El crecimiento de la minería plantea un desafío para los bancos: cómo financiar a proveedores que necesitan dar un salto de escala para cumplir con nuevos contratos. Ese fue uno de los ejes del panel “Marcos regulatorios, capital y seguridad jurídica”, realizado ayer por la mañana en el Forbes Mining Summit, con la moderación del periodista Fernando Heredia. Allí, Silvio Margaria, Director Ejecutivo Comercial de Banco Comafi, y Leonardo Ruffinelli, Gerente Comercial de Banca Empresas en el Banco de la Nación Argentina, analizaron las herramientas necesarias para acompañar a la cadena de valor y las condiciones que requiere su desarrollo.
Para Margaria, la oportunidad obliga a revisar la forma en que las entidades evalúan a las empresas. Los contratos y los ingresos futuros ganan relevancia frente al análisis de los balances históricos, especialmente cuando un proveedor se prepara para atender proyectos de mayor tamaño. “En general, en los bancos miramos la historia de las compañías, miramos los balances, y lo que está ocurriendo hoy es que esas compañías vienen con contratos, con flujos futuros, y los bancos tenemos que estar mirando esa capacidad y financiando para adelante esa posibilidad de llevarlos a otra escala”, explicó.
Ruffinelli coincidió en que el financiamiento de la cadena de valor es un eslabón necesario para el desarrollo minero. Las grandes compañías llegan con experiencia internacional y demandan proveedores capaces de responder a sus estándares de calidad y servicio. El problema aparece cuando la inversión requerida supera las dimensiones actuales de esas empresas. “Cuando nosotros vamos a financiar, muchas veces nos encontramos con ese gap donde el proyecto que requiere para acompañar a la industria tal vez es más grande que su actividad presente”, señaló. Esa distancia, sostuvo, exige nuevas respuestas de la banca.
La adaptación también ocurre dentro de las entidades. Margaria vinculó la renovación de la identidad de Comafi con la necesidad de combinar sus más de 40 años de trayectoria con mayor agilidad y especialización. El banco, precisó, cuenta con un departamento de minería desde hace siete años. Por su parte, Ruffinelli contó que Banco Nación lanzó este año una unidad específica para proyectos de inversión y operaciones especiales, que contempla el trabajo con otras entidades. En ambos casos, conocer la actividad y entender las necesidades de cada cliente aparecen como condiciones para diseñar una oferta adecuada.
La experiencia de Vaca Muerta funciona como una referencia para anticipar el impacto de la minería, tanto en el sistema financiero como en las provincias. Margaria advirtió que el aprendizaje incluye los aciertos y los errores de planificación, porque la expansión excede a las operadoras y sus proveedores directos. “Tiene impacto en caminos, en infraestructura, en colegios, en salud. La verdad que hay un montón de otras industrias que se ven impactadas y que hacen que se puedan expandir”, describió. Por eso, destacó la importancia de que los gobernadores de las provincias mineras intercambien experiencias con sus pares vinculados al desarrollo del yacimiento.

Ese aprendizaje ya impulsa una mayor cooperación entre entidades públicas y privadas. Según Margaria, la minería y el petróleo y gas exigen estructuras de financiamiento más diversas, con participación del mercado de capitales y alternativas como el leasing operativo, internacional y local. “Las estructuraciones ya no las hacemos solos, las empezamos a charlar entre la banca pública, la banca privada”, afirmó. Ruffinelli agregó que ese trabajo requiere flexibilizar la mirada sobre los balances, las restricciones patrimoniales y la interpretación de los flujos de fondos.
La dificultad se vuelve concreta cuando una empresa depende del crédito para ejecutar un proyecto y, a su vez, necesita los ingresos de ese contrato para devolverlo. Ruffinelli reconoció que ese esquema generó históricamente cautela en los bancos, pero explicó que las conversaciones entre entidades permiten explorar garantías más consistentes o el respaldo de un sponsor. “Tenemos que volvernos más creativos, pero es posible avanzar”, sostuvo. El desafío consiste en construir una estructura que haga viable la inversión y contemple las particularidades de un proveedor cuya capacidad de crecimiento está asociada al negocio que acaba de conseguir.

En cuanto a la demanda, Margaria destacó el movimiento que observó en una visita reciente a San Juan y lo comparó con las primeras etapas de expansión de Neuquén. “En esta etapa hay mucha necesidad de financiación de maquinarias”, indicó. También mencionó contratos de constructoras para caminos, campamentos y obras vinculadas con la electricidad, y señaló a Los Azules, Vicuña y Taca Taca entre los proyectos que movilizan la cadena de contratación. El ejecutivo advirtió que contar con financiamiento a tiempo resulta decisivo: los compromisos asumidos incluyen penalidades severas por incumplimiento que pueden dejar a los proveedores fuera del negocio.
Para responder a esas necesidades, Ruffinelli planteó que la oferta financiera debe organizarse a partir de cada cliente. Eso implica disponer de alternativas de corto y largo plazo, tasas fijas o variables, financiamiento en pesos o dólares e instrumentos del mercado de capitales. “Y para eso es fundamental tener una oferta nutrida, una oferta dinámica”, expresó. La experiencia adquirida en Vaca Muerta, agregó, permite abordar esta etapa con mayor conocimiento sobre las demandas de los proveedores y sobre las herramientas que pueden resultar útiles en cada momento de su desarrollo.
Hacia el cierre, los ejecutivos coincidieron en que la previsibilidad y la consolidación de las condiciones macroeconómicas son necesarias para sostener el crecimiento minero. Margaria destacó la importancia de una política de Estado que trascienda a los gobiernos y favorezca tanto el desarrollo de proveedores como el financiamiento local y externo. “Creo que vamos por ese camino, y estamos muy contentos y muy entusiasmados por ser un jugador en esa cadena”, afirmó. Ruffinelli, por su parte, definió el rol de Banco Nación como el de contribuir a transformar los recursos del país en proyectos, las inversiones en exportaciones y esos ingresos en crecimiento sostenido.