El oro y la plata registraron este viernes una fuerte caída en los mercados, golpeados por un dato laboral de Estados Unidos mejor de lo esperado, el fortalecimiento del dólar y la expectativa de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés elevadas durante más tiempo. El movimiento dejó a ambos metales preciosos cerca de sus valores más bajos en meses y abrió una lectura local: el retroceso del oro puede impactar, por efecto valuación, en las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina.
La reacción se produjo después de que la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informara que la economía norteamericana sumó 172.000 empleos en mayo, mientras que la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%. El dato fue leído por el mercado como una señal de fortaleza de la actividad y redujo las expectativas de un recorte de tasas en el corto plazo.
Ese escenario suele ser negativo para el oro. Cuando las tasas se mantienen altas, aumenta el atractivo de los activos que pagan rendimiento, como los bonos del Tesoro estadounidense, y se encarece el costo de oportunidad de mantener posiciones en metales preciosos, que no devengan intereses. A eso se sumó un dólar más firme, otro factor que presiona a la baja a las materias primas denominadas en la moneda estadounidense.

En ese contexto, el oro caía más de 2,5% hacia media jornada en Nueva York y llegó a operar cerca de los US$4.369 por onza, antes de recortar parcialmente la baja. Hacia la tarde, las pantallas internacionales lo ubicaban en la zona de los US$4.320/4.400 por onza, en niveles mínimos de más de dos meses. La plata mostró un movimiento todavía más pronunciado: llegó a perder más de 6% y perforó la barrera de los US$69 por primera vez desde la corrección de fines de marzo.
El mercado venía siguiendo con atención la evolución de las tasas de la Fed, el dólar y los rendimientos de los bonos estadounidenses. El dato de empleo reforzó la idea de que la autoridad monetaria norteamericana no tendría urgencia para relajar su política monetaria. Para los inversores, eso implica que el oro pierde parte de su atractivo como refugio financiero, al menos en el corto plazo.
La comparación con marzo también ayuda a dimensionar el movimiento. La última vez que el oro y la plata habían caído con una magnitud similar fue a fines de ese mes, cuando los precios retrocedieron en medio de señales contradictorias sobre la situación geopolítica en Medio Oriente. En aquel momento, el oro había llegado a ubicarse cerca de los US$4.400 y la plata en torno de los US$67, luego de haber marcado máximos mucho más altos a comienzos del mes.
Para la Argentina, sin embargo, el dato central no está en la plata, sino en el oro. El Banco Central mantiene parte de sus reservas internacionales invertidas en ese metal. Por eso, una caída fuerte en la cotización internacional puede traducirse en una baja contable del valor de las reservas brutas, incluso si no hay una salida efectiva de dólares de las arcas de la autoridad monetaria.

El efecto valuación sobre las reservas del BCRA
Las reservas internacionales del BCRA no están compuestas únicamente por dólares billete o depósitos en moneda extranjera. También incluyen oro, derechos especiales de giro, posiciones con organismos internacionales y otros activos líquidos. Cuando el precio internacional del oro sube, el valor en dólares de esa porción de las reservas aumenta. Cuando cae, ocurre lo contrario.
Argentina mantiene tenencias de oro estimadas en unas 61,74 toneladas. Esa cantidad equivale a aproximadamente 1,98 millones de onzas troy, la unidad de referencia utilizada para cotizar el metal en los mercados internacionales. Si se toma un precio del oro en torno de los US$4.320 por onza, el valor total de esa posición ronda los US$8.500 millones.
A partir de ese monto, una baja diaria del oro cercana al 3,3% puede implicar un deterioro valuatorio de alrededor de US$280 millones a US$300 millones sobre las reservas brutas. Si la caída considerada fuera menor, por ejemplo de 2,5%, el impacto estimado se ubicaría más cerca de los US$220 millones. Por eso, el número final dependerá del precio de cierre que tome el Banco Central y de la variación exacta que registre el metal al momento de la valuación.

El último dato disponible del BCRA ubicaba las reservas internacionales en torno de los US$48.300 millones, pero correspondía a la rueda previa. Además, los movimientos diarios de reservas pueden explicarse por múltiples factores: compras o ventas de divisas, pagos a organismos, variaciones de encajes, movimientos de monedas y cambios de valuación de activos.
Ese punto obliga a ser prudentes. La caída del oro permite anticipar un posible impacto negativo por valuación, pero no alcanza por sí sola para afirmar que las reservas efectivamente bajaron este viernes por ese factor. Para confirmar el efecto habrá que esperar el dato oficial del Banco Central o el detalle posterior de los factores de explicación.
El tema aparece en un momento sensible para el Gobierno, que viene poniendo el foco en la acumulación de reservas y en la capacidad del Banco Central para sostener compras en el mercado cambiario. En ese marco, una baja del oro puede empañar parcialmente la foto de las reservas brutas, aun cuando no modifique de manera directa la disponibilidad inmediata de divisas ni la dinámica de intervención cambiaria.