Patricio Jaureguiberry tenía 23 años cuando Scienza lo envió a Chile para arrancar la operación. Hoy, casi cuatro años después, ese dato biográfico sigue circulando como anécdota en los pasillos de la compañía, aunque él mismo lo narra con más gracia que orgullo.
Lo que sí pasó, y con creces, es lo que construyó en ese tiempo. Scienza Chile se posicionó en el top 10 de laboratorios farmacéuticos en el mercado público desde su primer año completo de operación, en 2023, y mantuvo esa posición desde entonces. En algún momento llegó a alcanzar el segundo lugar del ranking. Hoy tiene contratos activos de suministro y venta de portafolio por más de US$ 100 millones solo en Chile. Si se suma la región (Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay) el número asciende a más de US$ 700 millones anuales en ventas.
Scienza nació hace 25 años en Argentina con un modelo centrado en distribución especializada, donde hoy atiende a más de 3.600 pacientes por día con tratamientos de especialidad. En 2013 llegó a Uruguay (con una historia de por medio que involucra a la madre del presidente del directorio y una promesa que él le hizo) y desde Montevideo armó lo que hoy funciona como un hub regional que gestiona las operaciones en Chile y Paraguay. El modelo en estos tres países es distinto al argentino: Scienza opera como una filial farmacéutica que genera alianzas con multinacionales líderes en innovación y actúa como el puente entre esos laboratorios y los sistemas de salud locales.

"Los medicamentos más avanzados del mundo nacen en Boston, en Basilea", explica Jaureguiberry a Forbes Uruguay. "Los pacientes que los necesitan están en Montevideo, en Santiago, en Temuco, en Rocha. Esa distancia no es solo geográfica, es regulatoria, comercial, clínica, económica. Cruzarla requiere conocimiento local y velocidad."
150.000 latas, 1.000 hospitales, 4.300 kilómetros
El movimiento más reciente de Scienza en Chile forma parte de esa lógica de construir un ecosistema de salud más amplio. A través de su alianza con Nutricia (la división de alimentos con propósito médico de Danone, que Scienza representa en Uruguay desde hace 13 años) la compañía acaba de convertirse en el distribuidor oficial del Programa Nacional de Alimentación Complementaria del gobierno chileno para fórmulas de primera etapa, destinadas a bebés de entre 0 y 6 meses.
El contrato, adjudicado a través de Cenabast (la Central Nacional de Abastecimiento de Chile) tiene una duración de dos años y un valor de más de US$ 20 millones, lo que equivale a unos 12 millones anuales. Según Jaureguiberry, representa alrededor del 10% del negocio total de Scienza Chile, y para Nutricia Danone fue la licitación más grande que ganaron en toda su historia.
En términos operativos, el acuerdo implica suministrar mensualmente 150.000 latas de fórmula infantil a más de 1.000 hospitales y centros de salud distribuidos a lo largo de los 4.300 kilómetros de Chile. Eso incluye zonas remotas a las que, cuando el transporte terrestre no alcanza o no llega a tiempo, Scienza llega en avión.
"Siempre nos pone contentos estas cosas", dice Jaureguiberry. "Conectar la innovación multinacional de una compañía tan masiva como Danone con el paciente a paciente no es nuevo para nosotros, lo hemos visto en Uruguay. Pero igual nos emociona."
El producto viene directo de fábrica (Nutricia produce en Holanda, Polonia, Argentina y Valencia, entre otros puntos) y llega a Chile sin pasar por Uruguay. Scienza gestiona la cadena de distribución desde el puerto de entrada hasta cada uno de los centros de salud del programa.
Del viernes de pandemia al modelo de suscripción
Para entender cómo Scienza puede operar con esa escala logística, ayuda mirar lo que pasó en Uruguay en marzo de 2020. El viernes 13, el día en que el gobierno uruguayo declaró la emergencia sanitaria, las autoridades llamaron a la compañía con un problema concreto: tenían pacientes trasplantados que recibían medicamentos inmunosupresores en una farmacia específica de Montevideo, y esos pacientes no podían salir de sus casas. El gobierno necesitaba que Scienza empezara a entregar esa medicación puerta a puerta a partir del lunes siguiente.
Lo lograron. Y lo que empezó como una respuesta de emergencia se convirtió en un modelo permanente. Hoy, pasada la pandemia, Scienza mantiene ese acuerdo con el gobierno uruguayo. El sistema funciona con interoperabilidad entre hospitales, autoridades sanitarias y la empresa: el hospital actualiza la dosis, el gobierno la autoriza, Scienza despacha. Los pacientes pueden seguir el estado de su medicación en tiempo real a través de una aplicación propia. Jaureguiberry lo describe, sin exagerar, como un modelo de suscripción.
"Lo pudimos hacer porque teníamos los automatismos, los bots, la tecnología de trazabilidad. Eso fue lo que lo hizo posible en 72 horas", dice. Esa misma infraestructura tecnológica y cultural es la que Scienza trasplantó a Chile cuando armó la operación en 2022.
Crecimiento de doble dígito y un acuerdo con una biotecnológica uruguaya
Jaureguiberry es cuidadoso con los matices cuando habla de los números. El crecimiento de doble dígito que registra Scienza Chile año a año lo pone en perspectiva: no es lo mismo para una empresa que recién arranca que para una que ya está consolidada en el top 10. "Cuando hablás de una compañía que ya se consolidó, el doble dígito significa algo distinto", acota.
2026 marca también el ingreso estratégico de Scienza al canal retail en Chile, un movimiento que la compañía viene preparando hace tiempo y que amplía su presencia más allá del mercado público donde construyó su posición inicial.
En paralelo, la compañía anunció un acuerdo de colaboración con Kinzbio, una biotecnológica uruguaya que desarrolla terapias personalizadas para tratar infecciones resistentes a antibióticos. La resistencia antimicrobiana es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una de las principales amenazas sanitarias globales para los próximos 25 años. Scienza aportará la capacidad comercial y de expansión regional; Kinzbio, el desarrollo científico. El acuerdo está en etapa inicial y ya hay pacientes en tratamiento en Uruguay.
"Me pone muy contento que sea algo de Uruguay", dice Jaureguiberry. "Trabajar con científicos uruguayos llevando innovación de este calibre se siente muy lindo en lo personal."
El futuro de la medicina, un paciente a la vez
Cuando Scienza se instaló en Chile en 2022 tenía objetivos claros, aunque todavía hipotéticos. Cuatro años después, Jaureguiberry reconoce que los resultados los sorprendieron positivamente. Pero más que en los números, él ubica el éxito futuro en otra parte: en la capacidad de la compañía para acompañar las tendencias que están redefiniendo la medicina a nivel global.
La industria farmacéutica está transitando, explica, desde un modelo de ensayo y error hacia uno de diseño molecular específico, y ahora hacia la medicina personalizada habilitada por inteligencia artificial y datos genómicos. Pronto, sostiene, el concepto de "paciente promedio" habrá dejado de existir. Los sistemas de salud podrán predecir qué droga le va a funcionar a un individuo específico antes de administrarla, y detectar la recurrencia de un cáncer en alguien que ya lo superó.
Scienza quiere estar en ese ecosistema más allá del medicamento en sí: en el diagnóstico, en la formación de médicos en centros chilenos en colaboración con instituciones internacionales, en los programas que ayudan a los pacientes a entender sus tratamientos. "La venta viene sola cuando la línea estratégica coincide con lo que le va pasando al mundo", dice Jaureguiberry.
Un uruguayo de 27 años manejando una operación de US$ 100 millones anuales en Chile, entregando fórmula infantil en avión a hospitales en el fin del mundo. El propósito, dice él, está en los detalles de cada entrega.