De los escombros al "cheque verde": la estrategia de esta empresa de demoliciones para facturar con la economía circular
Grupo Mitre, la empresa número uno en demoliciones logró hacer un negocio de los escombros. Su planta de reciclado es clave para hacer el diferencial y mejorar los números en un contexto complejo por la caída de la obra pública.

El sector de la construcción todavía atraviesa un período tormentoso. El año pasado quedó marcado como uno de los de peor performance histórica. La suba del costo de la construcción y la caída de la obra pública se convirtieron en un combo letal lo que obligó a las compañías tradicionales a reestructurar costos y buscar nuevas unidades de negocios.

En ese ecosistema de resiliencia Grupo Mitre, la empresa familiar con más de cuatro décadas de trayectoria, líder en demoliciones e infraestructura, encontró en la sustentabilidad algo más que una credencial reputacional: un driver de competitividad y apertura de nuevos mercados.

Con una estructura actual de 260 empleados -recortó un 50% su nómina en los últimos dos años- y un portfolio que incluye hitos urbanos como la remodelación del Estadio de River Plate, el Autódromo de Buenos Aires y el Aeroparque Jorge Newbery, entre otros la compañía dirigida por Miguel Ippolito está ejecutando un plan de reconversión basado en el triple impacto.

La empresa fue la encargada de la demolición de ciertas áreas del Monumental. (Gentileza: River Plate)

Tras la parálisis del año pasado, el flujo de cotizaciones comenzó a reactivarse en el primer tramo de 2026, con proyecciones de materialización y ejecución de contratos concentradas para el segundo semestre del año. La apuesta de fondo es acelerar la marcha a través de la diversificación.

El modelo de negocio: monetizar el residuo industrial

Los escombros que habitualmente se convierten en un dolor de cabeza para las empresas de demoliciones, Grupo Mitre lo transformó en el núcleo de su cadena de valor. La firma es la primera empresa de demoliciones a nivel global en certificarse como Empresa B, apalancada en la operación de su planta de reciclaje de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), un predio de 4,5 hectáreas ubicado estratégicamente en el conurbano bonaerense. 

Allí se procesan más de 115.000 toneladas de residuos por año, logrando recuperar y reinsertar en el mercado el 90% de los materiales resultantes de la actividad constructiva. El plan de negocios a mediano plazo es agresivo, ya que la dirección proyecta multiplicar por diez su capacidad operativa en los próximos cinco años.

La planta de reciclado del Grupo Mitre (Gentileza Grupo Mitre)

Esta ventaja en economía circular, validada internacionalmente en los World Demolition Awards, funciona hoy como la llave de acceso a industrias altamente demandantes y de fuerte tracción en la macroeconomía argentina actual: la minería y la energía. 

Al respecto, Miguel Ippolito destaca que “la intención de la firma es demostrar que con las demoliciones también se puede construir futuro”, asumiendo que la sustentabilidad ya no es un discurso “sino una forma de operar, medir y financiar el crecimiento corporativo para ofrecer valor real a toda la cadena industrial”.

Finanzas sostenibles

La reconversión operativa requirió también una sofisticación en la ingeniería financiera. Asesorados por la consultora especializada BS Capital Partners, unidad de Business & Sustainability, la firma estructuró la emisión del primer cheque verde por $ 100 millones del sector de la construcción en el país. 

El instrumento, con etiqueta SVS (Social, Verde y Sostenible), fue negociado a través de Grupo Mariva en el Mercado Abierto de Valores (MAV). Los fondos de esta y otras líneas obtenidas mediante la banca de impacto y organismos públicos se destinaron directamente a la ampliación tecnológica y equipamiento de su planta de reciclaje, la mejora de la trazabilidad de los materiales recuperados y la reducción de emisiones de la actividad. 

El próximo paso en la hoja de ruta ya está trazado: dar el salto hacia el mercado corporativo de deuda mediante la emisión de su primera Obligación Negociable con etiqueta sostenible.

En mercados de alta incertidumbre, la adopción de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) está mutando de una opción ética a una herramienta crítica de gestión. 

La empresa se encargó de la remodelación del Autódoromo de Buenos Aires (Crédito: Grupo Mitre)

Iván Buffone, socio de Business & Sustainability, explica que el caso de Grupo Mitre es un ejemplo concreto de cómo la sostenibilidad funciona como una estrategia de negocio inteligente, capaz de abrir nuevos mercados, reducir riesgos y atraer inversión. 

Para el consultor, se trata de un marco de gestión real que, si bien no elimina el riesgo ni evita la incertidumbre, ofrece resiliencia y una estructura sólida para tomar mejores decisiones. 

De cara al cierre de 2026, con el sector constructor buscando consolidar su piso de recuperación, el pipeline de la compañía demuestra que el management de impacto se consolida como un activo estratégico indispensable para competir en la economía que viene.