El mercado automotor argentino atraviesa una etapa de normalización. Según el informe "Situación Automotriz 2026" elaborado por BBVA Research, las ventas de vehículos 0km se aproximaron a las 600.000 unidades en 2025 —recuperándose desde el piso de 400.000 alcanzado en 2024— y ese volumen se proyecta estable durante el corriente año. La cifra ubica al sector en niveles intermedios desde una perspectiva histórica, lejos tanto de los mínimos recientes como de los picos superiores a 900.000 unidades que el mercado llegó a registrar en la última década.
La recuperación no fue espontánea. Detrás del repunte conviven tres fuerzas que se reforzaron mutuamente: la estabilización macroeconómica, la mejora en el acceso al crédito y la recuperación del salario real. En 2025, el PBI creció 4,4%, la inflación se desaceleró a 31,5% anual y el tipo de cambio oficial subió apenas 35,7%, factores que en conjunto redujeron la volatilidad y mejoraron la previsibilidad para quienes debían tomar decisiones de compra de bienes durables.
El indicador de accesibilidad es elocuente: en 2023, un argentino promedio necesitaba el equivalente a 45 salarios mensuales —medidos al tipo de cambio oficial— para comprar un 0km. En 2025, esa relación cayó a 23 salarios. Al tipo de cambio paralelo, la mejora fue aún más pronunciada: de 94 salarios requeridos a apenas 25. Esta recomposición, explica el informe, redujo el componente especulativo que había distorsionado la demanda en etapas previas y fortaleció las compras genuinas.
El crédito también jugó un rol determinante. Luego de que en 2023 los préstamos prendarios acumularan caídas reales cercanas al 50%, en 2025 el segmento rebotó en forma de "V" y registró picos de crecimiento interanual superiores al 100% en términos reales. La normalización de tasas con la nueva nominalidad fue la llave que abrió ese canal. A comienzos de 2024, las ventas mensuales no llegaban a las 20.000 unidades; con la recuperación salarial y el crédito activo, los patentamientos treparon a una franja de entre 30.000 y 40.000 unidades por mes a lo largo de 2025.
Importados al frente, producción local rezagada
La recuperación del mercado interno no fue acompañada en igual medida por la industria local. Mientras las ventas crecieron con fuerza, la producción respondió con rezago. La brecha se explica, en buena medida, por el salto en las importaciones: en 2025, los vehículos importados patentados crecieron 94% interanual, frente a un avance del 20% en los de origen nacional.
La fabricación doméstica concentra hoy su actividad en el segmento de utilitarios —pick-ups, principalmente— que representan el 60% del total producido y cerca del 70% de las exportaciones del sector. Los automóviles, en cambio, cedieron terreno relativo tanto en la producción como en las ventas exportadas. Esta especialización explica el desacople: el mercado interno demanda principalmente automóviles, mientras la industria local está orientada a segmentos con mayor inserción exportadora.
En ese contexto, también se diversificó el origen de los importados. Las marcas de origen europeo mantienen el liderazgo en los patentamientos, pero 2025 marcó un punto de inflexión con una irrupción significativa de marcas asiáticas —chinas y coreanas—, especialmente visible en los segmentos de vehículos eléctricos e híbridos enchufables (BEV y PHEV).
Precisamente, la electrificación avanza, aunque desde una base muy baja. La participación de híbridos y eléctricos sobre el total de patentamientos alcanzó un récord de 4,4% en 2025, frente al 0,9% registrado en 2020. Aun así, la penetración local es marginal comparada con el promedio mundial (22%), China (48%) o Noruega (92%).
Un crecimiento con tensiones externas
El informe de BBVA Research advierte sobre una restricción que acompaña al dinamismo del mercado: la expansión de las ventas se traduce en una mayor demanda de divisas. La mayor participación de importados en el abastecimiento del mercado profundizó el déficit comercial del sector automotor, que en 2025 se aproximó a los US$ 5.000 millones. La historia muestra que los períodos de mayor actividad del mercado interno tienden a coincidir con un incremento del desequilibrio externo del sector, lo que introduce una restricción sobre la sostenibilidad del crecimiento. @@FIGURE@@
De cara a 2026, BBVA Research proyecta estabilidad en los niveles de ventas, sin esperar una nueva aceleración. El informe señala que la evolución del sector estará condicionada por la consistencia entre la demanda interna y las restricciones del frente externo. Los factores que sostienen la demanda —accesibilidad, crédito, previsibilidad— conviven con otros que limitan su expansión: costos elevados en dólares, presión impositiva, baja diversificación de destinos de exportación y dependencia del ciclo del mercado brasileño.
El diagnóstico del informe es claro: el mercado automotor argentino encontró un nuevo equilibrio, más consistente que el de ciclos anteriores porque no se apoya en expansión del gasto público ni en distorsiones cambiarias. Pero ese equilibrio tiene límites, y navegarlo sin profundizar los desequilibrios externos será el principal desafío del sector en los próximos años.