La estructura de la curva soberana continúa mostrando una diferencia cada vez más marcada entre los títulos que vencen antes y después de las elecciones.
La suba de las tasas largas también genera un incremento de los rendimientos reales a nivel global y provoca una corrección generalizada en las curvas de deuda. Argentina, por su elevada sensibilidad a los movimientos internacionales, amplifica ese comportamiento.
Con datos de julio de 2026, el riesgo país argentino se ubicó en 434 puntos básicos, un nivel similar al de Ecuador y Bolivia. Sin embargo, fue más del doble que el de México y Colombia, casi cuatro veces superior al de Brasil y Perú, casi cinco veces el de Chile y más de seis veces el de Uruguay.
El Merval medido en dólares contado con liquidación acumula una suba de apenas 6,6% en lo que va del año, una recuperación moderada si se compara con el máximo alcanzado en enero de 2025, cuando llegó a 2.343 puntos.
El último dato inflacionario, la mejora de la calificación soberana y el alivio externo tras el acuerdo entre Washington y Teherán reforzaron el apetito por activos argentinos. Para los grandes bancos de inversión, la compresión de spreads puede abrir una etapa de financiamiento más barato para el Tesoro, las provincias y las empresas.
El indicador de JP Morgan quedó cerca del menor nivel de la gestión Milei, en una rueda marcada por el avance de los bonos en dólares, la acumulación de reservas y nuevas señales de financiamiento externo.
Para el mercado, el umbral verdaderamente relevante se ubica por debajo de los 400 puntos básicos. En ese escenario, el Tesoro podría recuperar un acceso más fluido al financiamiento voluntario internacional y refinanciar vencimientos a tasas mucho más sostenibles.
La calificadora valoró el ajuste fiscal, la recuperación de reservas y el fortalecimiento del frente externo, aunque advirtió que la inflación, los vencimientos de deuda y la sensibilidad política siguen marcando un escenario de alta fragilidad.
Si la compresión proyectada se concretara, el Gobierno podría volver gradualmente al mercado voluntario de deuda para refinanciar capital e intereses sin depender exclusivamente del ajuste fiscal o de recursos extraordinarios.
La mejora en el acceso al mercado de deuda permite swapear pasivos de corto plazo por deuda de mayor plazo, reduciendo la presión financiera inmediata. De esta manera, la presión sobre el BCRA de tener que comprar dólares para pagar vencimientos irá reduciéndose.
Para que Argentina pueda volver a financiarse en el exterior a tasas razonables, el riesgo país debería perforar zonas de alrededor de los 400 o incluso los 500 puntos básicos.