Por qué el mercado valora a SpaceX como un futuro Google
El mercado apuesta a que Starlink sea para SpaceX lo que el buscador fue para Alphabet, una infraestructura global capaz de multiplicar ingresos y sostener una valuación de gigante tecnológico.

Alphabet (GOOG) y SpaceX son empresas de infraestructura. Alphabet monetiza la infraestructura digital de la que depende el mundo actual. SpaceX trabaja para crear la infraestructura que podría resultar vital para el futuro.

Alphabet genera más de US$ 400.000 millones en ingresos anuales y alrededor de US$ 130.000 millones en ganancias netas anuales. Sus acciones cotizan a un múltiplo de aproximadamente 22 veces el EBITDA de los últimos 12 meses. En términos fundamentales, la compañía ya ocupa un lugar central en internet: gestiona un tráfico de consumidores sustancial, una infraestructura informática global y varias plataformas digitales profundamente integradas en la vida cotidiana.

SpaceX, que aspira a cotizar en el Nasdaq con una valuación de US$ 1,75 billones, generó, según trascendió, unos US$ 15.500 millones en ingresos y US$ 8.000 millones en EBITDA durante el último año, impulsada principalmente por Starlink. Con esa valuación, la empresa cotizaría a más de 200 veces su EBITDA de los últimos 12 meses.

Sin embargo, el mercado valora a ambas compañías con una diferencia de apenas 2,5 veces. Ese dato plantea una pregunta más profunda: ¿el mercado señala que Alphabet está subvaluada o sugiere que SpaceX podría llegar a controlar una infraestructura tan crucial que justifique los precios actuales, que parecen desorbitados?

Los inversores respaldan un futuro potencial en el que SpaceX podría convertirse en infraestructura esencial. (Foto: Original: Centro Espacial Johnson de la NASAObra derivada:  Nythar, Public domain, via Wikimedia Commons)

Para responder esa pregunta, hace falta un marco de inversión basado en reglas que elimine el sentimiento del mercado y enfoque exclusivamente en ventajas competitivas cuantificables y límites de valuación.

Por qué la ventaja competitiva de Alphabet es más sólida de lo que parece

El argumento inicial de quienes cuestionaban a Alphabet sostenía que la IA podía erosionar su dominio en las búsquedas. Cada vez resulta más difícil sostener esa teoría, porque la fortaleza de Alphabet nunca dependió únicamente de la calidad de sus modelos. La compañía cuenta con una ventaja en la distribución.

Search, Android, Chrome, YouTube, Maps, Gmail, Workspace y Google Cloud conforman, en conjunto, uno de los ecosistemas digitales más grandes que se hayan creado. Alphabet gestiona no solo las apps, sino también los canales de distribución, el tráfico de usuarios, la infraestructura en la nube y, cada vez más, la infraestructura de cómputo que sustenta la IA mediante TPU y centros de datos de hiperescala.

El múltiplo de ganancias futuras de 28 veces, que implica una prima del 35% respecto de su promedio de cinco años, encuentra respaldo en cifras contractuales. La cartera de pedidos de Google Cloud alcanzó los US$ 462.000 millones al cierre del trimestre, casi el doble de los US$ 240.000 millones registrados en el trimestre anterior, y la compañía espera que más de US$ 230.000 millones se conviertan en ingresos en los próximos 24 meses. 

Alphabet genera más de US$ 400.000 millones en ingresos anuales y alrededor de US$ 130.000 millones en ganancias netas anuales. (Foto: Pexels)

El 19 de mayo, Google y Blackstone (BX) presentaron una empresa conjunta de IA en la nube que ofrece cómputo como servicio basado en TPU, con una financiación total que podría alcanzar los US$ 25.000 millones.

Alphabet también posee activos que el múltiplo actual aún no refleja. Waymo opera un servicio de transporte compartido en diez ciudades de EE.UU. y supera los 500.000 viajes pagos semanales. Alphabet también posee aproximadamente el 6% de SpaceX. La principal preocupación sigue siendo el frente antimonopolio: el Departamento de Justicia de EE.UU. presentó en febrero de 2026 un aviso de intención de apelar contra el fallo sobre el monopolio en búsquedas, mientras que otro caso relacionado con la tecnología publicitaria sigue en curso.

Microsoft (MSFT) emerge como otra inversión atractiva en infraestructura digital.

SpaceX descuenta un futuro que todavía no llegó

SpaceX es una empresa industrial genuinamente rentable. Un margen de EBITDA del 51% en los sectores aeroespacial y de hardware es extraordinario. Sin embargo, con sus acciones cotizando a más de 218 veces el EBITDA, el mercado descuenta un valor significativamente superior al actual.

Starlink, que ya supera los 10 millones de suscriptores en todo el mundo, proyecta generar más de la mitad de los ingresos totales, con ganancias que podrían superar los US$ 20.000 millones en 2026 gracias al crecimiento de las funcionalidades de transmisión directa a dispositivos. En esencia, opera como una empresa de telecomunicaciones: combina tarifas de suscripción recurrentes, contratos gubernamentales e ingresos propios de un servicio público, con un considerable potencial de crecimiento a futuro.

La siguiente etapa involucra a Starship, que SpaceX diseñó para lograr la reutilización completa en dos fases. La rentabilidad del lanzamiento genera una ventaja acumulada. SpaceX redujo los costos de US$ 15.600 por kilogramo en 2008 a menos de US$ 1.000 en la actualidad, lo que volvió inviables a la mayoría de sus competidores. La reutilización total de Starship apunta a llevar los costos de lanzamiento por debajo de los US$ 100 por kilogramo.

SpaceX trabaja para crear la infraestructura que podría resultar vital para el futuro. (Foto: Steve Jurvetson, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons)

El aspecto más especulativo y potencialmente transformador es la computación orbital. El cuello de botella en la infraestructura de IA está dejando de concentrarse en las GPU que proveen empresas como Nvidia (NVDA) y empieza a trasladarse a la disponibilidad de energía y terrenos. 

Todos los grandes proveedores de servicios en la nube enfrentan congestión en la red eléctrica y demoras en la obtención de permisos en la Tierra. El razonamiento parte de una limitación simple: la infraestructura orbital impulsada por energía solar sin protección evita ambos problemas. En mayo de 2026, Anthropic se convirtió en el primer cliente externo de SpaceX para su clúster de supercomputadoras Colossus.

Certeza vs. opcionalidad: ¿qué comprás realmente?

Alphabet cotiza según su escala actual. Sus fortalezas en monetización de IA, cartera de pedidos en la nube y distribución se reflejan con claridad en las cifras publicadas hoy. Incluso los escenarios más optimistas, como Waymo, TPU y Gemini, conviven con negocios que ya generan un flujo de caja sustancial.

SpaceX opera de otra manera. Los inversores no valoran únicamente las operaciones actuales de lanzamiento ni Starlink. Respaldan un futuro potencial en el que SpaceX podría convertirse en infraestructura esencial para las comunicaciones, la logística, la defensa y, posiblemente, la computación de IA.

Ese futuro resulta plausible, pero SpaceX todavía no demostró su viabilidad. Esta distinción importa porque las empresas de infraestructura evolucionan de manera distinta según su posición en la curva de adopción. Alphabet ya cosecha los beneficios de una infraestructura que forma parte de la vida cotidiana. SpaceX todavía construye una infraestructura que el mercado prevé podría volverse indispensable en el futuro.

Con las valuaciones actuales, Alphabet ofrece certeza junto con opcionalidad. SpaceX ofrece opcionalidad con riesgos de ejecución significativos.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.