La inflación mayorista volvió a acelerarse en el último mes, mientras que el Gobierno mantiene las tasas reales en terreno negativo para sostener la estabilidad cambiaria y evitar un freno más profundo de la actividad. En este marco, los bonos duales reaparecen como una alternativa cada vez más observada por inversores que buscan cobertura sin resignar rendimiento.
La alarma se encendió esta semana luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informara que la inflación mayorista de abril trepó al 5,2%, el nivel más alto desde marzo de 2024 y prácticamente el doble del índice de precios al consumidor minorista del mismo mes. Además, la métrica acumuló un avance de 11,6% en el año y de 30,8% interanual.
El dato fue leído por el mercado como una señal adelantada de posibles presiones inflacionarias futuras. Históricamente, los precios mayoristas suelen anticipar movimientos posteriores en los precios al consumidor, especialmente cuando el salto proviene de costos energéticos y bienes transables.
“El eventual traslado de esta dinámica a la inflación minorista, especialmente a los precios regulados, representa una dificultad adicional para un proceso desinflacionario que recién comenzaba a mostrar señales positivas”, comentó Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics.
Al mismo tiempo, el Gobierno decidió sostener una política de tasas bajas en términos reales. Con el dólar relativamente estable y la prioridad puesta en consolidar la desinflación de mediano plazo, el equipo económico busca evitar que una suba de tasas vuelva a tensionar el frente financiero y cambiario.

Los plazos fijos mayoristas, que suelen ofrecer las tasas más altas del sistema, rinden actualmente cerca de un 25,3% efectivo anual. Aunque ese retorno se ubica en línea con la inflación proyectada para los próximos 12 meses, todavía queda por debajo de las estimaciones para todo 2026.
Para los ahorristas minoristas, el panorama es menos favorable. La mayoría de los bancos paga tasas nominales de entre 15% y 21% anual en depósitos tradicionales, lo que deja rendimientos efectivos que apenas superan el 23% en el mejor de los casos.
Por este motivo, los bonos duales están recuperando protagonismo, ya que pagan el mejor rendimiento entre la inflación (CER) y la tasa de interés (TAMAR). “Los bonos duales son interesantes en este contexto porque te dan cobertura en los dos escenarios que más preocupan. En el tramo corto de la curva CER, ya tienen bastante precio incorporado, y los duales reemergen como alternativa”, relató Priscilla Sosa, asesora financiera en Bull Market Brokers.
“Es el caso del TXMJ9, que ofrece lo máximo entre CER y TAMAR. Hoy opera en modo CER, pero si la inflación cae rápido, la TAMAR pasa a dar tasa real positiva y ese bono captura eso. La duration más larga juega a favor justamente en ese escenario”, añadió.
Por su parte, los estrategas de Mills Capital señalaron que la liquidez en pesos del mercado local sigue siendo elevada, por lo que el Tesoro todavía no enfrenta un escenario de estrés financiero severo en las licitaciones.
“Más que convalidar tasas mucho más altas en Lecaps, el Gobierno parece estar priorizando instrumentos con mayor cobertura, como los nuevos duales que pagan CER o TAMAR más spread. Ese tipo de bonos resulta atractivo porque combina protección inflacionaria y tasa variable, y al mismo tiempo ayuda a seguir estirando duration, algo que hasta ahora el mercado viene acompañando relativamente bien”, agregaron.