La estabilización macroeconómica abrió una nueva etapa para las empresas argentinas. Pero lejos de conformarse con el fin de la volatilidad, los principales ejecutivos del país coinciden en que el desafío ahora pasa por construir condiciones que permitan competir, invertir y crecer de manera sostenible.
Ese fue uno de los ejes centrales del panel "El desafío del crecimiento 3.0: de la estabilización a la expansión" del Forbes CEO Summit 2026, donde referentes de cuatro sectores distintos, infraestructura, tecnología, consumo y automotriz, compartieron cuáles son las variables que consideran indispensables para desplegar sus planes de negocio.
Participaron Juan Pablo Fasanella, presidente y Director General de AUSA; Elisa Frías, Gerente General de Uber para Argentina, Paraguay y Uruguay; Christian Otero, fundador de Lucciano's; y Pablo Sibilla, presidente y Director General de Renault Argentina.
Aunque representan industrias con dinámicas muy diferentes, los cuatro coincidieron en un diagnóstico común: la competencia es positiva, pero para aprovecharla hacen falta previsibilidad, capacidad de planificación y foco en la productividad.
"Llegó un momento en la Argentina que podemos empezar a planificar algo que venía siendo muy difícil, obviamente por cuestiones macroeconómicas, por cuestiones empresariales. Llegó el momento de que nosotros podemos levantar un poco la cabeza y mirar a 5, 10 años", aseguró Fasanella.
Para el ejecutivo de AUSA, esa posibilidad de proyectar a largo plazo es la base sobre la cual la compañía está desplegando inversiones para profundizar la digitalización de la movilidad urbana. En ese marco, reveló que la empresa prevé invertir US$ 300 millones hasta 2027 para desarrollar soluciones más sustentables.
La necesidad de competir mejor también apareció en el diagnóstico de Uber. Frías sostuvo que la compañía atraviesa una etapa de expansión en el país, respaldada por una inversión anunciada de US$ 500 millones, pero remarcó que la clave está en combinar capacidades globales con adaptación local.
"Somos una empresa de tecnología y para competir hay que saber tomar lo que nos sirve del mercado global, pero teniendo en cuenta lo local para transformar eso en soluciones que sirva al cliente", afirmó.
Según explicó, la competencia funciona como un incentivo para innovar y acelerar el desarrollo de nuevos servicios, en un mercado que continúa expandiéndose tanto en movilidad como en soluciones corporativas y logísticas.
Desde el sector de consumo, Otero planteó una visión similar. Mientras Lucciano's avanza con un plan de apertura de entre 45 y 50 locales en Argentina durante este año y profundiza su expansión internacional, el empresario destacó que la competencia obliga a las compañías a evolucionar permanentemente.
"Siempre la competencia nos eleva, nos hace innovar y el que se beneficia es el cliente con más opciones, distintas calidades y rangos de precios. Nos preparamos para competir con más líneas de productos e intentando ser globales", señaló.
La apuesta de la compañía, explicó, pasa por fortalecer la innovación, ampliar su oferta y consolidar una estrategia que combine crecimiento local con presencia en mercados internacionales.
En tanto, desde la industria automotriz, Sibilla puso el foco en la competitividad como condición indispensable para sostener la producción y aumentar las exportaciones.
"Todas las compañías tienen que volver a centrarse en trabajar en la optimización de los procesos y la competitividad, ese es el nombre del juego para los próximos años y para seguir creciendo en los niveles de exportación", afirmó.
Para el presidente de Renault Argentina, la discusión ya no pasa por administrar restricciones coyunturales sino por mejorar la eficiencia interna para competir en mercados globales cada vez más exigentes. Sin embargo, el ejecutivo agregó que la competitividad por sí sola no alcanza. La previsibilidad sigue siendo un factor determinante para atraer inversiones de largo plazo.
"Para nosotros lo importante, mirando las próximas elecciones, es la claridad en las reglas del juego, en la estabilidad, la previsibilidad que es la variable principal para conjugar en una compañía que invierte en un mundo que es cada vez más volátil y cada vez más complejo geopolíticamente hablando", concluyó.
Así, desde sectores tan diversos como la infraestructura, la tecnología, el consumo y la industria automotriz, los líderes empresariales coincidieron en un mismo reclamo: mantener reglas claras y estabilidad para poder concentrarse en lo que consideran la verdadera agenda de los próximos años, competir mejor, invertir más y expandirse hacia nuevos mercados.