El último trimestre del año encuentra a los bonos argentinos bajo una combinación incómoda: riesgo país en máximos de varios meses, tasas internacionales elevadas y mayor incertidumbre política.
En este contexto, el mercado coincide en una estrategia: reducir duration, priorizar instrumentos de vencimiento corto y buscar rendimiento por carry antes que apostar a una fuerte compresión de spreads.
Priscilla Sosa, asesora financiera en Bull Market Brokers, señaló que el riesgo país llegó a 642 puntos básicos, su nivel más alto desde diciembre de 2025, después de doce ruedas consecutivas de suba.
El deterioro se produjo mientras las compras del Banco Central acumularon apenas US$ 232 millones en septiembre y el índice de confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cayó a 1,94 puntos, igualando el mínimo de la gestión.
Estos factores no modifican los flujos de los bonos, pero sí el precio que el mercado exige para asumir duration. "Cuando la prima sube, los tramos largos son los que más pierden", explicó.
Además, el Tesoro enfrenta aproximadamente $103 billones de vencimientos hasta fin de año, de los cuales $35,4 billones se concentran el 15 de diciembre, mientras continúa ofreciendo instrumentos con vencimientos dentro de la actual gestión. En consecuencia, las curvas en pesos ya incorporan una prima de riesgo electoral.
El escenario base planteado por Sosa contempla un riesgo país lateralizando entre 600 y 700 puntos, un IPC de 1,8%-2% mensual, tasas en pesos relativamente estables y un crawling peg ordenado.
Con ese escenario, la estrategia pasa por capturar rendimiento por devengamiento y reducir la dependencia de ganancias de capital. Por eso, la especialista directamente deja afuera a los bonos Globales: aunque ofrecen una TIR cercana al 10,8%, una suba moderada del riesgo país podría borrar varios meses de carry.

Su cartera queda conformada de la siguiente manera:
- TZXA7 — 30%: bono CER con duration inferior a un año. Es el núcleo defensivo frente a una inflación superior a la prevista.
- T15E7 — 20%: Boncap con TIR de 28,16% y duration de apenas 0,23 años. Con una inflación dentro del escenario base, permite obtener carry real positivo con bajo riesgo de precio.
- TML27 — 15%: instrumento que paga TAMAR + 5,40%. Su tasa variable permite amortiguar el impacto de una eventual suba de tasas.
- MGCTD — 20%: ON de Pampa Energía, con cupón de 5,49%, vencimiento en abril de 2029 y TIR de 5,77% en dólar MEP. Su principal riesgo es la duration de 2,19 años.
- D30N6 — 15%: letra dólar linked con vencimiento el 30 de noviembre, pensada como cobertura ante un salto cambiario, con el dólar oficial en torno a $1.550.
"La cartera funciona si el escenario base se cumple o se desvía moderadamente", resumió Sosa. Si el riesgo país supera los 700 puntos, la ON sería el activo más sensible; ante una aceleración inflacionaria, el CER y el dólar linked aportarían cobertura. En cambio, una caída del riesgo país por debajo de 550 puntos sería el escenario en el que excluir soberanos largos implicaría resignar potencial de rendimiento.
Por su parte, Melina Di Napoli, analista de Producto Wealth Management en Balanz Capital, plantea una estrategia similar, aunque con mayor peso en deuda corporativa en dólares.
La especialista advierte que el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años se ubica en 5,25% anual, el nivel más alto desde 2007, una situación que castiga especialmente a los bonos de mayor duration. Por eso, recomienda concentrarse en vencimientos cortos.
Su propuesta asigna 60% a bonos corporativos de ley extranjera, con partes iguales entre Tecpetrol 2030 (TTCDO), que rinde 7,54% anual en dólares, y Vista 2033 (VSCVO), con un rendimiento de 7,76%.
Otro 20% se destina a ON de ley local, particularmente Scania con vencimiento en septiembre de 2027, que cuenta con calificación AAA, rinde 6,8% anual en dólares y paga intereses trimestrales.
El 20% restante corresponde al soberano corto Bonar 2027 (AO27), con una TIR de 4,3%, vencimiento dentro del mandato de Javier Milei y un cupón anual de 6%, pagado en cuotas mensuales de 0,5%.
Con esa combinación, Di Napoli estima un rendimiento promedio cercano al 6,8% anual en dólares, con baja sensibilidad a las tasas.
"Quien quiera extender plazos tiene que aceptar bastante más volatilidad. Por ejemplo, el nuevo YPF 2035, que rinde 8,23%, perdería alrededor de 1,4% de su precio si las tasas suben otros 25 puntos básicos", indicó la especialista.