La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas de sus países miembros. La decisión buscó contener la presión sobre los precios internacionales tras la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que alteró el suministro global y generó fuerte volatilidad en el mercado energético.
Se trató de la mayor intervención coordinada de este tipo en la historia del organismo. La cifra superó ampliamente los 182 millones de barriles que la agencia puso en el mercado en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania.
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, explicó el motivo del operativo. “Los desafíos que enfrenta el mercado petrolero son sin precedentes en su escala, por lo que me alegra que los países miembros hayan respondido con una acción colectiva de emergencia de tamaño sin precedentes”, afirmó.

El anuncio surgió tras una reunión virtual de líderes del G7, presidida por el mandatario francés Emmanuel Macron. Durante ese encuentro, las principales economías evaluaron el impacto económico del conflicto en Medio Oriente, que alcanzó su duodécimo día.
Algunos gobiernos ya anticiparon medidas propias. Japón informó que liberará petróleo de sus reservas a partir del lunes. La primera ministra Sanae Takaichi justificó la decisión por la fuerte dependencia energética del país respecto de Medio Oriente. Alemania confirmó otro movimiento: liberará 2,4 millones de toneladas de crudo de sus inventarios estratégicos, aunque sin detallar la fecha exacta.
El bloqueo del estrecho de Ormuz presiona al mercado petrolero
La intervención de la AIE se explicó por la tensión en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio energético global. Por ese paso marítimo circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo.
Los ataques iraníes contra buques comerciales paralizaron gran parte del tráfico marítimo en la zona. Esa situación impulsó una fuerte reacción del mercado: el precio del barril superó los US$100 a comienzos de la semana.

Los países que integran la AIE cuentan con un importante colchón energético. En total poseen más de 1.200 millones de barriles en reservas públicas de emergencia. A esa cifra se suman cerca de 600 millones de barriles almacenados en inventarios comerciales obligatorios.
Aun así, algunos analistas señalaron que el impacto de la medida podría resultar limitado. Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote Bank que cita Infobae, explicó que 400 millones de barriles equivalen a alrededor de nueve días de consumo de los países miembros de la AIE. Según su evaluación, el operativo funcionaría como una respuesta transitoria ante la tensión del mercado.
Un funcionario del gobierno francés ofreció una explicación similar antes del anuncio oficial. “No hay escasez de petróleo hoy, sino un problema de precios. La idea es enviar una señal a los mercados, y para que esa señal sea fuerte, es mejor que sea coordinada”, afirmó.
Las experiencias previas muestran resultados diversos. En 2022, la liberación de reservas tras la invasión rusa a Ucrania generó una suba inicial del crudo. Con el correr de los meses, el mercado mostró mayor estabilidad.
El antecedente más favorable se registró en 1991, durante la Operación Tormenta del Desierto. Ese año, el precio del petróleo cayó más de 20% en un día tras el inicio de la intervención militar liderada por Estados Unidos.
La AIE nació en 1974, luego del embargo petrolero árabe, con el objetivo de coordinar respuestas ante crisis energéticas internacionales.
Mientras tanto, el conflicto actual ya generó consecuencias en distintos países. Bangladesh desplegó al ejército para custodiar depósitos de combustible. India endureció los controles sobre el gas natural y el gas de cocina. Francia intensificó las inspecciones en estaciones de servicio y aplicó multas por aumentos injustificados.
La producción petrolera de Medio Oriente también sufrió el impacto de la guerra. Según estimaciones de Ozkardeskaya, la región produce cerca de 6% menos de crudo en comparación con el nivel previo al inicio de las hostilidades. Esa reducción mantuvo en alerta a los mercados energéticos internacionales.