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Forbes Argentina
Sergio Aguero y Tini Stoessel
Generada con IA
30 Agosto de 2026 06.00

Agustín Jamele

De Tini al Kun Agüero: cuando los negocios rompen la confianza familiar

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La cantante busca recuperar el control sobre las sociedades, los contratos y los ingresos vinculados con su carrera tras 15 años de representación de su padre. El exfutbolista relató una experiencia similar. Representantes, abogados y especialistas explican por qué se producen estos conflictos y cómo pueden prevenirse.

Alejandro Stoessel dejó de ser el representante de su hija hace aproximadamente tres meses. Hasta entonces había negociado durante 15 años contratos y compromisos vinculados con la actividad de la artista, ya fuera en su nombre o mediante diferentes sociedades.

Una vez finalizado el vínculo profesional, Tini encargó una auditoría para determinar cómo estaba organizado el negocio construido alrededor de su música, imagen y presentaciones. Según la información difundida a partir de ese relevamiento, los derechos económicos de su carrera y los derivados de su imagen estarían canalizados mediante sociedades en las que la cantante no tendría participación accionaria ni capacidad de decisión.

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Tini y su padre Alejandro debaten cómo continuar su relación laboral

La auditoría, cuyo contenido completo no fue publicado, también habría determinado que Alejandro Stoessel es el único habilitado para recibir utilidades de las compañías involucradas. Tini habría facturado solamente de manera esporádica por sus servicios artísticos y no tendría acceso directo a las cuentas bancarias de las sociedades.

La información original sostiene que los ingresos pasados y futuros de su contrato discográfico son cobrados por una compañía sobre la cual la artista no ejerce control. También señala que no existirían contratos que le garanticen una participación directa en las ganancias generadas por próximos álbumes y otros compromisos comerciales. 

Desde el entorno de Alejandro Stoessel plantearon una versión diferente. Una persona cercana al ex representante sostuvo que no existe un conflicto, sino una “transición”, y atribuyó parte de la cobertura a “malas interpretaciones” e “invento”. También afirmó que padre e hija mantienen el diálogo, aunque no fue una declaración directa de Stoessel.

En paralelo, las partes negocian una reorganización. La propuesta alcanzaría participaciones societarias, contratos, derechos de imagen, regalías y negocios vinculados con la carrera musical. También comprendería compañías constituidas en la Argentina y Estados Unidos. El objetivo sería trasladar esos activos a una estructura bajo control de Tini y con administración profesional independiente. Sin embargo, se trata todavía de una propuesta y no se informó que exista un acuerdo firmado.

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Actualmente, Tini se encuentra en la segunda etapa de su gira FUTTTURA

El día que Agüero preguntó qué pasaría con su dinero

Sergio Agüero atravesó años antes una situación con puntos de contacto. El exfutbolista la relató en Kun por Agüero, una docuserie de cuatro episodios estrenada en Disney+ en mayo de 2025.

Durante un viaje en avión, el entonces jugador comenzó a preguntarse qué sucedería con su patrimonio si fallecía y si el dinero llegaría efectivamente a su hijo Benjamín. La consulta a su representante y a su asesor financiero reveló que el titular de la cuenta utilizada para administrar una parte de sus ingresos era su padre. A partir de ese momento, Agüero decidió abrir otra cuenta y asumir mayor control sobre su dinero e inversiones.

La reorganización produjo discusiones y un período de distanciamiento durante el cual padre e hijo dejaron de hablarse. La propia presentación de Disney define la relación entre ambos como uno de los ejes del documental y señala que la serie aborda los momentos de inflexión que la marcaron.

Agüero terminó estableciendo una división: su padre conservaría su lugar familiar, pero no participaría de sus decisiones empresariales. “Siempre lo dejé afuera de los negocios porque, cuando algo no funciona, las cosas terminan mal. Él tiene que ser mi padre, no alguien que esté viendo en qué negocio puede meterse. Así se evitan los problemas”, explicó el exjugador.

Documental "Kun Por Agûero" de Disney
Documental "Kun Por Agüero" de Disney

El padre también entra en un mundo que desconoce

Martín Litwak, abogado especializado en estructuración patrimonial y fiscalidad internacional y fundador y CEO de Evolve, trabaja con familias de artistas y deportistas profesionales. Para él, el origen del problema está en que ambas generaciones ingresan simultáneamente en una industria desconocida. “Así como el artista o el deportista empieza a dar sus primeros pasos en un mundo que no conoce, el padre o la madre se convierte en mánager también”, explicó Litwak en diálogo con Forbes Argentina.

En algunas familias, los padres cuentan con experiencia suficiente para acompañar profesionalmente la carrera. Puede ocurrir, por ejemplo, cuando un exdeportista representa a un hijo dentro de la misma disciplina o cuando alguno de los progenitores ya trabajaba en la industria del entretenimiento.

Fuera de esos casos, Litwak recomienda que la familia no utilice la carrera del hijo como espacio de aprendizaje. “Salvo que el padre o la madre tengan un conocimiento específico, la idea es que no aprendan con su hijo, sino que busquen profesionales”, afirmó.

El conflicto no necesariamente comienza con una intención de perjudicar al representado. También puede ser consecuencia de errores, desconocimiento o decisiones tomadas por alguien que asumió demasiadas funciones. Un padre puede comenzar acompañando reuniones y terminar negociando contratos, administrando sociedades, eligiendo inversiones y controlando cuentas. Mientras tanto, el protagonista se concentra en cantar, actuar o competir.

Martin Litwak
Martin Litwak

Padres que son juez y parte

La situación se vuelve más compleja cuando el artista o deportista todavía es menor de edad. Los padres deben proteger sus intereses, pero simultáneamente pueden actuar como representantes o administradores de la carrera. “Son de alguna manera juez y parte. Son los mánagers y, al mismo tiempo, tienen que decidir la vinculación con sus hijos siendo los padres de su representado. Eso es complicado”, señaló Litwak.

Para reducir esa tensión, el abogado considera necesario establecer desde el inicio un esquema contractual que defina responsabilidades, remuneraciones y mecanismos de supervisión. “Nosotros trabajamos mucho en la comunicación entre padres, mánagers e hijos, dentro de un esquema contractual claro. Hay que dejar establecidos los términos, qué hace cada uno y cómo se rinden las cuentas”, explicó.

La existencia de contratos no supone desconfianza. Por el contrario, permite reconocer también el aporte familiar. Los padres pueden haber invertido tiempo, dinero y oportunidades personales para sostener una carrera durante sus primeras etapas.

Sin reglas previas, resulta difícil determinar años después cuánto corresponde al esfuerzo familiar, qué remuneración debía recibir el representante y qué patrimonio pertenece exclusivamente al artista o deportista. “Si no hay claridad, aparece el problema. El padre o la madre pueden considerar que una parte del éxito es mérito propio porque existió una inversión real de tiempo y dinero. Por eso esas cuestiones deben definirse desde el principio”, agregó.

Tres formas de administrar una carrera

Representantes y especialistas consultados bajo reserva de identidad identifican tres esquemas habituales.

El primero consiste en que el artista o deportista contrate directamente a profesionales y mantenga a la familia fuera de la gestión. Cuando el protagonista es menor, un adulto de confianza puede supervisar el proceso, pero debería existir acceso permanente a la información y una rendición periódica. Es el modelo recomendado, aunque no siempre resulta sencillo. Separar tempranamente a la familia de una carrera que ayudó a construir puede generar resistencias.

El segundo modelo concentra la administración en los padres. La consigna suele ser simple: el artista se dedica a cantar o el deportista a competir, mientras la familia maneja contratos, gastos, cuentas e inversiones. Este sistema depende casi por completo de la confianza. Puede funcionar durante años, pero queda expuesto cuando el representado decide conocer los detalles. Si no existen contratos claros y registros periódicos, resulta difícil separar el patrimonio profesional de los gastos familiares y establecer qué remuneración recibió quien administró la carrera.

La tercera alternativa incorpora a la familia dentro de una estructura profesional. Un padre, una madre o un hermano conserva un papel, pero trabaja junto con abogados, contadores, representantes y asesores financieros. Este formato permite mantener una figura de confianza sin atribuirle todas las funciones. Para que funcione, los roles deben estar delimitados y el artista debe conservar el control final.

La educación financiera como prevención

La educación es otro de los puntos que Litwak considera centrales. El artista o deportista no necesita convertirse en abogado, contador o experto en inversiones, pero debe comprender cómo está organizado su patrimonio. “Hace falta educación financiera y patrimonial permanente. También comunicación, términos claros, asesores independientes y rendición de cuentas”, enumeró.

La falta de formación puede trasladar el conflicto hacia el futuro. Si el protagonista alcanza la mayoría de edad y recibe de un día para otro el control de sociedades, propiedades e inversiones que nunca aprendió a administrar, la transferencia formal no resuelve el problema. “Si no existe capacitación, el día que los activos pasen al hijo o la hija mayor de edad también puede haber dificultades”, advirtió Litwak.

El especialista utiliza el concepto de wealth planner para describir a la persona o equipo que coordina los aspectos patrimoniales, sucesorios, jurídicos y fiscales. No reemplaza a cada profesional, sino que organiza una estructura en la que participan diferentes especialidades.

Para Litwak, llama la atención que carreras capaces de movilizar sumas millonarias incorporen entrenadores, preparadores físicos, psicólogos, agentes comerciales y equipos de comunicación, pero dejen la planificación patrimonial para el momento en que aparece un conflicto. “En estas industrias se mueve muchísimo dinero. Es poco razonable que no exista dentro del equipo alguien que conozca de estructuración patrimonial, impuestos y sucesión”, sostuvo.

Cuando la confianza deja de ser suficiente

Las historias de Tini y Agüero no son idénticas. En una, existe una auditoría privada, una negociación abierta y acusaciones discutidas por la contraparte. En la otra, el protagonista relata una reorganización patrimonial que decidió años atrás.

El punto en común es la dificultad para separar dos relaciones diferentes. Un padre puede ser una figura de apoyo y, al mismo tiempo, ocupar un lugar decisivo dentro de un negocio. Mientras los intereses coinciden, la estructura parece funcionar. Cuando el hijo reclama autonomía, las fronteras que nunca fueron establecidas se vuelven el centro del conflicto.

Por eso, la recomendación no se limita a contratar asesores. Consiste en devolverle a cada vínculo su función: la familia debe ofrecer afecto, apoyo y contención; los profesionales deben administrar la carrera y el patrimonio.

Agüero lo resumió al separar el papel de su padre de sus negocios. Tini intenta ahora determinar qué controla y cómo recuperar capacidad de decisión sobre la estructura asociada con su trabajo. En ambos casos, la enseñanza excede a sus protagonistas: en una carrera millonaria, la confianza familiar puede ser el punto de partida, pero nunca debería ser el único sistema de control.

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