Más cuota, menos precio: China implementa nuevas medidas y propone un nuevo escenario para la carne argentina
China introducirá un nuevo sistema de cuotas para la importación de carne vacuna que favorece relativamente a Argentina frente a Brasil, al permitirle colocar más volumen sin pagar aranceles adicionales. Sin embargo, el posible exceso de oferta global podría presionar los precios internacionales y el crecimiento a largo plazo,

Según un informe reciente de Goldman Sachs, el Ministerio de Comercio chino implementará un esquema de tariff-rate quota (TRQ) que fijará cupos por país libres de arancel adicional, mientras que las importaciones que excedan esos volúmenes enfrentarán una tarifa de hasta 55%. La medida regirá entre 2026 y 2028 y alcanzará a los principales proveedores de China, entre ellos Argentina, Brasil, Uruguay, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

En ese reparto, Argentina aparece entre los países que mejoran su participación relativa. De acuerdo con el informe, “Argentina y Uruguay aumentaron su participación dentro del cupo, mientras que Brasil perdió alrededor de diez puntos porcentuales respecto del ritmo actual de exportaciones”. Para los analistas, esto implica que una mayor proporción de la carne argentina podrá ingresar al mercado chino sin el arancel punitivo, un factor clave en un contexto de márgenes cada vez más ajustados. @@FIGURE@@

El cambio no es menor. China es el principal destino de la carne vacuna argentina y también el mercado más sensible a las variaciones de precio. En ese sentido, Goldman Sachs remarca que el nuevo esquema “tendrá implicancias más inmediatas y directas para los exportadores brasileños, cuya capacidad de colocación quedará más restringida”, lo que abre una ventana de oportunidad relativa para Argentina dentro del cupo asignado.

Además, el informe advierte que parte de la carne que quede fuera de cuota (especialmente desde Brasil) podría redireccionarse a otros mercados, alterando el equilibrio global. “Estos volúmenes fuera de cuota podrían generar una sobreoferta global estimada en torno al 0,3% en 2026”, señala Goldman Sachs, un dato que introduce un elemento de cautela para todos los exportadores, incluida Argentina.

Ese posible exceso de oferta es el principal factor de riesgo. Aunque Argentina pueda sostener o incluso aumentar volúmenes dentro del esquema chino, la presión bajista sobre los precios internacionales podría erosionar los ingresos del sector. En palabras del informe, “el impacto más relevante no sería en volúmenes, sino en spreads y precios realizados”.

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A diferencia de países como Australia o Estados Unidos, que cuentan con mercados más diversificados, Argentina es más sensible a una caída de los precios globales. Y, a diferencia de Brasil, no tiene la escala suficiente para compensar menores precios con mayores volúmenes. Por eso, el beneficio relativo frente a otros proveedores convive con una mayor vulnerabilidad macroeconómica.

El mensaje de fondo que deja China es claro. Como destaca Goldman Sachs, el nuevo esquema forma parte de “los esfuerzos de China por reforzar su seguridad alimentaria, un proceso que podría introducir mayor volatilidad no solo en el mercado de proteínas, sino también en el comercio global de commodities agrícolas”.

Para Argentina, el balance es ambiguo. En la comparación regional, sale mejor parada que Brasil y algunos competidores extrarregionales. Pero el techo al crecimiento del cupo y la presión sobre los precios anticipan un escenario más exigente. La cuota ofrece alivio: el mercado, en cambio, exige estrategia.