El mercado de Cedears ahora permite operar soja y maíz: ¿Vale la pena?
La incorporación de CORN y SOYB amplía el menú de Cedears disponibles en la Argentina y agrega una posibilidad diferente para quienes buscan diversificar su cartera hacia el sector agrícola.

El mercado argentino de Cedears sumó dos nuevas alternativas vinculadas directamente con los precios internacionales de los commodities agrícolas: CORN, que sigue la evolución del maíz, y SOYB, enfocado en la soja. 

La incorporación amplía el menú de Cedears disponibles en la Argentina y agrega una posibilidad diferente para quienes buscan diversificar su cartera hacia el sector agrícola. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de instrumentos que requieren entender cómo funcionan los futuros y sus costos de renovación.

Cómo funcionan CORN y SOYB

Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión en IOL, explicó que CORN, con un ratio de 4:1, consiste en un "ETF especializado que busca replicar las variaciones diarias en el precio internacional del maíz a través de una cartera estructurada de contratos de futuros".

Según el especialista, el Cedear constituye una alternativa para que los inversores argentinos puedan posicionarse sobre el ciclo del precio del cereal sin necesidad de acceder directamente a los mercados de derivados internacionales.

En el caso del SOYB, tiene un ratio de 5:1 y también utiliza contratos de futuros para seguir la evolución del commodity. "Permite al inversor local tomar cobertura o posicionarse estratégicamente frente a la dinámica global de oferta y demanda del complejo oleaginoso", relató.

La estructura es relevante porque el inversor no está comprando físicamente soja o maíz. La exposición se consigue mediante una cartera de contratos a futuro, por lo que el comportamiento del Cedear puede diferir del movimiento puntual del precio del grano.

 

¿Conviene tenerlos en cartera?

Christian Salomon, director de Vinver, puso el foco justamente en esa diferencia. Su lectura es que "sirven para una apuesta puntual, no para dejar en cartera años".

El especialista explicó que "el subyacente del Cedear no compra el grano, compra contratos a futuro que se van renovando, y esa renovación tiene un costo que con el tiempo te come rendimiento aunque el precio no baje".

Ese mecanismo, conocido como rollover, puede tener un impacto significativo en el resultado de una inversión de largo plazo. Por eso, una suba del precio del commodity no necesariamente se traduce en el mismo rendimiento para quien mantiene durante mucho tiempo un ETF basado en futuros.

A esto se suma el contexto actual de la soja. Salomon señaló que "la soja viene de tocar máximos de casi tres años, así que hoy se entra caro y con mucha volatilidad". Esto introduce otro factor a considerar: además del riesgo propio de los futuros, el inversor queda expuesto a fuertes variaciones en los precios internacionales.

Para quienes buscan una exposición de mayor plazo al agro, Salomon planteó otra vía: las compañías vinculadas al sector. "Si la idea es invertir en el agro a largo plazo, prefiero la apuesta indirecta vía empresas: Deere, Bunge, ADM o Cresud y Adecoagro en el mercado local", afirmó.

La diferencia es que una empresa agrícola o relacionada con la cadena agroindustrial no depende exclusivamente del precio de un commodity. También puede generar ingresos mediante operaciones comerciales, producción, servicios o activos productivos y, eventualmente, distribuir dividendos.