En noviembre pasado, este medio publicó una pregunta que rondaba los pasillos de los principales hubs de innovación del país: ¿Se descongelaban los millones? La respuesta, cuatro meses después, ya no es un pronóstico: es un hecho documentado. Las startups argentinas y latinoamericanas cerraron rondas, emprendedores que estaban esperando el momento adecuado finalmente levantaron capital, y un nuevo reporte regional llega para dar contexto numérico a lo que muchos en el ecosistema percibían en los chats y en las salas de due diligence.
El Latin America Venture Capital Report 2026, elaborado por Cuantico VP con datos sobre la actividad de 2025, confirma que el capital de riesgo en América Latina creció 13,8% interanual, pasando de US$ 3.627 millones a US$ 4.126 millones. Pero el matiz es clave: el número de rondas cayó levemente un 1,9%, de 694 a 681. Es decir, hay más dinero moviéndose en menos operaciones. El ticket promedio por deal subió de US$ 5,2 millones a US$ 6,1 millones, un incremento de casi 16%. El capital volvió, pero volvió más concentrado y más exigente.

Uno de los datos más llamativos del informe es el derrumbe del capital pre-seed: cayó 40%, de US$ 110 millones a US$ 66 millones, con el número de deals reduciéndose de 251 a 152 operaciones —el nivel más bajo desde 2018. La otra cara de la moneda está en la Serie B: creció 56,8%, de US$ 599 millones a US$ 939 millones. El mercado está apostando fuerte a quienes ya probaron su modelo.
Otro dato que marca tendencia: en 2025 se lanzaron 15 nuevos fondos de venture capital en la región, levantando US$ 761 millones en total, un salto del 131% respecto a los US$ 329 millones captados en 2024. Aunque lejos del pico de 2021 (US$ 3.100 millones), la tendencia es positiva y señala confianza de los LPs en el largo plazo. En materia de sectores, Fintech sigue dominando: representa el 29% de los deals pero concentra el 61% del capital total.
María Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor Argentina, lo describe con precisión: el mercado no explotó, se ordenó. “Más que un rebote fuerte, lo que estamos viendo es una etapa de estabilización y mayor racionalidad en el mercado. Después de un período de fuerte corrección global, los fondos volvieron a moverse, pero con criterios mucho más claros y selectivos. Hoy el foco está puesto en la calidad del negocio y en la sostenibilidad de los modelos, más que en el crecimiento acelerado a cualquier costo”.

Bearzi advierte que la vara de exigencia no bajó; cambió de forma. “El capital sigue disponible, pero con foco en compañías que muestran fundamentos sólidos y capacidad de construir valor a largo plazo. También estamos viendo menos rondas, pero tickets más grandes en startups que ya demostraron tracción, modelo de negocio y potencial de escala regional o global”.
Desde Endeavor pueden verlo en su propia red: en los últimos meses cerraron rondas Ualá (US$ 195 millones liderada por Allianz X, que elevó su valuación a US$ 3.200 millones), Humand (US$ 66 millones en su Serie A —récord regional para la categoría—, con Marcos Galperin como nuevo inversor), Pomelo (Serie C de US$ 55 millones coliderada por Kaszek e Insight Partners, que eleva a US$ 160 millones el total levantado desde su fundación en 2021), y Tapi (US$ 27 Fmillones para expandir su infraestructura de pagos en la región).
En el segmento biotech, Biomakers cerró una ronda de US$ 8 millones para escalar su plataforma de oncología de precisión, y en agtech, DeepAgro levantó US$ 2 millones para seguir desarrollando soluciones de inteligencia artificial aplicadas al campo.

A esas operaciones se suman DolarApp, que en febrero de 2026 anunció un levantamiento de US$ 70 millones, superó los US$ 10.000 millones en volumen anualizado de transacciones y los 2 millones de usuarios, y anunció un cambio de nombre.
Y Lebane, startup de gestión de obra con inteligencia artificial fundada por emprendedores argentinos (Bruno Lerer, Lucas Glustman, Diego Sarro, Matías Podrojsky y Diego Cabrosi), que cerró su ronda Seed de US$ 4 millones coliderada por Atlántico y Zacua Ventures, con la participación de Kuiper VC, Fen Ventures, ADN.vc y Galicia Ventures, para acelerar su expansión a México.

También en la red Endeavor, Atlas —una scaleup especializada en gestión de gastos para equipos distribuidos, liderada por dos emprendedoras— fue adquirida por Remote, uno de los principales jugadores globales en soluciones para trabajo remoto. Y Winclap, especializada en growth transformation para marcas globales, anunció la adquisición de Brkaway, una plataforma líder de gestión de creadores en Norteamérica. Fyo, fundada por el emprendedor Endeavor Alejandro Larosa, concretó recientemente su cuarta emisión de Obligaciones Negociables por US$ 28 millones, con demanda superior a la prevista.
Deep tech, IA y la nueva frontera del capital
Diego González Bravo, managing partner de Draper Cygnus, tiene una lectura similar pero con foco en lo estructural. Lo que está cambiando no es solo el volumen de inversión, sino quiénes son los receptores de ese capital.
"Lo que estamos viendo es una reactivación, pero muy distinta al ciclo anterior. No es un rebote eufórico como el de 2021, sino un mercado más disciplinado, donde el capital vuelve a moverse pero con mayor selectividad. En ese sentido, más que una meseta, lo que aparece es una etapa de consolidación."
González Bravo señala que el contexto macro argentino juega un rol que antes era impensable: "Durante muchos años Argentina tuvo déficit fiscal crónico, inflación estructural y reglas cambiantes, algo que naturalmente alejaba a las inversiones de largo plazo. Cuando el mercado empieza a percibir disciplina fiscal y mayor previsibilidad, el país vuelve a entrar en el radar de ciertos inversores globales. En venture capital, especialmente en deep tech, la estabilidad es condición necesaria porque son proyectos intensivos en capital y con horizontes largos de desarrollo".

Sobre los sectores más activos, apunta: “A nivel global se ve una fuerte concentración de capital en sectores estratégicos vinculados a tecnología profunda. Inteligencia artificial, infraestructura de cómputo, energía aplicada a tecnología y data centers están entre los verticales con mayor dinamismo. En el caso de América Latina, y particularmente de Argentina, empezamos a ver cada vez más interés en deep tech: IA, biotech, space tech y tecnologías vinculadas a infraestructura”.
Historias detrás de las rondas
Mientras los analistas debaten tendencias, hay founders argentinos que ya pasaron por el proceso y pueden hablar desde la experiencia concreta.
Victoria Costa Paz fundó Eywa Biotech en noviembre de 2022 con la misión de transformar el tratamiento de enfermedades mentales mediante psilocibina de grado farmacéutico producida con biología sintética. Arrancó con US$ 200.000 de GRIDX, uno de los principales fondos de VC en biotecnología de América Latina. Hoy la empresa acumula aproximadamente US$ 4,5 millones de inversión internacional, incluyendo una ronda seed liderada por Tim Draper —el reconocido inversor detrás de Tesla, SpaceX y Coinbase— después de que Eywa obtuviera el segundo puesto a nivel internacional en Meet the Drapers.
"Vemos una tendencia muy positiva: cada vez más startups argentinas están construyendo compañías globales desde el primer día y accediendo a inversores internacionales. Argentina tiene una combinación muy potente de talento científico, capacidad emprendedora y costos competitivos, lo que la posiciona como un gran semillero de startups deep tech." — Victoria Costa Paz, cofundadora de Eywa Biotech
Con la mira en Australia, uno de los primeros mercados regulados del mundo para terapias con psilocibina, Eywa estima que en las próximas semanas tendrá listo su primer lote de psilocibina de grado farmacéutico.

Julia Mensa cofundó Nunatak Biotech a fines de 2023, también con apoyo inicial de GRIDX (US$ 200.000). La empresa, especializada en biotecnología aplicada a la industria alimentaria con su producto Yamana, cerró una ronda pre-seed de US$ 670.000 con la participación de Eatable Adventures (fondo español de foodtech) y un consorcio de empresas italianas del sector alimentario como Granarolo y Conserve Italia. Actualmente levanta su ronda seed.
"El camino siempre es difícil, pero Nunatak está construyendo valor y los inversores ven la oportunidad. Para etapas tempranas se puede contar con apoyo desde Argentina. Para rondas posteriores, el capital se concentra más en Estados Unidos o Europa, que es hacia donde apuntamos." — Julia Mensa, cofundadora de Nunatak Biotech
"El camino siempre es difícil, pero Nunatak está construyendo valor y los inversores ven la oportunidad. Para etapas tempranas se puede contar con apoyo desde Argentina. Para rondas posteriores, el capital se concentra más en Estados Unidos o Europa, que es hacia donde apuntamos." — Julia Mensa, cofundadora de Nunatak Biotech
Otro caso que muestra la velocidad del ecosistema es Cromodata, fundada en enero de 2025 por Keila Barral Masri. Arrancó boostrapeada hasta octubre de ese año, cuando cerró una pre-seed de US$ 1,2 millones con inversores ángeles y Pharmstars. Este mes cerró su ronda Seed de US$ 4 millones con un grupo inversor mexicano, a una valuación post-money de US$ 20 millones. El plan: expansión a México en la primera mitad de 2026 y a Brasil a fin de año.

Más distante del ecosistema de apps pero muy ligado a la dinámica global de IA y energía, BigSur Energy —fundada por los argentinos Ariel Perelman y Bernardo Cabral Nonna— anunció el cierre de su Serie B por US$ 11,5 millones, alcanzando una valuación de US$ 90 millones.

La empresa instala centros de datos directamente en yacimientos petroleros para aprovechar el gas natural residual que de otro modo se quemaría o liberaría a la atmósfera, generando energía a un costo que los fundadores ubican dentro del 3% más bajo del mundo por kilovatio hora. Tras consolidar su modelo en Texas, BigSur proyecta iniciar operaciones en Argentina en 2026, con primeras inversiones por encima de los US$ 20 millones.
"Se piden validaciones y tracción que son difíciles de conseguir en estadios iniciales. Sin la primera ayuda de inversores ángeles es muy complejo conseguir el capital inicial para arrancar." — Keila Barral Masri, fundadora de Cromodata
También desde el ecosistema fintech, un grupo de ex Mercado Libre, Bitso, Naranja X y Pomelo —Ignacio Berardi, Teo Zavalia Gahan y Sebastián García— fundaron Rexi en junio de 2025 para automatizar la conciliación de transacciones financieras con IA y machine learning. La empresa, con base comercial en Nueva York y desarrollo en Buenos Aires, levantó US$ 1,2 millones y prepara una ronda seed para este año.
Optimismo por la llegada de capital
Pese a las preocupaciones estructurales, el termómetro de confianza del reporte marca números positivos. El 47,2% de los inversores encuestados planea aumentar su ritmo de inversiones en los próximos 12-18 meses, y el 7,2% planea aumentarlo "significativamente". Del lado de los fundadores, el 51% espera levantar una ronda en los próximos 12 meses y el 79,6% se muestra optimista respecto al crecimiento de su startup. El proceso, sin embargo, se hizo más lento: la mayoría de quienes cerraron rondas tardó entre 6 y 12 meses en hacerlo.
González Bravo resume el escenario: "Hoy hay una ventana de oportunidad. La narrativa puede abrir puertas, pero lo que realmente consolida el capital es la consistencia en el tiempo. Si ese proceso se sostiene, Argentina puede posicionarse de una manera mucho más competitiva dentro del mapa global de innovación".
El nuevo ciclo no es el de 2021. No hay unicornios cada semana, ni valuaciones infladas, ni crecimiento a cualquier costo. Lo que hay es algo más parecido a una base sólida: empresas que cierran rondas porque mostraron tracción real, fundadores que entienden que el capital es un recurso escaso y caro, e inversores que volvieron a poner plata sobre la mesa, pero con los anteojos puestos.