Los bonos soberanos argentinos en dólares mantienen rendimientos de dos dígitos tras atravesar un período de volatilidad en el mercado financiero durante el último mes. La curva de deuda refleja que los inversores todavía exigen tasas elevadas para financiar al Gobierno argentino.
Los datos de mercado muestran que buena parte de los títulos Globales y Bonares ofrecen tasas internas de retorno (TIR) superiores al 11% anual. La exigencia de rendimiento aumenta en algunos instrumentos y evidencia que, pese a las mejoras que pudo registrar la deuda en determinados momentos, todavía existe una prima considerable por el riesgo argentino.
En particular, el Bonar 2029 (AN29) encabeza la lista de los instrumentos relevados, con una TIR del 15,82%, seguido por el Global 2029 (AO29), que rinde 15,59%. También sobresalen el Global 2038 (AE38), con 14,73%, y el Global 2028 (AO28), con 14,11%.
La presión se extendió a prácticamente toda la curva. Entre los Bonares, el AL35 ofrece una TIR del 13,92%, mientras que el AL41 alcanza el 13,75% y el AL30 se ubica en 13,03%. En el tramo de Globales bajo legislación extranjera, el GD35 rinde 12,39%, el GD38 llega a 12,37%, el GD41 ofrece 12,22% y el GD46 alcanza el 11,88%.
La comparación entre instrumentos también deja en evidencia una diferencia relevante según la legislación. Los bonos bajo ley argentina presentan, en general, rendimientos superiores a los títulos equivalentes emitidos bajo ley de Nueva York.
En los cinco pares comparables de la curva, la brecha promedio ronda los 183 puntos básicos, lo que refleja la prima adicional que exige una parte de los inversores para asumir exposición a instrumentos sujetos a jurisdicción local.
Octubre profundizó el castigo a los bonos argentinos
El deterioro de las cotizaciones quedó particularmente expuesto durante octubre. El riesgo país argentino, elaborado por JP Morgan, terminó el mes en 787 puntos básicos, después de aumentar 180 unidades, equivalente a una suba del 29,7%. Se trató del mayor incremento mensual de 2026 y dejó al indicador en su nivel más elevado desde las elecciones legislativas de 2025. Y solo este jueves, el indicador llegó a 918 puntos.
El movimiento no respondió exclusivamente a un factor puntual. Por un lado, las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense se mantuvieron elevadas y redujeron el atractivo relativo de los activos emergentes. Cuando los inversores pueden obtener retornos más altos en instrumentos considerados de menor riesgo, tienden a exigir una compensación mayor para mantener deuda de países con antecedentes de incumplimientos como Argentina.
"Cualquier tipo de nuevas licitaciones en los diferentes niveles de gobierno o en las corporaciones terminará resultando más caro en este contexto", relató Adrián Moreno, economista en QCapital.
A este escenario se sumaron las tensiones internacionales, la incertidumbre alrededor de las inversiones en inteligencia artificial y la volatilidad generada por el proceso electoral brasileño.
"La reelección en Brasil puede generar un efecto contagio de corto plazo sobre los activos argentinos, tanto por la integración comercial entre ambos países como por los flujos financieros que comparten los mercados emergentes", mencionó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
Sin embargo, el componente local también tuvo un peso importante. Las dudas sobre la acumulación de reservas internacionales, la capacidad de afrontar los próximos vencimientos de deuda y la continuidad del programa económico después de 2027 limitaron la demanda de títulos públicos. En ese sentido, el mercado comenzó a incorporar una mayor incertidumbre política de cara a las próximas elecciones presidenciales.
Qué muestran los rendimientos de la curva
La fotografía de los rendimientos permite identificar dónde se concentra la mayor exigencia de retorno. El AL29 presenta una TIR del 11,31%, mientras que el GD29, bajo legislación neoyorquina, rinde 9,69%. En el tramo más corto, el AO27 ofrece apenas 3,09%, una tasa muy inferior a la del resto de los títulos relevados.
En otros vencimientos, el GD30 alcanza una TIR del 10,94%, mientras que el AL30 rinde 13,03%. La diferencia también se observa en los bonos con vencimiento en 2035 y 2038: el GD35 ofrece 12,39% frente al 13,92% del AL35, y el GD38 rinde 12,37% contra el 14,73% del AE38.
Esto significa que la exigencia de rendimiento no es uniforme y que el mercado diferencia entre vencimientos y legislaciones. Los instrumentos de corto plazo tienen una dinámica propia, mientras que los bonos de mayor duración incorporan más incertidumbre sobre la capacidad de pago y las condiciones financieras de los próximos años.
La presión tampoco quedó limitada al mercado secundario. Las colocaciones de deuda corporativa y provincial en dólares alcanzaron USD 1.074 millones durante octubre, frente a los USD 3.300 millones registrados en septiembre. La caída fue del 67% y reflejó cómo el encarecimiento del financiamiento soberano también repercutió sobre las empresas argentinas.