El plan de esta sastrería centenaria para navegar la tormenta textil apostando al valor por encima del precio
En un sector que cerró 2025 con una caída interanual del 7,8% y la pérdida de más de 19.000 puestos de trabajo, Alejandro y Nicolás Pernas, de GNZ González, apuestan a la diferenciación como respuesta a un contexto que pone en jaque a toda la cadena productiva.

Cuando el debate público sobre el precio de la ropa en Argentina se instaló con fuerza en la agenda mediática, muchas marcas eligieron el silencio. GNZ González hizo lo contrario: salió a explicar. La sastrería fundada hace más de un siglo en Buenos Aires, hoy conducida por Alejandro Pernas y su hijo Nicolás —director ejecutivo—, decidió tomar la palabra para trazar una distinción que considera clave: comparar precios y calidades. Distinguir entre el fash fashion y el trabajo artesanal con prendas que duran años. 

El contexto no es menor. Según el informe más reciente de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector cerró 2025 con una contracción acumulada del 7,8%, en un momento en que el total de la industria promedió una leve recuperación del 1,6%. En diciembre de ese año, la caída fue del 25,7% respecto al mismo mes del año anterior. El uso de la capacidad instalada no supera el 35%, y entre finales de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron más de 19.000 puestos de trabajo formales en el sector textil, confección, cuero y calzado.

GNZ González no es ajeno a este presente. La firma continúa operando, explorando mercados externos y lanzando nuevas colecciones. 

Precio vs. valor: una discusión que GNZ quiere dar

El disparador fue el debate generalizado sobre el costo de la indumentaria nacional frente a alternativas importadas. Para los Pernas, el problema no está en los precios en sí, sino en la falta de parámetros para compararlos correctamente.

“La discusión metió todo en la misma bolsa. No es lo mismo una prenda de fast fashion hecha con fibras sintéticas que una confeccionada por un sastre, con telas italianas o algodón pima peruano. Hay que comparar calidades similares”, destaca Alejandro Pernas.

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El empresario desagrega la estructura de costos con la precisión de quien lleva décadas en el sector: el costo de ocupación en un shopping ronda entre el 14 y el 17%; la financiación en cuotas implica entre un 15 y un 17% adicional; el IVA más ingresos brutos suma alrededor del 22%. “La mitad del precio de vidriera no va a las arcas de la empresa —explica—. Va al Estado, a los bancos y a los shoppings. Después hay que pagar la mercadería, la estructura, la administración”. 

Un comunicado interno de la marca lo sintetiza con una frase que resume su posicionamiento: la etiqueta ya no solo tiene un precio, sino que transmite un valor. Ese desplazamiento conceptual —del precio al valor— es el núcleo de su estrategia de comunicación en un año en que el consumo de la clase media está fuertemente golpeado.

105 años de historia, un 2001 superado y lecciones para hoy

La historia de GNZ González comienza mucho antes de que Alejandro Pernas entrara en escena. La sastrería fue fundada por Coco y Nito González, tuvo su época dorada en los años 60 y 70 —cuando su slogan era "la etiqueta que identifica"— y era frecuentada por los habitués del recordado Petit Café. En 1999, Alejandro y su padre adquirieron la marca. La conocían en profundidad: eran proveedores de la empresa y tenían experiencia en la industria textil. El padre de Alejandro había sido vendedor de Modart; esa experiencia lo motivó a abrir su propio local, donde su esposa se encargaba de las composturas. Alejandro, que cursaba Ingeniería Electromecánica, se sumó al negocio familiar y nunca más lo abandonó. @@FIGURE@@

Comprar la marca en 1999 significó enfrentar, casi de inmediato, la crisis más profunda que atravesó la Argentina en décadas. Ese episodio dejó marcas, pero también enseñanzas.

“Estos vaivenes a la industria le hacen mucho daño. Una industria no se desarrolla en un día: requiere años de capacitación, posicionamiento, innovación. Y políticas de Estado que nos digan para dónde vamos”, comparte Alejandro. 

El aprendizaje concreto que Alejandro transmite a Nicolás es uno: ser cuidadoso en los momentos de bonanza. "Este país te la da un día y te la pide al siguiente. Tenés que armarte el fondo anticíclico". Hoy, con el consumo contraído y la competencia importada en ascenso, esa filosofía de prudencia guía cada decisión de expansión.

El modelo de negocio: mix de producción, 12 locales y una apuesta al exterior

Frente a la apertura de importaciones y la dificultad de competir en costos con la producción asiática —especialmente en un contexto de tipo de cambio atrasado y aranceles que bajaron más en el producto terminado que en las materias primas—, GNZ optó por un modelo mixto. @@FIGURE@@

Nicolás Pernas, quien asumió como director ejecutivo con apenas 27 años, detalla la composición actual:

  • En sastrería, abrigo y pantalón —el core del negocio— la producción es 60% nacional y 40% importada.
  •  En tejido de punto circular, el 100% proviene de Perú, por imposibilidad de conseguir la materia prima localmente.
  •  La empresa cuenta hoy con 12 puntos de venta propios y tiene un corner en Paraguay, primer paso hacia la internacionalización.
  •  El equipo total suma 175 personas, con una proporción levemente mayor en el sector industrial que en el comercial y administrativo.
  •  La fábrica está ubicada en Parque Chacabuco, en la intersección de Asamblea y Doblas.

"En momentos de turbulencia, la idea es mantenernos a flote sin hacer locuras", resume Nicolás. En 2025 no abrieron ninguna tienda nueva —en 2024 habían inaugurado tres—, y ahora trabajan en consolidar las aperturas recientes antes de expandirse. Para 2026, evalúan sumar uno o dos locales si las condiciones lo permiten, y siguen analizando el modelo de franquicias, por el que ya recibieron consultas de interesados.

La apuesta por el exterior es gradual pero consistente. El corner en Paraguay es un primer pie fuera del país, y la visión de largo plazo apunta a que GNZ González sea una marca con presencia regional. 

Sastrería a medida en plena era del fast fashion

Uno de los elementos que distingue a GNZ González en el mercado es la vigencia del oficio sastre dentro de su modelo productivo. La marca cuenta con dos líneas de producción diferenciadas: una orientada al ready-to-wear —con ajustes realizados por el sastre en tienda— y otra dedicada al sobremedida, donde el cliente elige telas, forros, botones y detalles para construir una prenda completamente personalizada. @@FIGURE@@

“Es un proceso más caro porque es más personalizado —explica Alejandro—. Hay una hoja de ruta: qué color de hilo, qué botón, qué color de bajo cuello. Eso lo hace único”.

La marca emplea dos sastres en fábrica que, junto con el equipo capacitado a través de técnicos italianos, preservan un saber-hacer que la industrialización fue erosionando. "El oficio se está perdiendo, pero va a volver —anticipa Nicolás—. La misma Loro Piana hoy vende el 40% por corte, no por venta mayorista. El mundo va hacia la medida y para eso se necesitan sastres".

GNZ es partner oficial de Loro Piana —referencia mundial en textiles italianos— y fue elegida por PromPerú como marca embajadora de la calidad del algodón pima peruano, dos avales que la posicionan en el segmento premium a nivel internacional.

La apuesta por la moda femenina

Hasta hace poco tiempo, GNZ González era una marca exclusivamente masculina. Hoy, la línea femenina ya representa más del 20% de la colección en boutique y tiene nombre propio entre sus clientes.

La colección de este invierno trae como protagonista al cuero: polleras, pantalones, sacos y abrigos integran una propuesta completa que se lanza en estos días. La temporada anterior, el abrigo 100% cachemira fue el artículo más vendido de la línea femenina; en verano, un mono de lino italiano en seis colores alcanzó el estatus de bestseller.

Para la temporada masculina, las novedades pasan por telas técnicas de alta performance —mayormente poliéster de última generación— que permiten mantener una presentación impecable con una comodidad superior, sumadas a las clásicas lanas pesadas para abrigo y cheviots para pantalón.

Embajadores, no vendedores: la experiencia de boutique como diferencial

La propuesta de GNZ no termina en la prenda. La marca define a sus colaboradores en tienda como "embajadores", no vendedores: su función es acompañar al cliente en todo el proceso de compra, brindar asesoramiento y garantizar que cada adquisición sea una buena inversión a largo plazo. @@FIGURE@@

El servicio incluye desde cortesías en boutique hasta el trabajo de ajuste sastre post-compra. “Compraste un saco que te gustó, tu embajador te asesora y después el sastre lleva esa prenda exactamente a tu medida”:

Esa experiencia, dice la marca, tiene un costo operativo que está integrado en el precio —y que no aparece cuando se compara con una prenda importada de origen incierto.

Hacia adelante

En un sector donde la capacidad instalada opera al 35% y las importaciones de prendas terminadas crecieron un 129% en cantidad durante enero de 2026 respecto al año anterior, GNZ González elige la diferenciación como estrategia de supervivencia y crecimiento.

"Tenemos que diferenciarnos en el servicio, en la medida y en lo personalizado —sintetiza Nicolás—. Un traje lo podés comprar en cualquier esquina, pero lo que nosotros brindamos no lo conseguís en todos esos lugares. Eso es lo que hoy nos mantiene vigentes".

Con 105 años de historia, una fábrica activa, 12 boutiques propias, presencia en Paraguay y una nueva colección femenina en camino, GNZ González está jugando un partido diferente al del resto —y apostando a que, en ese partido, las reglas las define la calidad.