En el arranque del nuevo año, se despejaron dos cuestiones clave para el desarrollo de la economía y los mercados locales: el esquema cambiario y el pago de deuda. Por lo tanto, ahora los inversores movieron su mirada a otro driver igual o más importante.
Durante gran parte del 2025, una de las principales preocupaciones era la evolución del esquema cambiario, ya que para muchos era “inefectivo” o incluso “insostenible”. Sin embargo, este tema se resolvió para el 2026.
“A diferencia del esquema previo, el piso y el techo de la banda dejan de ajustarse a un ritmo fijo y pasan a actualizarse mensualmente en función de la inflación efectiva. Este punto es central porque evita que el tipo de cambio quede desalineado en términos reales y reduce la probabilidad de tensiones artificiales”, comentó Agustina Savoia, asesora financiera en Cocos Gold.
“En este contexto, el dólar deja de ser una variable determinada por eventos discretos o expectativas de ruptura y pasa a moverse dentro de una trayectoria más previsible. No se trata de un régimen de flotación libre, pero sí de un esquema administrado con reglas más claras, donde el tipo de cambio acompaña la dinámica inflacionaria en lugar de anticipar crisis”, añadió.
Por otro lado, los analistas e inversores también dejaron de pensar en cómo haría el Gobierno para afrontar los vencimientos de deuda millonarios de enero, dado que se confirmó un repo con bancos por US$ 3.000 millones.
“El Banco Central concretó una nueva operación de financiamiento con bancos internacionales con el objetivo de fortalecer las reservas en la antesala del vencimiento de US$ 4.300 millones correspondiente a bonos Bonares y Globales”, relató Ignacio Morales, director de Inversiones en Wise Capital.
En concreto, la autoridad monetaria acordó un pase pasivo con seis entidades financieras internacionales de primera línea, utilizando como garantía parte de su tenencia de Bonares con vencimiento en 2035 y 2038.

Se trata del tercer repo de la administración Milei (el primero fue en enero 2024 por US$ 2.000 millones y el segundo, en junio de 2025 por US$ 1.000 millones, en ambos casos con garantía de Bopreales).
La transacción se adjudicó por el total del monto licitado, a un plazo de 372 días, con una tasa equivalente a la SOFR en dólares más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que arroja un costo financiero cercano al 7,4% anual.
“Desde el organismo destacaron que la operación refleja una mejora en el acceso al financiamiento externo, en un contexto de descenso del riesgo país, y se inscribe en el proceso de ordenamiento macroeconómico y normalización del mercado de crédito internacional”, indicó Morales.
Por estos motivos, ahora la duda del mercado está en cómo hará el Banco Central para continuar fortaleciendo sus reservas, ya que este es el pilar de la sostenibilidad del nuevo esquema cambiario y de la baja del riesgo país, que, a su vez, mejora el financiamiento empresarial y el valor de las compañías cotizantes.
“La principal preocupación del mercado para 2026, tras la definición del nuevo esquema de bandas y el pago de enero, es la acumulación de reservas netas del Banco Central. Con reservas netas todavía negativas, el funcionamiento del régimen cambiario depende de un respaldo externo creciente: sin presión compradora sostenida de divisas, cualquier shock va a traducirse en tensiones sobre las cotizaciones y expectativas”, mencionó Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC).
“Un punto de atención concreto es el perfil de vencimientos futuros, entre ellos el pago de unos US$ 4.300 millones en julio, que representa un desafío significativo si no se acompaña con financiamiento voluntario o liquidaciones de exportaciones robustas. Por eso, más allá de la banda en sí, el mercado monitorea de cerca el ritmo de acumulación de reservas como variable clave de sostenibilidad externa”, agregó.
En esta línea, Justina Gedikian, analista de bonos en Cohen Aliados Financieros, sostuvo que, con un tipo de cambio que hoy se ubica a menos de un 5% del techo de la banda, el margen para realizar compras sostenidas en el Mercado Libre de Cambios es limitado.
“Por eso, el programa establece que la acumulación de reservas estará sujeta a la oferta de flujos de la balanza de pagos, lo que sugiere que el proceso de acumulación de reservas será necesariamente gradual. Creo que la consistencia entre el esquema cambiario y ese proceso será clave para sostener la compresión del riesgo país”, resumió.