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(Créditos: Quikrete).

La familia que revolucionó el negocio del hormigón y construyó en silencio una fortuna de US$ 18.000 millones

Matt Durot

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Gene Winchester fue pionero en la producción de hormigón premezclado y envasado bajo la marca Gemaco Quikrete en 1951. Tres décadas después, sus tres hijos tomaron las riendas del negocio familiar y ayudaron a transformarlo en un gigante privado.

13 Mayo de 2026 15.08

Durante décadas, fanáticos del bricolaje y profesionales de la construcción compraron bolsas amarillas y rojas de mezcla de hormigón Quikrete en las estanterías de grandes cadenas estadounidenses como Home Depot, y las usaron para anclar buzones, reparar entradas de autos, construir bancos y hacer escalones para exteriores. Ese negocio, a su vez, generó miles de millones de dólares para una empresa poco conocida y para la familia, también de bajo perfil, que está detrás de la marca.

Pero su tiempo lejos de los flashes podría haber llegado a su fin. En febrero de 2025, la empresa privada de materiales de construcción causó un fuerte impacto al pagar US$ 11.500 millones para adquirir a su competidora Summit Materials, que cotizaba en bolsa. La operación, que según Forbes elevó los ingresos de Quikrete cerca de un 50%, hasta US$ 12.000 millones, llevó a la compañía con sede en Atlanta al primer ranking de Forbes de las mayores empresas familiares de Estados Unidos, publicado esta semana, en el puesto número 43.

Según las estimaciones de Forbes, Quikrete es la decimoséptima empresa familiar privada más valiosa de Estados Unidos. Así, la familia fundadora, los Winchester, pasó a integrar el grupo de los clanes más ricos del país, con un patrimonio estimado de US$ 18.000 millones, gracias a su presunta propiedad del 100% de Quikrete.

“Estamos orgullosos de nuestra herencia como empresa familiar estadounidense que ayudó a revolucionar los sectores de la construcción y las reformas del hogar”, declaró Jim Winchester, antiguo CEO de Quikrete, en un comunicado de prensa por el 75.º aniversario de la empresa, en 2015. “Desde el primer día, mi padre, Gene Winchester, se propuso satisfacer las necesidades tanto de los contratistas como de los propietarios de viviendas con productos de la más alta calidad a un precio justo de mercado, y ese compromiso sigue siendo un valor fundamental de Quikrete hoy en día”.

Esto representó una declaración pública inusual para los extremadamente reservados Winchester, que mantuvieron un perfil bajo pese a construir y ser dueños de una empresa que, según Forbes, ahora es más valiosa que negocios familiares más conocidos como Nordstrom, Wawa y Kohler. Aunque Will Magill, expresidente y director de operaciones de Quikrete, no pertenece a la familia y ocupa el cargo de CEO desde cerca de 2020, Jim Winchester, de 82 años, fue CEO al menos hasta 2015 y aún integra el directorio de tres miembros de la compañía, junto con sus hermanos Jack, de 80 años, y Dennis, de 77.

Los Winchester casi nunca hablan con la prensa, y hay poca información sobre la familia en internet, salvo algunas menciones a sus cargos en organizaciones comunitarias como la Buckhead Coalition, en el acomodado barrio de Buckhead, en Atlanta, o como miembros actuales y antiguos del directorio de su alma mater, la Universidad John Carroll, en Cleveland. 

La familia también apareció en los registros de la Comisión Federal Electoral, donde se detallan sus aportes a políticos mayoritariamente republicanos y a sus comités políticos. La mayor contribución fue una donación de US$ 103.000 de Dennis Winchester al Comité Trump 47, en 2024. Un representante de Quikrete y de los Winchester rechazó varios pedidos de entrevistas y comentarios, al argumentar que la familia no quería que se publicara un perfil suyo por motivos de privacidad.

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El primer hormigón premezclado conocido como Gemaco QUIKRETE se introdujo en 1951 (Créditos: Gemaco Quikrete).

Quikrete nació como una pequeña empresa de materiales de construcción llamada Maintenance Products, Inc., fundada en Columbus, Ohio, en 1940. Sin embargo, según la historia de la empresa publicada por Quikrete, su predecesora tuvo "escaso éxito y poca dirección". Esto cambió una década después, cuando el hombre que sería considerado el fundador de Quikrete, el exingeniero aeronáutico Gene Winchester, que murió en 2003, se sumó como gerente general.

Según una necrológica publicada por su familia en el Atlanta Journal-Constitution, Winchester, hijo de un minero de carbón de Tennessee apodado "Luppy", desarrolló una pasión por la aeronáutica a los 10 años, en 1927, el mismo año en que Charles Lindbergh completó el primer vuelo solo y sin escalas entre Nueva York y París. Aquella hazaña dio inicio a lo que se conoció como el "auge Lindbergh" en la aviación. A los 19 años, Winchester se mudó a Glendale, California, para estudiar ingeniería aeronáutica en una escuela técnica operada por Curtiss-Wright Corporation, antes de pasar a trabajar para la compañía aeroespacial en San Luis. Pero, después de "muchos cambios" en la industria y tras el nacimiento de cinco de sus seis hijos, Winchester buscaba echar raíces cuando aceptó un empleo en lo que entonces se conocía como Maintenance Products, en la capital del estado de Ohio, en 1950.

Al año siguiente, en 1951, Winchester fue pionero en el uso del hormigón premezclado y envasado que transformaría la construcción para siempre y ayudaría a crear el mercado del bricolaje, con el lanzamiento del primer producto de marca de la compañía, Gemaco Quikrete. Su competidor, Sakrete, hoy parte del gigante de materiales de construcción CRH plc, que cotiza en bolsa, al parecer se le adelantó a Maintenance Products en el mercado: en 1936 ya vendía las primeras bolsas de mezcla de hormigón seco que solo requerían agua. Sin embargo, 15 años más tarde, Sakrete todavía no se había masificado, y verter hormigón casi siempre exigía un proceso de mezcla complejo, de varias etapas cuando Winchester presentó su producto competidor. Ese último método, conocido como "hormigón premezclado", todavía es el estándar para grandes proyectos de construcción, pero resulta poco práctico para obras pequeñas y medianas, que luego se convertirían en la principal fuente de ingresos de Quikrete.

Probablemente consciente del potencial de Gemaco Quikrete mientras Estados Unidos dejaba atrás la Gran Depresión y entraba en el boom económico posterior a la Segunda Guerra Mundial, Winchester "reunió la financiación necesaria" para comprar a su empleador, Maintenance Product Inc., y rebautizarla como Quikrete en 1965. Luego, tras definir que una red nacional de distribución sería clave para el éxito de su producto, Winchester avanzó de inmediato con una expansión geográfica que llevó la presencia de la empresa mucho más allá de Ohio, a casi 50 mercados en Estados Unidos y Canadá, para fines de la década de 1980.

"La agrupación de productos en sí misma exigía la fabricación local y, por supuesto, eso se convirtió en una herramienta de distribución muy eficaz en todo el país", declaró Dennis Winchester, hijo y antiguo ejecutivo de Quikrete, en un video corporativo de 2015. “Muy pocas empresas pueden entregar una bolsa de hormigón de 36 kilos en cualquier lugar de Estados Unidos, incluidos Hawái y Alaska, en 24 horas o menos. Y nosotros lo hacíamos en los años 60 y 70”, completó.

Dennis Winchester y sus hermanos mayores, Jim y Jack, se graduaron en la Universidad John Carroll, en Cleveland, entre 1965 y 1970, y luego integraron su directorio. "Nuestros padres lo sacrificaron todo para asegurarnos una educación jesuita", declaró Jack Winchester en un informe publicado por la universidad después de que los hermanos Winchester donaran US$ 1 millón para becas, en 2014. “Ahora que mis hermanos y yo estamos en posición de devolver el favor, creemos que invertir en la JCU es fundamental”, sostuvo.

Tras graduarse en John Carroll, los hermanos Winchester tomaron la conducción de Quikrete de manos de su padre en 1981 y trasladaron la sede de la empresa a Atlanta, apenas tres años después de la fundación de The Home Depot en esa misma ciudad. Luego, en 1985, Quikrete intensificó su campaña publicitaria en televisión y prensa gráfica, que haría famosas sus bolsas de cemento amarillas y rojas, y contrató al actor y comediante Don Knotts, ganador de cinco premios Emmy y recordado por su papel en The Andy Griffith Show, como el primer vocero corporativo de la empresa.

Durante sus más de tres décadas al frente de la empresa como ejecutivos, la segunda generación de la familia Winchester ayudó a convertir a Quikrete en el mayor productor de mezclas de hormigón y cemento premezcladas de Estados Unidos y Canadá. Bajo su conducción, la cantidad de plantas de fabricación de Quikrete se multiplicó por más de tres hasta superar las 90 en 2015, y la compañía dejó atrás a competidores como Sakrete, pionera del sector.

“Quikrete construyó una de las primeras marcas nacionales de productos de hormigón gracias a la distribución que tenía a través de grandes cadenas y corralones independientes de materiales de construcción y madera”, afirma Don Marsh, editor de larga trayectoria de la publicación especializada Concrete Products. “Fue un modelo pionero de excelencia operativa en una categoría de productos de bajo margen, y creo que su capacidad para abastecer a las grandes superficies le permitió expandirse y alcanzar la escala necesaria para abrirle otras oportunidades más allá de los materiales prefabricados”, explicó.

A principios de la década de 2010, los hermanos Winchester también empezaron a diversificar la oferta de productos de Quikrete con la adquisición de otras empresas de materiales de construcción, entre ellas el fabricante de bloques de hormigón Best Block; la empresa de azulejos, piedra y pisos Custom Building Products; y la compañía de asfalto Quality Pavement Repair.

La racha de adquisiciones de Quikrete no se desaceleró en la última década. En 2016, la compañía pagó US$ 1.100 millones para comprar Contech Engineered Solutions, respaldada por capital privado, que construye infraestructura como puentes, muros de contención y sistemas de control de aguas pluviales y erosión. Un año después, Quikrete adquirió el negocio de tuberías de hormigón en Estados Unidos del gigante cementero mexicano CEMEX por alrededor de US$ 500 millones. En 2022, compró Forterra, el gigante de tuberías de agua y drenaje que cotiza en bolsa, por US$ 2.700 millones.

Después llegó la enorme adquisición de Summit Materials por US$ 11.500 millones en 2025 y, en febrero de este año, otra gran operación: Quikrete intercambió activos por casi US$ 3.000 millones con Martin Marietta Materials, el gigante de materiales de construcción que cotiza en bolsa. Estas dos últimas transacciones impulsaron a Quikrete a fabricar las materias primas que componen el hormigón, en particular el cemento aglutinante y los llamados "áridos", como piedra, arena y grava. También la llevaron al negocio del "hormigón premezclado".

"Esa serie de adquisiciones de 2010 en adelante transformó por completo la marca: pasó de una posición muy sólida en el sector de materiales de construcción, un mercado de bajo margen, a convertirse en un gigante en todos los frentes", afirma Marsh, de Concrete Products. “Quikrete es ahora una empresa privada que compite directamente con compañías que cotizan en bolsa como Martin Marietta, Vulcan, Amrize, CRH, Eagle Materials y Titan America”, subraya.

Y, pese al rechazo de la familia Winchester a la exposición pública, los materiales de construcción de Quikrete se usaron para restaurar monumentos como la Estatua de la Libertad, la cúpula del Capitolio de Estados Unidos y Alcatraz, además de recintos deportivos como Fenway Park y Gillette Stadium. Quikrete también suministró 2,7 millones de kilos de materiales para la construcción del Acuario de Georgia, en Atlanta, financiado en gran parte por Bernie Marcus, multimillonario cofundador de Home Depot, que murió en 2024.

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 Los materiales de construcción de Quikrete se usaron para restaurar monumentos como la Estatua de la Libertad (Créditos: Pexels).

Todo ese crecimiento por adquisiciones tuvo un costo. En gran parte por la compra de Summit Materials, financiada sobre todo con deuda, según un informe publicado por la agencia de calificación crediticia S&P Global Ratings en enero de 2025, Quikrete ahora tiene cerca de US$ 13.700 millones de deuda en su balance. Eso exige pagos de intereses en efectivo que ascienden a US$ 1.100 millones al año, de acuerdo con el informe crediticio más reciente de Moody's Ratings, publicado en diciembre.

Para Quikrete, la adquisición de Summit también elevó significativamente las ganancias. S&P Global Ratings señaló en un informe de principios de 2025 que esperaba que la compañía combinada tuviera un EBITDA pro forma, es decir, ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización, superior a US$ 3.000 millones. Forbes estima que Summit Materials aportó cerca de US$ 1.000 millones de ese total, a partir de los US$ 732 millones de EBITDA ajustado y los US$ 3.100 millones de ingresos que reportó en los primeros nueve meses de 2024, en los últimos estados financieros que presentó como empresa pública.

Esto coincide con el informe más reciente de S&P Global Ratings, de noviembre, que indicó que esperaba que los ingresos de Quikrete subieran entre un 50% y un 60% en 2025, "impulsados por la adquisición de Summit Materials", antes de que el avance de las ventas se normalizara entre un 3% y un 7% en 2026.

"Calificamos su margen operativo como BAA, y como pueden ver en nuestra metodología, esto representa un rango del 15% al 20%, lo cual es muy sólido", afirma Peter Doyle, vicepresidente de finanzas corporativas de Moody's Ratings. "Y es de suponer que el EBITDA es incluso mayor. Así que, operativamente, les está yendo muy, muy bien".

En otras palabras, Quikrete todavía atraviesa un gran momento. Y como dijo Jim Winchester en el video de 2015 que celebraba el 75.º aniversario de la empresa, antes de reconocer el mérito de sus empleados y de los de sus hermanos en el éxito de Quikrete: "A todo el mundo le gusta un ganador. Y si formas parte del equipo ganador, querrás seguir en él".

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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