El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur entró en vigencia el 1° de mayo de 2026, pero para 11 empresarias y profesionales argentinas ese dato ya era parte de una hoja de ruta que habían empezado a transitar semanas antes. Integrantes del área de Mujeres Empresarias de la Federación Empresaria de Buenos Aires (FEBA), realizaron una misión de trabajo en París —organizada junto a ALFA, una comunidad de negocios que articula vínculos entre Argentina y Francia— con el objetivo de entender de primera mano cómo funciona el ecosistema empresarial europeo.
Hoy, con el acuerdo ya en marcha y la euforia discursiva instalada, el diagnóstico que traen de regreso es más matizado —y más útil— que el optimismo general: Europa no es un mercado que se conquista con entusiasmo. Se construye con evidencia, paciencia y preparación técnica. Y la mayoría de las pymes argentinas todavía no está lista para eso.
El primer error: creer que el acuerdo hace todo el trabajo
La reducción arancelaria es real, pero es solo el piso. "Los mercados no esperan a que las condiciones sean perfectas; la gran oportunidad es estar en el tema desde el minuto uno", sintetiza Jorgelina Peciña, fundadora de SheLeads Ventures. La advertencia apunta a algo concreto: los fondos y programas europeos disponibles para empresas del Mercosur tienen requisitos que van mucho más allá del origen geográfico.

Por ejemplo, el EIC Accelerator (de Horizonte Europa) cuenta con un presupuesto de 634 millones de euros en 2026 y financia hasta 10 millones de euros en inversión directa por proyecto. Sin embargo, Valeria Díaz, cofundadora y presidenta del Grupo ELEDE y especialista en compliance, revela un dato clave de internacionalización: “Una empresa argentina puede acceder a estos fondos siempre que constituya una entidad legal en un país miembro de la UE antes de presentar la propuesta. Es una decisión estratégica que requiere planificación, pero además, los evaluadores priorizan proyectos con pilotos validados, métricas verificables y una estructura de gobernanza sólida. Los fondos exigen estándares de compliance como condición auditable, no como declaración de intenciones”.
A esto se le suma que, desde este 2026, las empresas no europeas con actividad significativa en el bloque deben reportar bajo los Estándares Europeos de Sostenibilidad (ESRS), que incluyen ética empresarial, derechos humanos y cadena de valor. "Llegar con un sistema de compliance robusto es una ventaja competitiva ya construida", sostiene Díaz.
El segundo error: un pitch de negocios “a la latina”
El choque cultural es real y tiene consecuencias directas sobre cómo se presenta un negocio. "El primer aprendizaje fue visceral: los europeos no compran entusiasmo, compran evidencia", describe Díaz. La cultura del pitch latinoamericano —muy construida sobre la narrativa del fundador, la pasión y la resiliencia— no tiene el mismo efecto en una sala europea. En Francia o Alemania, el interlocutor espera primero los números, la planificación estratégica y la escalabilidad; el proceso y la historia quedan para el final.

Peciña aporta otro aprendizaje sobre la comunicación bicultural: “Aprendimos que cuando el europeo, puntualmente el francés, hace muchas preguntas, no es por desconfianza, sino por interés real. De este lado del mapa creemos que si hay muchas preguntas es porque hay dudas, pero es al revés: si no hay consultas, no hay interés”.
El ajuste más profundo, sin embargo, tiene que ver con la noción del tiempo. "Un empresario europeo no firma en una reunión; construye confianza en tres, seis o doce meses. Entender eso no frustra el proceso, lo transforma", señala Díaz.
El factor relacional: la ventaja del liderazgo femenino
Lejos de ser un concepto abstracto, las empresarias validaron en París que el estilo de liderazgo que suele asociarse a las mujeres —la escucha activa, la construcción de consenso, la inteligencia emocional y la apuesta por alianzas antes que por transacciones inmediatas— es hoy una ventaja de mercado en Europa.
"Europa valora cada vez más la sostenibilidad relacional en los negocios: los contratos se renuevan donde hay confianza, y la confianza se construye con coherencia, no con agresividad comercial", explica la presidenta de Grupo ELEDE. Las delegadas de FEBA que viajaron a París no buscaron cerrar transacciones en 72 horas, sino iniciar conversaciones estratégicas de largo plazo.
Al respecto, Clara Altamirano, CEO de Claridad en Acción, agrega: “Estas experiencias no solo generan oportunidades comerciales, sino que amplían la mirada. Permiten comprender cómo operan otros mercados y construir vínculos reales de colaboración”.
Más allá del ecosistema privado, la misión identificó instrumentos concretos. Visitaron STATION F en París —el campus de startups más grande del mundo, con más de 30 programas de expansión— y mantuvieron encuentros en la Embajada Argentina en Francia, que funciona como nexo para análisis de mercado y participación en ferias.
En paralelo, se destaca la estrategia europea Global Gateway, que busca movilizar hasta 300.000 millones de euros en inversiones (período 2021-2027) para infraestructura, energía, digitalización y salud en todo el mundo, abriendo canales para el Mercosur.

Para quienes evalúen dar el salto, Daniela Caggegi, consultora en estrategia y socia gerente de Motores DAFA SRL, recomienda analizar a Francia como la primera escala obligada : “Es la segunda economía más importante de la UE y un punto clave de acceso al mercado europeo. Convertirnos en proveedores confiables implica profesionalizar nuestras estructuras mirando no solo qué hacemos, sino cómo lo hacemos”.
Como continuación directa de esta estrategia, la delegación mantendrá reuniones clave en la sede de la Unión Europea en Argentina, un paso fundamental para seguir abriendo oportunidades sobre el terreno. Por su parte, Jimena Martin, cofundadora y CEO de Baires Group, ejemplifica el espíritu práctico del viaje: “Fui a buscar socios tecnológicos y explorar oportunidades concretas para el sector HVAC. Me volví con una red de interlocutores calificados”.
Dejar la resiliencia, mostrar el valor
Teresa Arias Márquez, cofundadora de Elebe Circular, identifica una complementariedad estructural clara : “Europa aporta estructura, institucionalidad y acceso a mercado; Latinoamérica aporta velocidad, flexibilidad y capacidad de ejecución. Las empresas que combinan ambas culturas generan propuestas muy potentes”.

La conclusión del grupo es una invitación a cambiar la narrativa empresarial argentina. En palabras de Peciña: “El desafío para muchas pymes pasa por dejar de posicionarse únicamente desde la resiliencia y empezar a mostrar también su valor estratégico dentro de cadenas globales mucho más sofisticadas. Tenemos todo para hacerlo, es cuestión de tomar la decisión”.
La misión comercial impulsada por Mujeres Empresarias de FEBA y la comunidad ALFA estuvo integrada por : Natalia Facciolo (Presidenta de MEFEBA); Graciela Bernabe (Vicepresidenta de MEFEBA); Teresa Arias Marques (Elebe Circular); Jorgelina Peciña (SheLeads Ventures); Daniela Nancy Caggegi (Motores DAFA SRL / Caggegi Consulting); Valeria Díaz (Grupo ELEDE); Jimena Martin (Baires Group); Clara Altamirano (Claridad en Acción); Lia Sorazabal Brunet (Sorazabal SRL); Carolina Senderovich Caggegi (Profesional independiente) ; y Fernanda Pozzi Di Catarina (Pulpería Cacho Di Catarina).