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Por la suba del riesgo país, el Gobierno evita por ahora nuevas emisiones en dólares en el mercado local

Gonzalo Andrés Castillo

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El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, sumado al spread argentino, llevaría la tasa de financiamiento a niveles superiores al 10% anual.

29 Septiembre de 2026 20.00

La suba del riesgo país volvió a modificar los planes de financiamiento del Gobierno y llevó al Tesoro a postergar, al menos por ahora, nuevas emisiones de deuda en dólares.

En la última licitación, la Secretaría de Finanzas volvió a concentrarse en instrumentos en pesos y ajustados por el tipo de cambio oficial, una estrategia que busca evitar que el Estado convalide tasas de dos dígitos en moneda extranjera.

El movimiento se produjo después de que el riesgo país alcanzara los 628 puntos básicos, su nivel más elevado en seis meses, mientras los bonos argentinos denominados en dólares registraron una caída promedio cercana al 1%.

Con ese nivel de riesgo, el costo que debería afrontar la Argentina para volver a los mercados internacionales resulta elevado: el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, sumado al spread argentino, llevaría la tasa de financiamiento a niveles superiores al 10% anual.

La decisión también pone bajo revisión parte del programa financiero previsto para 2027. El esquema presentado por el equipo económico contemplaba una emisión de US$ 5.000 millones del Bonar 2029, pero las actuales condiciones de mercado dificultan concretar esa operación sin asumir un costo financiero considerablemente mayor.

Para Adrián Moreno, economista en QCapital, la cautela oficial tiene una explicación vinculada con la propia naturaleza de la deuda en moneda extranjera.

"Cuando el Tesoro emite un bono en divisa norteamericana obtiene esos dólares inmediatamente, pero también asume el compromiso de devolver en el futuro el capital más los intereses en esa misma moneda", explicó.

El problema es que la estructura de ingresos del Estado está concentrada en pesos. Por eso, aunque el mantenimiento de un superávit fiscal resulta fundamental para fortalecer la capacidad de pago, no garantiza por sí mismo la disponibilidad de dólares necesaria para afrontar los vencimientos.

Primer plano detallado de un billete de cien dólares sobre una superficie de tela oscura, mostrando la textura. (Foto: Pexels) - Foto: Pexels.
 

El Tesoro puede obtener esos recursos mediante el excedente fiscal o recurrir a una nueva emisión para refinanciar los compromisos. Sin embargo, esta última alternativa pierde atractivo cuando las condiciones internacionales elevan el costo del crédito.

En ese sentido, Moreno señaló que la suba de los rendimientos de los bonos estadounidenses encarece el financiamiento para los mercados emergentes. "Los inversores buscarán tasas demasiado elevadas para invertir en deuda de países emergentes o de calidad crediticia en ‘construcción’ como lo es el caso de la Argentina", sostuvo.

En esta línea, Ignacio Morales, director de Inversiones en Wise Capital, detalló que la escalada del riesgo país responde a una combinación de presiones internacionales y tensiones internas.

"El aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses redujo el atractivo emergente. A su vez, la volatilidad global y el petróleo alto presionaron las expectativas. En el plano local, se desaceleró fuertemente la compra diaria de divisas del Banco Central. La menor acumulación de reservas genera dudas sobre la capacidad de pago externa. Paralelamente, el desplome de la actividad económica en julio confirmó una caída mensual del 2,9%", mencionó.

En este marco, el Tesoro adjudicó $8,62 billones, frente a ofertas por $9,77 billones, lo que representó un rollover de 100,08%. Entre los principales instrumentos aparecieron títulos vinculados a la tasa TAMAR, deuda a tasa fija, bonos CER y alternativas dólar linked.

La estrategia permite evitar, en el corto plazo, una emisión de deuda externa a un costo considerado elevado, aunque también mantiene abierto el interrogante sobre cómo se cubrirán los compromisos en dólares de los próximos años.

La alternativa pasa por esperar una normalización de las tasas internacionales y una mejora de las condiciones domésticas. Entre los factores que podrían contribuir a reducir el riesgo país se encuentra la estabilidad macroeconómica, el crecimiento del PBI, una recuperación del consumo, la continuidad de las compras de reservas del BCRA, la permanencia del superávit primario y financiero y una mayor fluidez política.

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