¿Verano movido? Debutó el nuevo régimen de bandas y subió el dólar; qué espera el mercado para el primer trimestre de 2026
En la primera rueda del año, el dólar mostró una suba que estuvo lejos de sorprender a los operadores. El movimiento fue leído como un reacomodamiento tras la entrada en vigencia del nuevo régimen.

El arranque de 2026 encontró al mercado cambiario argentino bajo un nuevo esquema de bandas para el dólar oficial, una modificación que reordenó expectativas y volvió a poner el foco en lo que puede ocurrir durante los próximos meses.

Con bandas que ahora se ajustan por inflación en lugar de un deslizamiento fijo mensual, el Gobierno busca evitar atrasos cambiarios y darle mayor flexibilidad al Banco Central, en un contexto donde la estabilidad sigue siendo frágil.

En las primeras ruedas del año, el dólar mostró una suba que estuvo lejos de sorprender a los operadores. El movimiento fue leído como un reacomodamiento lógico tras la entrada en vigencia del nuevo régimen, más que como una señal de tensión inmediata. Sin embargo, la atención está puesta en el verano y en cómo jugarán una serie de factores que podrían alterar la calma inicial: inflación, estacionalidad, turismo y expectativas financieras.

“El mercado en la rueda se presenta alcista en el comienzo del nuevo esquema de bandas bancarias ajustadas por inflación. Considero que, para entender cómo será la dinámica del dólar en el verano, habrá que esperar el desarrollo de varias ruedas, y específicamente conocer si la presión de la demanda de actores de la economía logra hacer desestabilizar la paz cambiaria de los últimos meses luego de las elecciones de octubre, especialmente de diciembre, cuando el oficial tuvo un crecimiento casi imperceptible del 0,24%”, relató el economista y asesor financiero Adrián Moreno.

El nuevo sistema establece que el piso y el techo de las bandas se actualicen según la inflación pasada, con un rezago de dos meses. Esto implica que, si el índice de precios se mantiene en niveles relativamente elevados, el margen de flotación del dólar se irá ampliando con mayor velocidad que en 2025.

Desde el mercado coinciden en que enero y febrero podrían transcurrir con relativa tranquilidad, apoyados en una mayor oferta de dólares financieros y en el ingreso de divisas extraordinarias. @@FIGURE@@

En ese sentido, el economista Gustavo Ber sostuvo que “se extendería el clima de calma más allá de la actualización de las bandas”, y vinculó esa posibilidad con colocaciones de deuda y emisiones privadas que aportarían dólares al sistema. No obstante, advirtió que la estabilidad no está garantizada si las expectativas comienzan a desanclarse.

Otros economistas son algo más cautelosos. Por ejemplo, Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, señaló que “la presión puede continuar en enero y febrero y todo dependerá de las señales inflacionarias”, en especial de si los próximos datos del IPC confirman una tendencia a la baja o muestran un nuevo rebote.

Para el experto, el desafío central será que el nuevo esquema no termine validando ajustes del dólar que luego se trasladen a precios, alimentando un círculo difícil de cortar.

El impacto de la estacionalidad también será clave. Durante el verano, la demanda de dólares suele incrementarse por turismo y gastos en el exterior, un fenómeno que podría sentirse con más fuerza si los ingresos no acompañan. Al mismo tiempo, el Banco Central intentará aprovechar los momentos de mayor oferta para recomponer reservas, uno de los objetivos centrales del programa económico para 2026.

“Ahora que el techo es un poco más alto, ajustándose por la inflación pasada, daría la impresión de que la inflación tiene un poco más de margen para moverse”, explicó el economista Federico Glustein. Esa lectura refleja una preocupación compartida: que el esquema funcione como un amortiguador, pero no como un incentivo a relajar la disciplina macroeconómica.

Hacia el segundo trimestre, las miradas se concentrarán en la consistencia del programa fiscal y monetario. Si el Gobierno logra sostener el equilibrio de las cuentas públicas y una política monetaria restrictiva, el mercado espera que el dólar se mueva dentro de las bandas sin sobresaltos. En cambio, cualquier señal de desvío podría acelerar las expectativas de ajuste y llevar la cotización hacia el techo del corredor cambiario.