A pocas horas de tomarse un avión para volver a Buenos Aires tras tres jornadas intensas de reuniones en Canadá, el secretario de Minería Luis Lucero hizo un balance de lo que fue la participación argentina en la cumbre minera más grande del mundo y las perspectivas que se vienen para el sector.
¿Qué balance hace de esta nueva edición de la PDAC? ¿Cuántos años lleva ya viniendo a Toronto?
En mi vida privada vine 20 veces entre el año 2000 y el 2020, y en mi función pública es la segunda, cubriendo 2025 y 2026. La minería es una industria de tiempos largos y de perseverancia; por ende, requiere permanencia. Esta es la feria más importante del planeta y Argentina hizo bien en venir casi siempre. El año pasado veníamos más con una esperanza, con el RIGI comenzando; hoy venimos con un año más de gobierno, con proyectos aprobados y muchísimos más presentados.
¿Con qué objetivo llegó a esta edición? ¿Siente que el país ya está instalado como un destino atractivo?
El objetivo es mostrar que la atracción que generamos sigue vigente. La cartera de proyectos mineros del RIGI suma, entre los aprobados, poco más de 7.000millones de dólares y los presentados en estudio alcanzan los 39.000 millones. Son cifras muy significativas e importantísimas. Debemos tener conciencia de que esta industria tiene plazos muy largos, a los que quizás no estamos acostumbrados, pero es lo que da frutos. Entre que descubrís una mina y la ponés en construcción pueden pasar 12 o 15 años, pero luego tenés un proyecto que da trabajo por décadas; como Vicuña, que anunció un horizonte de 70 años.
¿Qué rol ocupa la exploración en su agenda actual? ¿Hay planes para nuevos incentivos?
Tenemos el régimen de inversiones mineras de la ley 24.196 que sigue vigente y otorga beneficios a la exploración. El RIGI es, en cierto sentido, una evolución de eso. No tenemos en cartera algo más porque el fisco no está en condiciones de hacer mayores contribuciones. De todas formas, las compañías que saben hacer minería miran el negocio a largo plazo y no nos están golpeando la puerta para pedir más incentivos.
En sus reuniones privadas con los stakeholders del sector, ¿cuál es la principal inquietud o pedido que recibe?
La inquietud general es tener la tranquilidad de que esto va a seguir así, de que no es una "moda pasajera". El inversor necesita estabilidad y un horizonte de décadas. En una cena reciente con CEOs de empresas muy importantes, la duda era siempre la misma: si podemos quedarnos tranquilos de que esto es previsible y duradero más allá de la administración actual. Buscan que la minería se convierta en una verdadera política de Estado.

¿Les preocupa el escenario político o las elecciones del año que viene?
No es un tema que levanten directamente; no preguntan cómo van a salir las elecciones. Las elecciones son un dato, pero lo que buscan es la confirmación de que este modelo llegó para quedarse en Argentina.
Siendo optimista, ¿cómo imagina a la minería argentina en 10 años en términos de exportaciones e impacto local?
Estimamos que, sumando el polo minero y el energético, podemos generar otra "Pampa Húmeda" en valor de exportaciones. Es factible llegar a los 50.000 o 60.000 millones anuales si todos los proyectos de clase mundial que hoy están pidiendo adhesión al RIGI se ponen en marcha.
La extensión del plazo del RIGI por un año más fue una noticia reciente. ¿Cómo impactó eso en el interés de las empresas?
Cayó muy bien porque hacer una presentación sólida para el RIGI toma su tiempo. No queremos especular con cuántos vendrán en los próximos meses, pero seguimos recibiendo llamados de todo el mundo. Actualmente tenemos 12 proyectos en análisis y seguramente vendrán más ahora que el plazo se extendió hasta julio de 2027.