4.500, la pérdida quedaría limitada a unos $480 por acción (8%), muy por debajo de la caída del papel. Si, en cambio, la acción sube hasta $7.000, el put vence sin valor y el único costo será la prima pagada.
Covered call: generar ingresos mientras se espera
Otra estrategia muy utilizada es el covered call o lanzamiento cubierto.
En este caso, el inversor vende una opción de compra sobre acciones que ya posee y cobra una prima. Ese ingreso actúa como un colchón frente a bajas moderadas y mejora el rendimiento de la cartera cuando el mercado permanece lateral.
"La prima actúa como colchón ante caídas moderadas y genera ingresos en mercados laterales, que suelen ser típicos de los meses previos a una elección", señaló Marin.
La desventaja es que, si la acción supera el precio pactado, deberá venderse a ese valor, renunciando a cualquier ganancia adicional.
De acuerdo a Mariano Pantanetti, docente en el Programa Avanzado de Finanzas de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) y coautor del libro Opciones financieras: estrategias para operar en el mercado argentino, junto con Marin, estas dos estrategias están entre las más efectivas.
“Esas dos funcionan bastante bien, yo las hice durante muchos años y me fue bien haciéndolas, o sea, fue rentable la operación. Las hace mucha gente”, expresó el ejecutivo.
No obstante, aclaró que siempre hay que operar estando informados y contemplando los riesgos: “El mercado de opciones tiene la particularidad de que es un mercado intrínsecamente apalancado, con lo cual aparenta dar ciertas garantías, pero es altamente volátil. Dicho esto, se suma en el mercado local, en mi opinión, la falta de volumen. Entonces, hay que ser muy selectivo con las opciones que tomás sobre ciertas acciones. No es tomar alegremente sobre cualquiera”.
En esta línea, Marin indicó que el mercado argentino de opciones continúa concentrándose en pocos activos, principalmente Grupo Galicia (GGAL), aunque también existen alternativas sobre Sociedad Comercial del Plata (COME), YPF (YPFD) y Aluar (ALUA).
Además, aún no es el momento adecuado para utilizar estos derivados financieros de cara a las próximas elecciones.
“Todavía es temprano para hablar de volatilidad electoral. Faltan más de doce meses para las elecciones de 2027 y el mercado aún no incorpora ese riesgo en los precios, pero además las opciones en nuestro mercado no operan más allá de tres vencimientos hacia adelante, es decir que hablamos de aproximadamente seis meses”, finalizó Marin.