Reconfiguración en el sector del calzado: la producción cae 23,3% en el primer semestre y la apertura rediseña el mercado
Laura Mafud Editora
Laura Mafud Editora
Durante el primer semestre de 2026, la industria del calzado profundizó su proceso de ajuste con una caída interanual de la producción del 23,3%, alcanzando un total de 34,5 millones de pares. De acuerdo con el Informe Económico Semanal publicado por la consultora IES Consultores (Investigaciones Económicas Sectoriales), el Índice de Producción Industrial (IPI) del sector acumuló una retracción del 23,7% interanual sin mostrar señales de haber alcanzado un piso.
Dentro del segmento productivo, el calzado deportivo experimentó un descenso del 13,3% interanual, contabilizando 13 millones de pares. Frente a este escenario, las proyecciones para el cierre de 2026 anticipan un volumen total de fabricación de 80 millones de pares, lo que representaría una disminución cercana al 12% y un nuevo mínimo anual.
En lo que respecta a la demanda, el consumo aparente cayó un 25,1% interanual en el primer semestre, situándose en 47,6 millones de pares. Esta retracción llevó el consumo per cápita anualizado a 1,99 pares, lo que implica una baja del 25,9% en la comparación interanual.
En contraste con estos indicadores, las ventas minoristas reales mostraron una dinámica diferente, con un crecimiento del 1,2% en el acumulado a mayo de 2026 y un aumento interanual del 13,9% durante el mes de mayo, impulsado por una operatoria comercial comercializada sin reposición de stock.
Paralelamente, el calzado actuó como un ancla de precios dentro de la economía: en junio registró una suba interanual del 14%, muy por debajo del 32,6% del nivel general de inflación. Esta evolución determinó que el precio relativo del sector caiga más de un 30% desde 2023, situación que beneficia el poder de compra de los consumidores pero comprime la rentabilidad de las empresas industriales.
Según Federico Zerba, Jefe Sectorial de IES Consultores, la industria atraviesa una depuración estructural donde la apertura comercial redefine el abastecimiento, llevando a las marcas líderes a migrar hacia la importación mientras la producción local se enfoca en nichos de diseño y series cortas.
El frente externo del sector atravesó correcciones significativas tras los niveles récord alcanzados en 2025. Durante los primeros seis meses de 2026, las importaciones de calzado se redujeron un 32,9% interanual expresadas en dólares y un 29,0% interanual medidas en cantidad de pares.
Con este comportamiento, las compras al exterior representaron el 27,7% del consumo interno. En cuanto al origen del volumen importado, el 60% se concentró en dos países asiáticos: Vietnam, con una participación del 30,5%, e Indonesia, con el 29,8%. Esta reducción en el flujo importador permitió comprimir el déficit comercial de la industria en un tercio, finalizando el semestre con un saldo negativo de US$ 293,5 millones.
Por su parte, el rubro de los cueros logró sostener el superávit del comercio exterior, generando US$ 157,4 millones en el semestre. Las exportaciones de este segmento se incrementaron un 14,2% en volumen, aunque se colocaron a precios menores y bajo un esquema de derechos de exportación fijado en el 0%.
A su vez, la cotización del cuero salado rebotó desde sus mínimos históricos hasta alcanzar los US$ 0,25 por kilogramo, brindando un alivio parcial al sector de las curtiembres. De cara al segundo semestre de 2026, las proyecciones indican que las importaciones tenderán a estabilizarse en torno a una cuota del 28% del consumo aparente, manteniéndose por encima del promedio del 22,7% registrado entre 2016 y 2019.
Mientras continúe la brecha de costos, la depuración en el entramado empresarial mantendrá su curso. En el segmento del cuero, la menor faena vacuna continuará restringiendo la oferta primaria de materia prima en un contexto de sesgo exportador, dejando a la evolución del tipo de cambio y del poder adquisitivo como las variables determinantes para los próximos meses.