Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina

Federico Gambetta dejó una bodega reconocida para empezar de cero: “Como enólogo busco la gloria”

Share

Se fue de Altos Las Hormigas para iniciar una etapa propia como viticultor. Mendoza será el centro de su proyecto, pero también en Balcarce y Chubut, con nuevos viñedos y una búsqueda que apunta a explorar otros territorios para los vinos argentinos de alta gama.

Después de seis años como director técnico de Altos Las Hormigas, una bodega que hizo del estudio de los suelos y la expresión del lugar una parte central de su identidad, Federico Gambetta decidió cerrar una etapa para comenzar otra completamente distinta en la que quiere asumir un rol total: ser viticultor.

El cambio llega después de años en los que Gambetta trabajó sobre algunos de los vinos más ambiciosos de Altos Las Hormigas. Desde el viñedo Jardín de Hormigas, en Paraje Altamira, participó del desarrollo de etiquetas como Meteora y Los Amantes: dos Malbec de parcelas que llevaron todavía más lejos el trabajo de la bodega sobre el terroir y posicionaron al proyecto entre las referencias de alta gama de la Argentina.

Ahora quiere construir algo propio desde el comienzo. Los Rayos será su proyecto central en Mendoza, con foco inicial en Paraje Altamira y Gualtallary, pero la búsqueda se extenderá hacia dos zonas mucho menos tradicionales: Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, y Trevelin, en Chubut.

Tres geografías diferentes atravesadas por una misma idea: diseñar los viñedos, producir los vinos y explorar lo que Gambetta define como los próximos límites del vino argentino.

Federico Gambetta
 

Después de varios años como enólogo y director técnico de Altos Las Hormigas, ¿por qué sentiste que este era el momento de cerrar esa etapa y comenzar un camino propio?

Creo que la vida de un productor va recorriendo varias etapas. Nosotros cuando hacemos vino vamos como en una especie de procesión durante cada añada, que luego resulta en evoluciones. En estos últimos años la búsqueda dejó de ser la misma. Me quiero enfocar en ser viticultor y en hacer vinos que me representen en un 100%.

¿Qué cambia cuando dejás de elaborar dentro de una bodega para convertirte en viticultor y asumir el proyecto desde el comienzo?

Justamente eso, que los vinos sean 100% el reflejo de lo que soy como profesional y persona. Mis valores, mi búsqueda y mi evolución como enólogo. En Altos Las Hormigas tuve la posibilidad de crear con el equipo vinos que mostraban el potencial de los viñedos que teníamos y todo el corazón y fuerza que teníamos como profesionales.

Con Andrés "el Mono" Vignoni siempre hablamos del sueño de hacer vino de “un solo trazo”, esos que se hacen desde el diseño del viñedo pensado hasta el último detalle y luego se elaboran sin ningún tipo de interferencia. El lugar es la base de ese laburo y darle el 100% de mi energía y sensibilidad es mi sueño.

También hablás de una búsqueda pensada para toda la vida. ¿Qué querés profundizar en esta nueva etapa?

Me parece que no hay un punto final ni una llegada en la evolución de un productor o un lugar. En este momento siento que para darle lugar a ese nuevo desarrollo tenía que dejar algo atrás. Tengo ganas de que esto sea mi forma de vida para lo que queda de ella, con mi familia al lado y empujando por el vino argentino con mucha fuerza y solidez.

Hay muchas cosas que todavía debo aprender: Argentina es un lugar de terroirs increíbles y diseñar viñedos que me lleven al destino que todos soñamos llegar.

Mendoza será el centro de esta nueva etapa, ¿por qué elegiste Paraje Altamira y Gualtallary para comenzar?

Mi nueva etapa se centra en mi proyecto personal en Mendoza, que se llamará LOS RAYOS. Durante los últimos 6 años caminé muchísimo estos lugares y creo que encontré mi identidad en ellos. Altamira es donde creamos Meteora y Los Amantes y es un lugar donde el potencial de hacer vinos de nivel mundial es muy grande.

Gualtallary es el otro hot spot de Argentina, con suelos fantásticos y con una viticultura de montaña que me emociona mucho. Por lo pronto, estos 2 terroirs son el comienzo del camino.

¿Qué significa ir más allá de los vinos que hiciste hasta ahora?

Existe esa teoría de los ladrillitos de 5 años donde cada período de tiempo se va sumando a nuevas miradas en los proyectos. LOS RAYOS es una evolución seguramente de todo el laburo que hice en Jardín de Hormigas y es una forma de hacer vino con una mirada más global, pero con los pies en Argentina, donde creo que todavía no hemos llegado a nuestro máximo potencial y donde creo que tenemos la fortuna de tener opciones ante un nuevo escenario de cambio climático.

Uno como productor tiene que hacer los deberes, como elegir un buen lugar y ponerle todo el amor del mundo al vino, pero el que decide quién es de culto es el consumidor. Escapa, creo yo, a tecnicismos, tiene que ver con la escasez, obvio, pero lo más importante es el factor X: eso que te hace sentir que es algo único e irrepetible. Como enólogo busco la gloria, y en esta nueva etapa voy con todo por eso.

Federico Gambetta
De Mendoza a Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, y Trevelin, en Chubut.

Además de Mendoza, decidiste avanzar en Balcarce y Trevelin. ¿Por qué salir de las regiones tradicionales y buscar nuevos territorios?

Argentina está en un momento maravilloso en lo que respecta a reconocimientos y búsqueda. Tenemos un potencial enorme y creo que es nuestra responsabilidad, primero que nada, seguir profundizando en las zonas que ya están cultivadas y donde todavía queda mucho por contar.

Pero por otro lado, la exploración de nuevos lugares nos hace hablar de un país con aún más diversidad y eso en el mundo es importante hoy en día. La búsqueda del cuarzo, del calcáreo marítimo y la acidez es lo que me llevó a mirar nuevos horizontes en este nuevo camino respetando y honrando la tradición de los lugares, pero con una mirada pensada en los fine wines.

Balcarce es probablemente la apuesta más inesperada. ¿Qué encontraste ahí para decidir plantar un viñedo?

En toda mi carrera no había visto suelos similares a los que encontré en Sierra La Vigilancia. Calcáreo, cuarzo y suelo pampeano. Es una apuesta para elevar y apoyar desde nuestra parte a la IG Balcarce, plantando sobre las laderas y plantando un viñedo de diseño donde los detalles son muy importantes para el futuro y donde la precisión y la coherencia serán nuestro motorcito para intentar convertirnos en la referencia costera.

Para un mendocino es como aprender todo de nuevo, con nuevas reglas de viticultura, pero el mindset es el mismo: viticultura de diseño.

Federico Gambetta
 

¿Y qué te seduce de Trevelin para desarrollar el tercer proyecto?

Trevelin tiene un potencial de acidez que seduce a cualquiera. Estamos desarrollando un modelo que pronto daremos a conocer y que por ahora queda en el “laboratorio”, pero que seguramente también dará que hablar en los próximos años. Hay una gran oportunidad en este lugar tan extremo de la Patagonia argentina.

Los proyectos no se limitan al vino y también aparece la idea de hospitalidad. ¿Estás pensando en bodegas o en construir destinos?

Destino, siempre destino. Los lugares son la base de todo y nosotros solamente somos los intérpretes de cada añada. En esta nueva etapa me voy a focalizar en el triángulo al que llamo PRODUCTOR y que se forma entre los lugares, las variedades y las personas.

Este tipo de proyectos se convierten en puntas de lanza para que los lugares nuevos ganen diversidad de proyectos y solidez. Creo que en Altamira también tenemos mucho por contar todavía y que apostar al desarrollo del paraje es un lindo futuro para nosotros.

¿Cuándo empezarán a tomar forma concretamente estos tres proyectos?

LOS RAYOS es el primer paso y es el centro de todo esto. Ya hicimos vino y tenemos pensando salir al mercado el año que viene, con una propuesta sólida y la búsqueda de los próximos pasos del vino argentino. Estamos en la etapa de diseño de nuestros viñedos propios con la cabeza puesta en plantar en 2027 algo fantástico, con Malbec y nuevas variedades. Al mismo tiempo, ahora en Octubre plantaremos La Vigilancia, nuestro sueño costero donde nos espera un camino muy lindo de desarrollo y crecimiento como profesional. Por otro lado, en noviembre, comenzará también la plantación de la Patagonia, en un lugar nuevo para la IG.
 

10