Javier Milei aprovechó uno de los escenarios políticos de mayor exposición internacional para poner a Vaca Muerta en el centro de la oferta argentina hacia el mundo. Durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, el Presidente dejó por unos minutos la agenda estrictamente diplomática y habló directamente a los inversores internacionales.
"Vaca Muerta es una oportunidad histórica, con potencial para ser una de las grandes protagonistas energéticas de las próximas décadas. Vengan. Inviertan. Desarróllenla. Háganlo con nosotros", afirmó. El mensaje formó parte de una exposición en la que también presentó a la energía y los minerales críticos como piezas de la estrategia con la que el Gobierno pretende incrementar las inversiones y modificar el perfil productivo y exportador del país.
En paralelo, se firmó el acuerdo "Corredor Andes-Atlántico" con los Estados Unidos, una iniciativa con foco en financiar infraestructura con foco en el transporte, Vaca Muerta, los minerales críticos y la infraestructura digital por un monto total de US$ 7.000 millones de dólares.
Dentro de ese marco, el Export-Import Bank de los Estados Unidos (US EXIM) le ofreció a YPF un crédito a largo plazo por US$ 6.000 millones para su proyecto Argentina LNG que lleva adelante junto a la italiana Eni y la emiratí XRG (brazo inversor de la petrolera Adnoc).
La propuesta contempla financiamiento destinado a la adquisición de bienes y servicios estadounidenses para las etapas de desarrollo de infraestructura y producción vinculadas al proyecto.
El desarrollo integral de Argentina LNG demandará inversiones estimadas en US$ 51.000 millones a lo largo de la vida del proyecto. Para 2031, año previsto para el inicio de operaciones de las dos unidades FLNG, se proyecta una inversión cercana a los US$ 29.000 millones. De ese total, aproximadamente US$ 24.000 millones estarán destinados a infraestructura estratégica, incluyendo ductos dedicados, instalaciones portuarias, plantas de procesamiento y las unidades de licuefacción, mientras que otros US$ 5.000 millones se invertirán en el desarrollo de los recursos gasíferos necesarios para abastecer la capacidad prevista.

Proyecciones para un segundo mandato
Detrás de esa convocatoria de Milei, existe una serie de proyecciones oficiales que empieza a cobrar especial relevancia a medida que se acerca 2027: de cumplirse el escenario planteado por el Ministerio de Economía, buena parte del gran salto energético y minero tendría lugar precisamente durante los cuatro años que coincidirían con un eventual segundo mandato de Milei.
Según las estimaciones que difundió en su momento ministro de Economía, Luis Caputo, el saldo comercial combinado de energía y minería alcanzaría los US$ 21.000 millones en 2027, subiría a US$ 25.000 millones en 2028, llegaría a US$ 32.000 millones en 2029 y saltaría a US$ 45.000 millones en 2030.
Para 2031, la cifra prevista asciende a US$ 55.000 millones, y ya de cara al 2035, cuando el Gobierno calcula un saldo de US$ 75.000 millones, dividido entre US$ 44.000 millones de energía y US$ 31.000 millones de minería.

Vale recordar que el complejo energético-minero en 2025 cerró un año puro récord de exportaciones. Tal es así que quedó a un paso de superar a la soja como el principal generador de dólares del país. En total, acumularon ventas externas por más de US$ 17.000 millones, apenas unos 4.000 millones por debajo de todos los productos derivados de la oleaginosa que hace décadas lidera las exportaciones argentinas.
Además, en 2025, las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron los US$ 11.086 millones, un 14,1% más que el año anterior. El crecimiento fue todavía mayor en términos físicos: las cantidades exportadas aumentaron 28,5%, mientras que los precios retrocedieron 11,2%, según el INDEC. Dentro del sector, las ventas externas de petróleo crudo sumaron US$ 6.716 millones.
Vaca Muerta: más producción, infraestructura y exportaciones
El desafío para convertir aquella proyección en dólares efectivos pasa primero por la capacidad de extraer de Vaca Muerta una cantidad de petróleo y gas muy superior a la actual. Y, sobre todo, por construir la infraestructura necesaria para transportar y exportar esos volúmenes.
Un reciente estudio de Deloitte estima que la producción argentina de petróleo y condensados podría superar los 1,5 millones de barriles diarios en 2030 y aproximarse a 1,7 millones hacia 2035. De concretarse ese escenario, el país podría consolidarse como el segundo productor de petróleo de América Latina y avanzar del puesto 19 al 14 en el ranking mundial.
En el segmento gasífero, la producción total parte de niveles superiores a los 141 millones de metros cúbicos diarios y podría alcanzar los 227 millones hacia 2035. El salto estaría acompañado por la reversión del Gasoducto Norte y, principalmente, por el avance de los proyectos de exportación de Gas Natural Licuado (GNL), una de las vías con las que la Argentina busca ampliar sus mercados para el gas de Vaca Muerta.

Ese crecimiento requiere, al mismo tiempo, resolver uno de los principales límites que encontró hasta ahora el shale neuquino: la capacidad de evacuación. Entre las obras que Deloitte identifica como determinantes aparecen el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la ampliación de Oldelval y las inversiones vinculadas a los grandes desarrollos de shale oil y shale gas. El objetivo es que la infraestructura acompañe el incremento de la extracción y permita destinar una proporción cada vez mayor de la producción a los mercados internacionales.
En el escenario de Deloitte, las ventas externas del complejo energético podrían pasar de unos US$ 11.000 millones en 2025 a US$ 46.700 millones anuales en 2035. La cifra no es directamente comparable con la proyección difundida por el Ministerio de Economía: Deloitte estima ventas externas de hidrocarburos, mientras que el Gobierno calcula el saldo comercial —exportaciones menos importaciones— de energía, que llegaría a US$ 44.000 millones en 2035. Pese a las diferencias metodológicas, ambos escenarios anticipan un fuerte incremento de la generación de divisas del sector durante la próxima década.
El impacto tampoco se limitaría a los dólares comerciales. Deloitte calcula que las inversiones vinculadas al desarrollo de los hidrocarburos y su infraestructura podrían acumular más de US$ 160.000 millones durante la próxima década, con desembolsos superiores a US$ 20.000 millones anuales hacia 2030. El grueso de ese capital se dirigiría al upstream y a las grandes obras de infraestructura midstream necesarias para acompañar el crecimiento de la producción.
La expansión tendría además un efecto significativo sobre el mercado laboral. El complejo hidrocarburífero y las actividades vinculadas sumarían más de 87.000 puestos de trabajo netos hacia 2035; en el escenario de mayor crecimiento, el incremento podría alcanzar los 106.600 empleos. Solo la industria energética aportaría entre 56.000 y 80.000 nuevos puestos, mientras que construcción, transporte y servicios profesionales absorberían otra parte de la demanda laboral generada por el ciclo de inversiones.

Una hoja de ruta que excede un mandato presidencial
Las cifras permiten dimensionar por qué Milei eligió colocar a Vaca Muerta y a los minerales críticos dentro de su discurso ante la ONU. El proyecto económico que presentó al capital internacional necesita varios años para desplegarse: oleoductos, plantas de GNL y minas de cobre requieren inversiones multimillonarias y plazos de construcción que atraviesan períodos presidenciales.
En términos políticos, un eventual segundo mandato abarcaría apenas una parte de esa transformación. Sin embargo, en términos productivos, sin embargo, esos cuatro años serían decisivos dentro de las propias proyecciones oficiales: coincidirían con la aceleración de la capacidad exportadora de Vaca Muerta, el desarrollo del GNL y el ingreso de los primeros grandes proyectos de cobre. Es esa plataforma —todavía sujeta a que se concreten inversiones, obras y proyectos que hoy están en distintas etapas— la que Milei buscó vender en Nueva York cuando llamó al mundo a "invertir" y "desarrollar" los recursos argentinos.