El Gobierno apunta a comprar US$ 1.250 millones por mes, pero diversos desafíos atentan contra la estrategia
Entre enero y marzo, la autoridad monetaria logró compras por US$ 4.385 millones en el mercado libre de cambios (MLC), lo que representa el segundo mejor inicio de año desde la salida de la Convertibilidad.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró el primer trimestre de 2026 con un desempeño destacado en el mercado cambiario, aunque con desafíos estructurales que ponen en duda la sostenibilidad del proceso de acumulación de reservas en el tiempo, especialmente en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Entre enero y marzo, la autoridad monetaria logró compras por US$ 4.385 millones en el mercado libre de cambios (MLC), lo que representa el segundo mejor inicio de año desde la salida de la Convertibilidad.

Este resultado le permitió cubrir aproximadamente el 43% de la meta mínima anual de US$ 10.000 millones comprometida con el FMI, mostrando un ritmo de acumulación significativo en el corto plazo.

De esta forma, de cara al futuro, las compras mensuales deberían promediar los US$ 1.250 millones hasta finales de 2027, un ritmo que luce alcanzable en el corto plazo, en especial contemplando que el complejo agroexportador podría aportar cerca de US$ 35.000 millones en divisas a lo largo del año.

“El BCRA comienza un mes en el que la aceleración de la liquidación del agro seguramente le permita incrementar las compras en el mercado cambiario. Abril será un mes determinante, ya que permitirá estimar una magnitud del ritmo de compras oficiales mientras dure la cosecha gruesa”, destacaron desde Portfolio Personal Inversiones.

“Sumado a esto, es un mes de en el que el Tesoro enfrenta vencimientos por apenas US$ 316 millones, por lo que las compras se traducirán en acumulación de reservas netas, ceteris paribus el precio del oro”, añadieron. @@FIGURE@@

Sin embargo, detrás de estos números aparece la dificultad para transformar compras en acumulación efectiva de reservas.

“El problema central es que el BCRA retuvo apenas el 21% de los dólares comprados: los pagos de deuda absorbieron el resto, y las reservas netas siguen en terreno negativo (alrededor de -US$ 2.700 millones), con vencimientos por US$ 23.800 millones adicionales hasta fin del mandato”, comentó Martín D’Odorico, director de Guardian Capital.

A esto se suman riesgos que podrían interrumpir o debilitar el proceso. Uno de ellos es la dinámica del tipo de cambio. Si la cotización se acerca al techo de la banda cambiaria, el BCRA vería limitada su capacidad de seguir comprando divisas.

También existe el riesgo de una nueva ola de dolarización de carteras privadas, como la observada entre septiembre y octubre de 2025, que podría absorber buena parte de la oferta disponible.

El frente externo tampoco es menor. Un deterioro del contexto global podría afectar los términos de intercambio o la demanda de exportaciones, reduciendo el ingreso de divisas. A nivel local, la estacionalidad juega en contra, dado que, tras el pico de la cosecha gruesa, la oferta de dólares tiende a caer, lo que dificulta sostener el ritmo de compras.

Por último, la inflación sigue siendo un factor a tener muy en cuenta. Una dinámica de precios elevada tiende a apreciar el tipo de cambio real, erosionando la competitividad y reduciendo el margen de intervención del BCRA en el mercado cambiario.