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Forbes Argentina
Negocios

(Créditos: Pexels)

Competir no es solo resistir: cómo construir valor dentro de la pyme cuando el contexto aprieta

Marcelo Dutra

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Aunque representan casi el 98% del entramado empresarial argentino, la baja visibilidad de costos, la falta de delegación y la resistencia a la tecnología limitan su desarrollo. Un análisis sobre cómo pasar de la resistencia a la competitividad real sin esperar a que el entorno cambie.

30 Julio de 2026 09.56

Desde hace décadas se repite una idea en el debate público argentino: que el entorno económico e institucional opera en contra de las pymes. Más allá del signo político de turno, las condiciones de funcionamiento del sector han sido históricamente exigentes y, en muchos casos, poco favorables. 

Aun así, las pymes constituyen el 97,8% del entramado empresarial argentino —según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE Abril 2026)— y continúan sosteniendo una parte decisiva del empleo y de la actividad económica. No desconozco el impacto de la macroeconomía sobre su desempeño. 

Sin embargo, también es necesario reconocer otro fenómeno: en la Argentina se consolidó una cultura empresarial pyme que hoy requiere revisión profunda. Años de un mercado poco exigente permitieron sostener niveles de profesionalización, eficiencia y diferenciación que alcanzaban para sobrevivir, pero que ya no alcanzan para competir. Esa exigencia nueva —tecnología, apertura, mercados más sofisticados— llegó para quedarse. 

Estos son los obstáculos recurrentes que encuentro en las pymes argentinas 
 

1. Gestión demasiado concentrada. En muchas pymes, la dirección sigue metida en el día a día operativo. Esto no es un defecto de carácter: es una estructura que frena la delegación, ralentiza las decisiones estratégicas y le impide a la empresa formar equipos capaces de funcionar sin supervisión constante

2. Baja visibilidad de costos. Años de presión inflacionaria empujaron a priorizar la supervivencia de corto plazo antes que el análisis de costos. El problema es que esa lógica ya no alcanza: sin información precisa no hay margen para mejorar la rentabilidad ni para decidir con criterio de largo plazo

3. Procesos pensados para la coyuntura, no para crecer. Muchas empresas adaptaron sus procedimientos a los cambios constantes del contexto, pero nunca terminaron de construir procesos estables y escalables. Esa flexibilidad táctica, útil en escenarios volátiles, suele convertirse en ineficiencia cuando la empresa necesita calidad, trazabilidad, coordinación interna y mejora continua

4. Una propuesta de valor poco diferenciada. La competencia ya no se juega solo en precio o disponibilidad. Durante años se consolidó una cultura del "acá y ahora", mientras el resto del mundo planifica a 5 o 10 años. En un contexto más abierto, sobrevivir depende de ofrecer algo distinto: calidad, servicio, experiencia de cliente, innovación, consistencia y valor agregado

5. Atraso en la adopción tecnológica. Todavía hay empresas operando con herramientas fragmentadas, sin sistemas de gestión integrados. El costo no es solo de tiempo administrativo: es de capacidad de decisión, de análisis de datos y, cada vez más, de competitividad lisa y llana

6. Una estrategia comercial reactiva. En numerosas pymes, la venta sigue concentrada en la atención de clientes actuales más que en la exploración sistemática de nuevos mercados. Esa lógica de demanda pasiva puede haber funcionado en otros contextos, pero hoy resulta insuficiente para expandir participación y sostener crecimiento

A estos factores podrían sumarse otros igualmente relevantes: la formación insuficiente de mandos medios, la heterogeneidad en la calidad de bienes y servicios, la baja innovación y la débil actualización tecnológica aplicada a la producción. Sin embargo, los seis aspectos anteriores siguen siendo los más reiterados y los que demandan una intervención más urgente. 

El foco importa más que el capital 

La transformación que necesitan las pymes no depende, en primer lugar, de grandes desembolsos de capital. Depende de una decisión de foco: revisar prioridades, ordenar procesos, profesionalizar la gestión. Competir hoy es más que resistir. 

Durante años, la pregunta que se hizo el sector pyme fue ¿qué le estaba haciendo el entorno? es hora de que empiece a convivir con otra: ¿Qué está dispuesta a hacer cada empresa, hoy, para que la reacción no llegue tarde? el entorno no va a volverse más simple. La ventaja, de acá en adelante, la va a construir quien decida dejar de esperar que las condiciones mejoren

Los empresarios pueden seguir esperando mejores condiciones, o pueden empezar, ya, a construir la competitividad de sus empresas puertas adentro. Las reglas del juego están cambiando — y van a seguir cambiando. La pregunta ya no es qué le pide cada uno al contexto, sino qué está dispuesto a hacer con lo que tiene. 


* El autor es Marcelo Dutra, Consultor Estratégico & Coach | Cultura Organizacional y Propósito

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