Armando Bo, Tomás Escobar y Ariel Arrieta lanzan Shorta, la startup que levantó US$ 6 millones y producirá 100 series en formato vertical en 2026
Cecilia Valleboni Forbes Staff
Cecilia Valleboni Forbes Staff
En mayo de 2025, un viaje a China cambió la perspectiva de dos referentes del ecosistema emprendedor argentino. Ariel Arrieta, cofundador de NXTP, y Tomás Escobar, la mente detrás de hitos digitales como Cuevana y Acámica, reconectaron tras una década para observar de cerca el short drama industry. Lo que vieron no fue una tendencia pasajera, sino una disrupción estructural. "El nuevo Hollywood no nace en Estados Unidos", sentencia Tomás Escobar, cofundador de la plataforma.
Al regresar, la oportunidad era clara: reinterpretar lo que los chinos validaron para una audiencia latina. Sin embargo, faltaba una pieza clave. "Ni Ariel ni yo sabíamos hacer contenido, no teníamos el know-how creativo y productivo", confiesa Escobar. Fue entonces cuando buscaron al ganador del Oscar, Armando Bo. "Él estaba a punto de rodar su película Las Malas, pero vio en Shorta una oportunidad para acercar el audiovisual a las nuevas generaciones y atar las necesidades de la industria con las de la audiencia. Matcheamos muy bien porque a Armando la innovación le seduce".

Así nació Shorta, una compañía que hoy ya cuenta con un equipo core de 25 personas y que fusiona la narrativa cinematográfica premium con la agilidad de los creadores digitales. Con un modelo que captura nuevas audiencias combinando tecnología y entretenimiento, la plataforma logra interpretar el comportamiento de toda una generación para transformarlo en ficción original y contemporánea.
De acuerdo a Escobar, el modelo tradicional de la ficción está en crisis, atrapado en producciones de millones de dólares que tardan años en ver la luz. "Shorta llega para dinamitar esa estructura", asegura. La propuesta es una triple disrupción: cómo se crea (cambiando costos y estructuras), cómo se distribuye (directo al móvil) y cómo se monetiza.
La escala del proyecto es ambiciosa: estrenar más de 100 originales el primer año para alcanzar las 500 series en la región en menos de dos años. Para financiar esta maquinaria, la compañía levantó una ronda pre-seed de US$ 6 millones, impulsada por un interés que superó las expectativas iniciales. "Es una industria de súper alto riesgo que requiere muchísimo capital para contenido, tecnología y marketing. No podés dar pasos en falso", advierte el emprendedor.
El cap table de Shorta es un "Quién es quién" del ecosistema tech: Guillermo Rauch (Vercel), Martín Varsavsky, Matías Woloski (Auth0) y Emiliano Kargieman (Satellogic), junto a fondos como Newtopia VC y Monashees. Este respaldo permite a la firma operar como una empresa de tecnología que produce contenido 50 veces más barato que Netflix, permitiéndose otros riesgos creativos.

El calendario ya cuenta con más de 48 series originales que van desde el terror y el thriller hasta el romance. La clave está en el mix de talentos: figuras consagradas como Mario Alarcón y El Purre conviven con creadores digitales como Jero Freixas, Juli Savioli, Kevsho o Juli Coria. Esta amalgama consolida una llegada a comunidades de más de 25 millones de usuarios en redes sociales.
A diferencia de las plataformas tradicionales, Shorta funciona como un gran motor de financiamiento: "Las producciones las financiamos nosotros, pero las ejecutan terceros como productoras, creators o showrunners". Esto genera un impacto directo en una industria audiovisual que hoy está en crisis por la baja producción de la TV tradicional.
Con más de 50 series ya en fase de producción o terminadas, la estrategia no es el catálogo masivo, sino el ritmo: "Buscamos estar en la conversación del momento estrenando dos series nuevas por semana". El modelo de negocios es híbrido: contenido gratuito basado en publicidad (AVOD) o suscripción premium, replicando la lógica de gigantes como Spotify.
Mientras la ficción regional sufre recortes, Shorta ve una oportunidad de oro basada en datos: en China, esta industria factura US$ 12.000 millones y las empresas asiáticas ya capturan US$ 4.000 millones en el continente americano.
Shorta busca liderar la categoría antes de que los players tradicionales reaccionen. "En América Latina hay 400 millones de personas que ven videos cortos todos los días en sus celulares. Buscamos un modelo que genere nuevo trabajo; ya estamos financiando 50 series en Argentina en solo seis meses", comenta Escobar.
Con el hub creativo consolidado en Buenos Aires, el próximo paso es la expansión hacia México, España y Brasil. Tras el éxito de la etapa inicial, la compañía ya prepara su ronda Seed, que oscilará entre los US$ 5 y 10 millones.
"Ahora con métricas, visualizaciones y conversiones de pago podemos hablar con fondos de otro estadio", anticipa Escobar. La meta es clara: facturar más de US$ 100 millones y posicionarse como el próximo unicornio del entretenimiento mobile-first. Como concluye el fundador: “El tiempo de atención se fue a TikTok o Instagram, pero allí faltaba la narrativa cinematográfica. Nosotros unimos esos dos mundos”.