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El dólar mayorista se negocia a $1.375. En comparación, el techo de la banda establecida ronda los $1.689. Es decir, hay 23% de diferencia.

24 Abril de 2026 08.58

El dólar oficial en Argentina continúa atravesando un momento de relativa calma, mientras la inflación sigue aumentando mes a mes. En consecuencia, la banda cambiaria se amplía cada vez más, lo que lleva al mercado a preguntarse sobre las implicancias de esta situación.

En concreto, el dólar mayorista se negocia a $1.375, cuando el oficial tiene un precio de $1.400. En comparación, el techo de la banda establecida por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ronda los $1.689. Es decir, hay más de $300, o 23%, de diferencia. A su vez, el centro de la banda, contemplando el piso de $827, oscila en torno a los $1.257 por unidad.

Este escenario se alcanzó luego de que el dólar oficial cayera cerca de un 6% en lo que va del año, impulsado por el período de mayor liquidación de la cosecha gruesa que incrementa de forma significativa la oferta de divisas en el mercado.

“El mercado cambiario debería seguir bien abastecido con el ingreso de la cosecha. De hecho, el Banco Central aceleró el ritmo de compras a casi US$ 1.900 millones por mes (unos US$ 400 millones más que hace un mes)”, detallaron desde Adcap Grupo Financiero.

A este factor se suma una política monetaria con fuerte sesgo contractivo. El Gobierno mantiene una estrategia de absorción de pesos que limita la liquidez disponible en la economía. En paralelo, el Tesoro logra renovar su deuda con niveles de rollover superiores al 100%, lo que contribuye a retirar pesos del mercado.

En tanto, el respaldo explícito del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, al programa económico argentino funcionó como una señal positiva para los mercados, tal como sucedió con el apoyo del FMI y del Banco Mundial, entre otros organismos internacionales.

pesos argentinos
 

Por su parte, la inflación, que fue del 3,4% en marzo, creció por factores estacionales como la vuelta a clases y por cuestiones globales, como el conflicto en Medio Oriente que incrementó el precio de los combustibles.

“El dato de marzo es contundente, el 3,4% marca una inflación que no baja desde hace ya 10 meses. Sin embargo, es menester distinguir la incidencia de los fenómenos externos a la política monetaria (de carácter transitorio) del componente relacionado directamente a la dinámica entre la oferta y la demanda de pesos”, sostuvo Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso.

Afortunadamente, esta divergencia en el comportamiento de ambas variables podría no ser preocupante en el corto plazo, dado que implica que no hay tensiones cambiarias inmediatas y que el Banco Central tiene margen de maniobra.

“Por ahora, no parece un motivo de alarma. El BCRA viene acumulando 71 ruedas consecutivas de compras por US$ 6.386 millones en el año. Más de US$ 2.000 millones solo en abril, el mejor registro desde mayo de 2025. Este flujo sostiene el esquema cambiario y refuerza la estabilidad del tipo de cambio”, comentó Pedro Moreyra, director de Guardian Capital.

“El contexto macro también acompaña: la política monetaria se volvió más laxa, con baja de tasas y dólar estable, favoreciendo la actividad. El mercado ve que la inflación habría alcanzado su pico en marzo y se proyecta una desaceleración hacia niveles de 2,5% mensual, con posibilidad de perforar el 2%. Además, se espera un crecimiento del 2,7% en 2026, consolidando dos años consecutivos de expansión, algo que no ocurre desde 2011”, añadió.

Sin embargo, el análisis no puede quedarse ahí. Un dólar demasiado “quieto” frente a una economía con inflación todavía significativa puede generar un problema clásico: el atraso cambiario. Si el tipo de cambio sube menos que los precios, puede haber pérdida de competitividad para exportadores, aumento de importaciones y presión futura sobre el dólar.

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