La revolución de la IA acapara los titulares, pero detrás de cada avance aparece una red cada vez más amplia de infraestructura física. Centros de datos, redes energéticas, plantas de reciclaje y tecnología solar sostienen una economía digital que depende de mucho más que software. También se apoya en el trabajo de los emprendedores del hardware.
Sin embargo, crear y escalar las empresas que proveen esa infraestructura está lejos de ser simple. Datos de la OCDE muestran que menos del 1 % de las pymes en economías desarrolladas llegan a convertirse en grandes compañías. Incluso entre las firmas de alto crecimiento, la mayoría sufre una fuerte desaceleración tras su primera expansión. El ScaleUp Institute señala que, solo en Reino Unido, existen más de 30 000 empresas en fase de expansión, aunque apenas una pequeña parte transforma el rápido aumento de ingresos en resiliencia duradera.
Para las compañías que venden productos físicos, el desafío es todavía mayor. A diferencia de las firmas digitales o de servicios, deben ampliar equipos y mercados, gestionar cadenas de suministro complejas, controles de calidad y operaciones que demandan mucho capital, a la vez que intentan responder a una demanda global cada vez más exigente.
La inteligencia de residuos es la nueva economía digital
Las mayores ineficiencias actuales no están en el software, sino en sistemas físicos que todavía no se digitalizaron por completo. Así lo sostiene Ambarish Mitra, cofundador de Greyparrot, con sede en Londres.
La solución de Greyparrot es el Analizador, una unidad compacta de hardware con inteligencia artificial que se instala sobre las cintas transportadoras de las plantas de reciclaje. Captura datos en tiempo real y convierte la actividad física en información útil. "Es una infraestructura física que sustenta una nueva economía digital que denominamos inteligencia de residuos", añade Mitra.

Información clave para tomar mejores decisiones
En lugar de obligar a los operadores a reconstruir sus instalaciones, Greyparrot diseñó su tecnología para adaptarse a los flujos de trabajo existentes. Su eficacia se ve en los datos que aporta sobre rendimiento, disponibilidad de la planta, tasas de contaminación y recuperación de materiales. "Una vez que los operadores disponen de los datos, estos se integran en su proceso de toma de decisiones diario", afirma Mitra. "Entonces, la cuestión de la escalabilidad cambia radicalmente", sostiene.
Con más de 250 unidades instaladas en 20 países, los clientes ya vieron beneficios concretos. En una planta, las pérdidas de aluminio se redujeron 58%, mientras que en otra bajaron las de PET, cartón y papel entre 32% y 4 %. Demostrar ese valor y comunicarlo a otros actores fue clave para el crecimiento de la empresa.
"Greyparrot es la capa de visibilidad e inteligencia que permite mejorar la recuperación", dice Mitra. "Los datos existen. La infraestructura existe. Nosotros unimos ambos planos. Los países y las empresas que entiendan esto van a construir cadenas de suministro más resistentes e impulsarán mayor crecimiento económico a partir de los materiales que ya tienen", expresa.
La conexión entre electrificación y digitalización
El sector del cableado resulta clave para unir sistemas de control, redes de energía, equipos e infraestructura. Fundada en 1975, Eland Cables pasó sus primeros 25 años como un proveedor pequeño, pero centrado en la calidad, de cables de energía, datos y control, productos que hoy son esenciales para la electrificación y la digitalización. Sus componentes conectan turbinas eólicas, centros de datos, iluminación de estadios y sistemas navales en todo el mundo.
Tras quedar en manos de un grupo multinacional en 1997, la empresa mostró poco crecimiento y, a comienzos de los años 2000, sus ingresos seguían por debajo de US$ 10 millones. El punto de inflexión llegó con la compra por parte de la gerencia en 2006. JS Pelland, quien asesoró en la operación, se sumó como CFO y copropietario en 2008.
"Eland Cables tenía todos los ingredientes para el éxito a largo plazo", afirma. "La tenacidad de una empresa emergente, un líder carismático obsesionado con el cliente y exposición a macrotendencias como la electrificación y la digitalización", advierte.

Con experiencia en finanzas corporativas, Pelland aportó el gobierno corporativo y la estructura necesarios para impulsar el crecimiento. Entre la adquisición y 2025, Eland registró una tasa de crecimiento anual compuesta del 15% y llegó a ventas anuales por € 365 millones, una trayectoria que él define como una "evolución estructurada más que una reinvención radical".
Una infraestructura de calidad marca el camino para escalar de manera sostenida
Un hito decisivo llegó en 2015 con la creación de The Cable Lab, el centro de pruebas de Eland Cables acreditado bajo las normas ISO/IEC 17025 e IECEE CBTL. Pelland lo ve como una evolución natural: "The Cable Lab no implicaba cambiar nuestra identidad, sino crear la infraestructura técnica y de calidad necesaria para crecer de manera sostenida", explica. "No se puede crecer a nivel internacional sin estándares demostrables y confiables", completa.
Ese paso, de una calidad impulsada por los fundadores a una calidad institucionalizada, marcó una etapa clave en la evolución de la empresa. La historia de Eland Cables muestra que escalar a nivel corporativo no exige tanto reinventarse, sino avanzar con una evolución estructurada.
Sobre la transición de pyme a empresa, Pelland es claro. "Va más allá de la estructura y los procesos", afirma. "Si bien el gobierno corporativo es esencial, mantener una cultura emprendedora y proactiva resulta decisivo para sostener el éxito", expresa.
La apuesta que cambia el sector de los paneles solares
La energía solar es clave para la transición energética global, pero los paneles tradicionales de silicio se acercan a sus límites prácticos de eficiencia y costo. La tecnología que une perovskita y silicio promete impulsar el próximo gran avance, y Oxford PV, una empresa derivada de la Universidad de Oxford creada en 2010, encabeza el sector con más de 400 patentes esenciales concedidas.
"Una vez que el silicio se convirtió en el material dominante para la energía solar, la industria comenzó a identificar nuevos materiales con el fin de superar las limitaciones de eficiencia inherentes al silicio y reducir el costo de la energía", dice el CEO David Ward. "Eso despertó nuestro interés inicial por explorar el valor de la perovskita", añade.
Las células en tándem unen silicio con una fina capa de perovskita para captar una mayor porción del espectro solar, con una eficiencia mucho más alta sobre la misma superficie. Así, reducen de manera directa el costo de la electricidad, ya que aumentan la producción y el rendimiento.

El salto de la investigación de laboratorio a la producción industrial sigue como el mayor obstáculo para la innovación en hardware. Oxford PV cuenta con un centro de I+D en Oxford y una planta de fabricación en Brandeburgo, Alemania.
Escalar con una estrategia de licencias
"Nuestro enfoque para la expansión se basa en la clara misión de convertir la tecnología fotovoltaica de perovskita en una tecnología de uso generalizado", sostiene Ward. "Reconocemos que esta transición no puede lograrse con una sola empresa actuando en solitario. Por ello, para impulsar la expansión rápidamente, desarrollamos un modelo de negocio híbrido que combina nuestra propia fabricación con una estrategia de licencias respaldada por nuestra propiedad intelectual fundamental en el campo de la fotovoltaica de perovskita", añade.
La concesión de licencias permite que fabricantes solares ya establecidos adopten y escalen la tecnología con rapidez, mientras Oxford PV mejora su propia línea de productos comerciales. Su fábrica en Brandeburgo marcó un punto de inflexión: dejó atrás la producción de dispositivos a escala de laboratorio y pasó a productos comerciales a gran escala, tanto células como módulos. "A medida que nuestra innovación y tecnología avanzan, demostramos que la tecnología en tándem puede fabricarse a escala industrial con la fiabilidad necesaria para su implementación global", afirma Ward.
Ante el fuerte aumento de la demanda energética por la electrificación, la inteligencia artificial y la infraestructura de datos, las mejoras de eficiencia son más importantes que nunca.
"La energía solar ya es la fuente de electricidad más económica, pero para lograr mayores reducciones es necesario aumentar su eficiencia", añade Ward. "La tecnología en tándem de perovskita y silicio marcará el comienzo de una nueva era de energía solar de alta eficiencia, capaz de satisfacer mejor las necesidades energéticas. Al llevar la tecnología solar en tándem a escala comercial, estamos impulsando una nueva generación de sistemas energéticos de alta eficiencia y que optimizan el espacio, los cuales serán la base de la transición global hacia la electricidad limpia", completa.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com