El regreso a los mercados de la Argentina según el Presupuesto: por qué es improbable en un año electoral
Las colocaciones dependen de las condiciones existentes en cada momento. Y allí entran en juego el riesgo país, los rendimientos exigidos por los inversores y la capacidad del Gobierno de sostener el equilibrio fiscal.

El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno ante el Congreso volvió a poner sobre la mesa una pregunta clave para los inversores: ¿cuándo Argentina podría volver a financiarse de manera regular en los mercados internacionales?

El texto no anuncia explícitamente una emisión de bonos soberanos globales, pero sí construye un escenario fiscal y financiero que podría facilitar ese regreso si las condiciones de mercado acompañan.

La razón por la que el Gobierno no tendría previsto salir a emitir deuda internacional en 2027 es, principalmente, que no necesita incorporar ese financiamiento al escenario base del Presupuesto. El Tesoro puede cubrir sus necesidades financieras con el resultado fiscal proyectado, colocaciones en el mercado local y operaciones de manejo de pasivos, mientras que una emisión externa implicaría aceptar las condiciones que imponga el mercado en un contexto todavía condicionado por el riesgo país. 

A esto se suma un factor clave: 2027 será un año electoral y el costo de endeudarse en dólares puede quedar expuesto a una elevada volatilidad financiera. Para el Gobierno, emitir deuda externa sólo tendría sentido si consigue una tasa suficientemente baja como para que el costo financiero justifique la operación. 

El Presupuesto no confirma una emisión de Globales

Según los economistas de Puente, no existe una mención explícita a un endeudamiento internacional en el Presupuesto 2027. Sin embargo, la ausencia de una referencia concreta no significa que la puerta esté cerrada.

"En el presupuesto en general muestra un esquema de colocaciones de deuda tentativo y sólo a efectos indicativos, dado que las colocaciones dependen de las posibilidades de mercado en cada momento del tiempo", explicó la firma.

En ese sentido, la planilla presupuestaria hace referencia explícita a colocaciones de Bonares, pero no menciona específicamente nuevas emisiones de Globales. De todos modos, también aparece una categoría de "otros bonos", por lo que Puente considera que tampoco puede descartarse completamente una operación de deuda internacional.

El antecedente de 2026 muestra, además, que el Tesoro ya realizó operaciones en moneda extranjera. En febrero se emitió un bono en dólares al 6% con vencimiento en octubre de 2027, inicialmente por hasta US$ 250 millones, y posteriormente hubo ampliaciones.

El desafío para una colocación internacional de mayor tamaño será, por lo tanto, el costo al que el mercado esté dispuesto a financiar a la Argentina.

Como plantea Puente, las colocaciones dependen de las condiciones existentes en cada momento. Y allí entran en juego el riesgo país, los rendimientos exigidos por los inversores y la capacidad del Gobierno de sostener el equilibrio fiscal.

 

Un diagnóstico internacional

Además, no hay que olvidarse de que el 2027 es un año electoral, que estará cargado de incertidumbre y volatilidad. En este punto, un reciente análisis de Morgan Stanley puso el foco precisamente en la relación entre el programa financiero argentino y la posibilidad de volver a colocar deuda en el exterior.

El banco señaló que "los inversores centrados en el crédito sostienen que las autoridades se equivocan al no emitir deuda externa", aunque también remarcó que son pocos los inversores que todavía esperan una emisión.

El debate adquiere mayor relevancia de cara a 2027 por las necesidades de dólares que tendrá el país. Morgan Stanley identificó una discusión importante en torno a los flujos de divisas del próximo año y la volatilidad que podría aparecer en el camino hacia las elecciones. La entidad sostuvo que, en ese escenario, habrá demanda de dólares.

Por eso, el banco puso especial atención sobre los vencimientos de deuda en moneda extranjera. "Cuanto más pueda hacer el Gobierno para reducir los vencimientos de deuda en moneda extranjera de 2027, mejor", señaló Morgan Stanley. Según su análisis, ya existen esfuerzos avanzados en esa dirección, aunque podrían ser necesarias medidas adicionales.

Crecimiento: la variable que puede complicar el frente fiscal

En el Presupuesto 2027, el Gobierno proyectó que el PBI crecerá 3% en 2026 y 4% en 2027, mientras que la inflación interanual bajaría al 18% en diciembre del próximo año. Para el promedio de 2027, la estimación de inflación es de 21,1%.

El consultor económico Martín Polo consideró que el supuesto de inflación resulta sensato, pero cuestionó la proyección de actividad.

"Es un presupuesto que en términos generales me parece prudente en cuanto a las estimaciones de inflación", señaló. En cambio, sostuvo que existe "cierta sobreestimación del crecimiento" y estimó que la economía podría expandirse menos de lo previsto oficialmente.

El punto es importante porque un crecimiento menor implicaría una menor tracción de la recaudación. Según Polo, eso podría hacer más difícil alcanzar el resultado primario previsto y obligar al Gobierno a profundizar el ajuste del gasto.

El mercado tendrá la última palabra

El proyecto también contempla un dólar mayorista de $1.847,60 para diciembre de 2027, frente a $1.600 estimados para el cierre de 2026, mientras que el promedio anual se ubicaría en torno a $1.728. El Gobierno aclara que se trata de un supuesto utilizado para elaborar las cuentas y no de una meta cambiaria.

Para los inversores internacionales, la combinación de superávit financiero, inflación en descenso, crecimiento económico y generación de divisas podría convertirse en parte de la argumentación para una eventual reapertura del mercado.

El Gobierno proyecta para 2027 un superávit primario de $18,44 billones, equivalente al 1,3% del PBI, y un superávit financiero de $3,30 billones, equivalente al 0,2% del producto.

Además, el proyecto contempla gastos totales de la Administración Nacional por $202,1 billones y prevé que las exportaciones de bienes y servicios superen los US$ 133.984 millones, frente a importaciones por US$ 118.424 millones. De esta manera, el Gobierno calcula un superávit comercial de US$ 15.560 millones durante 2027.

Ese cuadro de cuentas públicas y disponibilidad de divisas es relevante para pensar en una eventual vuelta al financiamiento externo.